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El modelo de negocio de la prensa atraviesa un proceso de transformación que le permita ser sostenible ofreciendo una información de calidad

Jorge Mora en la redacción de Heraldo de Aragón.
Redacción de Heraldo de Aragón.
Oliver Duch

Tal vez recuerdes ese día. Te levantaste, te diste una ducha, te vestiste, preparaste un café y unas tostadas y te sentaste a la mesa para tomar el desayuno mientras leías el periódico en el móvil. Fue entonces cuando se rompió la rutina de cada mañana: cuando accediste a aquella noticia y, tras leer el primer párrafo, te encontraste con un mensaje que te decía que, si querías seguir leyendo, tenías que pagar.

¿Por qué ahora, si hace tiempo que accedes a uno, dos, tres o cinco medios diferentes, y nunca te habían pedido nada parecido? ¿Acaso la prensa no se financia con la publicidad? ¿A qué obedece este cambio? La respuesta es sencilla, pero requiere de algo de contexto.

​La edad de oro del periodismo

Desde hace muchos años, el modelo de negocio de la mayoría de medios, ya fueran locales, regionales o nacionales, se ha basado en la venta de su edición en papel y en la publicidad que esta traía. En la era previa a internet, la calidad de la información de un periódico era esencial para su supervivencia: los lectores pagaban por su ejemplar y exigían algo a cambio de su dinero: querían leer noticias bien elaboradas contadas con espíritu crítico que les permitieran estar al día de lo que estaba pasando en su ciudad, en su región, en su país y, en última instancia, en el mundo.

Los periodistas respondían a esta demanda poniendo todo su empeño en contar aquello que otros medios no contaban, en llegar donde otros no llegaban, en profundizar en sus análisis para aportar una visión única de la actualidad. Gracias a este modelo de sana competencia, el rigor y la calidad de la información se convertían en garantes de éxito de cualquier medio.

¿Qué ha pasado?

Pero con la llegada de internet, esto ha cambiado sustancialmente. El acceso gratuito e inmediato a la información representó un avance espectacular, pero, con el tiempo, los periódicos comenzaron a ver como su modelo de negocio se transformaba más rápido de lo que esperaban. La posibilidad de informarse online supuso una caída de las ventas de papel y los ingresos que trae la publicidad en internet han resultado no ser suficientes para sostener la estructura que necesita un periódico.

Además, los profesionales necesarios para contar la actualidad en esta nueva realidad han cambiado. Si bien el periodista sigue siendo la figura central de la redacción, de pronto ha empezado a ser imprescindible contar con perfiles digitales que complementan su trabajo: diseñadores web, analistas de datos, expertos en redes sociales, en posicionamiento SEO, en edición de vídeo y podcast…

Cada vez es más necesario contar con perfiles digitales que complementan el trabajo del periodista: diseñadores web, analistas de datos, expertos en redes sociales, en edición de vídeo y podcast…

La consecuencia directa de esto ha sido clara: un modelo de negocio centrado en el ingreso publicitario implica que los medios generan más dinero cuantas más noticias se lean. En este sentido, el reportaje reposado, el artículo bien trabajado, no es tan rentable como los contenidos clickbait, un neologismo que no en vano nace en mitad de esta crisis de la prensa.

Tampoco es casual la creación en estos tiempos de otro neologismo que no deja indiferente a nadie: fake news. El consumo rápido y la información superficial que atrae incautos mediante titulares llamativos es el escenario perfecto para el auge de la expansión de las noticias falsas y la desinformación.

Una solución al alcance de la mano

Por supuesto, no toda la prensa se ha abandonado a esta realidad así como así: si bien prácticamente todos han entrado hasta cierto punto en esta dinámica, el lector no ha dejado de ser la prioridad para los principales medios nacionales y regionales españoles. Sin embargo, cada vez se antoja más difícil sostener el periodismo de calidad en un entorno que la castiga en detrimento de la calidad.

Por todo lo comentado hasta aquí, parece claro que el problema no puede encontrar solución sin dar un giro de 360 grados al modelo de negocio actual, volviendo a poner la información reposada, el rigor y el análisis en el centro de la generación de ingresos de la prensa. Y es aquí donde entra en juego la suscripción.

Los modelos de suscripción vuelven a poner en manos de los lectores el futuro de los medios y permiten que la calidad vuelva a primar sobre la cantidad. Por ello, un gran número de medios de comunicación están virando sus negocios hacia modelos de pago: porque consideran que, en primera instancia, la prensa debe responder ante sus lectores.

Con nuestro modelo de suscripción digital  esperamos seguir cumpliendo con nuestra misión y responsabilidad: atender las demandas informativas de nuestros lectores

Heraldo celebra este año su 126 aniversario. Durante más de un siglo, hemos mantenido el compromiso de ofrecer a nuestros lectores una información fiable y contrastada que les permita estar al día de lo que pasa en el mundo y, más concretamente, de lo que pasa en Aragón.

Por este motivo, el pasado 22 de marzo nos sumamos a esta tendencia creciente y lanzamos nuestro modelo de suscripción digital, con el que esperamos poder seguir cumpliendo con lo que consideramos nuestra misión y responsabilidad: atender las demandas informativas de nuestros lectores optimizando las herramientas con las que trabajamos y mejorando nuestro equipo de profesionales, creciendo como medio a medida que crece vuestra confianza en nosotros.

Este es el camino que hemos comenzado a recorrer y estamos deseando que te unas a recorrerlo con nosotros.

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