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Omar Montes: "En España hay un elitismo horroroso que llevo años intentando cambiar"

Estrena este viernes 'El Principito es Omar Montes', una serie documental que relata los "duros inicios" del músico español más escuchado en 2020.

El músico Omar Montes
El músico Omar Montes
Bernardo Doral

Hace casi dos años, Omar Montes (Madrid, 1988) lograba un hito increíble: se convertía en el artista español más escuchado durante 2020. A este amante de la música urbana, del flamenco, del reguetón y de la fusión, el común de los mortales le puso cara cuando inició una relación con Chabelita, la hija de Isabel Pantoja. Luego llegarían los realities -'Gran hermano VIP', 'Supervivientes'- y aunque el del madrileño barrio de Pan Bendito ya había lanzado varios temas, grabados con un ordenador que se encontraron tirado en la calle, fue entonces cuando su popularidad alcanzó el 'mainstream' y explotó. Ahora, mete a quince mil personas en recintos como el WiZink Center de Madrid sin despeinarse. 'El Principito es Omar Montes', una serie documental que se estrena este viernes en Amazon Prime Video, cuenta, sin apenas sombras, los «duros inicios» de un tipo de barrio y su salto al estrellato.

¿Cómo surge la idea de la serie documental?

Me lo propone la gente de Amazon para contar un poco los pasos a seguir para poder ser número uno. Les gustaba ver cómo una persona de la calle, que ha tenido tantos problemas, consigue ponerse en lo más alto.

Después de verlo, ¿cree que le ha retratado bien? ¿Ha descubierto cosas sobre sí mismo que no sabía?

Descubrir cosas nuevas tampoco. Al final es lo que yo he contado, pero sí, me ha gustado verlo. Me ha hecho mucha ilusión porque que te hagan una serie documental así lo valoro mucho. No a todo el mundo se lo hacen y es muy bonito.

¿Qué va a conocer la gente que no se sepa ya de Omar Montes?

Los duros inicios. Al final, en el Instagram tu ves lo que yo quiero que veas, una cosa que tampoco es real. En el documental sí que vas a poder conocer al Omar de verdad, al Omar de la calle, no al que te va a un concierto en el WiZink Center de Madrid y te lo revienta con quince mil personas. Al final eso está bien, pero yo creo que la gente también quiere ver la realidad, el antes de llegar ahí y cómo coño has conseguido meter esas quince mil personas y por qué, y ahí lo cuento.

Se dio a conocer al gran público por su participación en diversos realities y por su romance con Isa Pantoja. ¿Le molesta que le sigan asociando a ese mundo más cercano con la prensa rosa? ¿Se quiere alejar de él o le da igual?

No, no tanto. Quien me quiera relacionar con eso, pues yo contento. A mí no me importa. Yo al final voy a mi bola y no me meto nunca con nadie. Lo que me digan lo acepto. ¿Que me quieren relacionar con el mundo del corazón? Que me relacionen. ¿Que me quieren relacionar con que soy el número uno en la música? Pues soy el número uno. A mí me da igual. Lo importante de la música para mí es haber quitado a mi madre de fregar escaleras, que comamos todos, que tengamos dinero para ir al cine... Esa es mi finalidad, lo demás me da igual.

En la serie documental se le describe como alguien constante, que consigue lo que quiere y al que, de alguna manera, la vida le está devolviendo lo que no le quitó de crío. ¿Cree en el karma?

Sí, 100%. Si tu haces el bien, Dios te va a devolver el bien. Y eso es así. Y si tu vas haciendo el mal, lo que te va a devolver es el mal. Si algo tengo claro, es eso.

Aconseja también perseguir siempre los sueños y no dejar de intentarlo, pero hay mucha gente que se queda por el camino. ¿Puede ser un mensaje contraproducente para los chavales?

Hombre, no hay muchos Omar Montes y youtubers de éxito se cuentan con los dedos de dos o cuatro manos, por ejemplo. Bueno, no diría contraproducente. Luchar por tus sueños nunca es algo malo, creo. Me puedo equivocar porque al final yo no tengo la verdad absoluta, pero creo que sí es algo bueno que si te gusta una cosa por lo menos lo intentes. Joder, si ves que llevas veinte años intentando ser fontanero y no lo consigues, pues hazte electricista. Pero no está mal luchar por lo que te gusta.

Otro consejo que da a los chavales es que si unos matones les están haciendo la vida imposible y les están acosando, que lo denuncien y lo digan. Usted que en sus años mozos fue objeto de bullying, ¿si volviera atrás denunciaría?

Es que yo no soy ejemplo de nada ni soy el mejor ejemplo para un niño y como dice mi abuelo: «Haz lo que yo te diga, pero no hagas lo que yo haga». Ahora si me preguntas lo que yo hice y quieres que te sea sincero, pues no, yo nunca me chivé, no estaba en mi condición. Pero no está mal pedir ayuda, que yo no lo hiciera en su día porque yo me busqué mis mañas por ahí... Pero yo no puedo ponerme a mí de ejemplo.

Afirma que sigue siendo un chaval de barrio pese a que su vida ha cambiado muchísimo en los últimos años. ¿Es difícil mantener los pies en el suelo?

-Para mí, no. Mantener los pies en el suelo es lo que me da ese buen punto que a la gente le gusta. Si a mí se me fuera la olla, la gente me daría la espalda. Lo tengo claro.

Cuenta en el documental que cuando alguien en Latinoamérica tiene un éxito con la música urbana, los artistas del mainstream acuden para proponer proyectos y remixes, pero que aquí artistas como Alejandro Sanz o David Bisbal no han hecho ninguna aproximación. ¿Es su espinita clavada? ¿Por qué cree que sucede esto en España? ¿Elitismo?

Exacto, sí. Aquí en España pasa eso, hay un elitismo horroroso, que yo llevo un par de años intentando cambiar y que está empezando a cambiar. Por eso me dicen que soy como el nuevo Pitbull, porque Pitbull ayudó muchísimo a nuevos artistas haciendo remixes, era el papá de los remixes y yo aquí en España estoy haciendo un poco eso. Intento que la gente que quiere empezar o que anda aleteando, pues ponerle en el lugar que se merecen y si tienen talento yo siempre me vuelco con ellos para que puedan alcanzar su sueño, porque al final todo lo que yo les ayude a ellos Dios me lo va a dar a mí por otro lado. Así que me gusta echar un cable.

Dice también que ha asumido que ser un artista le impide llevar una vida normal. ¿Lo echa de menos?

Bueno, echo de menos la privacidad, ir a comer a un sitio con mi hijo o mi familia y estar tranquilamente sin tener que levantarme para hacerme fotos o que la gente no nos haga un corro para hacernos vídeos o fotos. Sí es cierto que hay cosas que no me agradan tanto, pero al final son gajes del oficio.

¿Qué le queda por conseguir?

Ser actor protagonista en una peli de Santiago Segura, que me encanta.

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