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Comunicación

Una pamplonesa, primera fotógrafa española en ganar el premio Pulitzer

Es un reconocimiento a Susana Vera como integrante del equipo de la agencia Reuters, por su cobertura de los disturbios de Hong Kong en 2019.

Foto de Susana Vera de los disturbios de Hong Kong en 2019 que ha sido premiada
Foto de Susana Vera de los disturbios de Hong Kong en 2019 que ha sido premiada
Reuters

La foto con la que Susana Vera (Pamplona, 1974) ha ganado el Premio Pulitzer en la categoría de 'Breaking News' habla por sí sola de la violencia de la represión policial en Hong Kong. El día que se tomó, el 29 de septiembre del año pasado, otra compañera había perdido un ojo en las protestas por culpa de una pelota de goma. Vera es la primera española en conseguir el prestigioso galardón, y lo ha hecho gracias al trabajo conjunto de otros diez colegas de la agencia británica Reuters, para la que trabaja desde hace 17 años. Bajo la neblina de botes de humo, Vera congeló el instante en que un grupo de agentes antidisturbios arremetía contra un grupo de jóvenes a los que arrastró por el suelo para detenerlos. "Me acerqué cuanto pude para poder retratar los rostros, porque son los rostros los que muestran las emociones. Quería reflejar en una imagen el caos y la confusión que se estaban produciendo en ese momento", asegura la premiada.

Vera no se da ínfulas ni adorna con épica su relato. Hace suyas aquellas palabras de su admirado Robert Capa, para quien "una foto no es suficientemente buena si no estás suficientemente cerca". Según explica, la dificultad de la imagen ahora reconocida estriba en que al mismo tiempo que enfocaba, tenía que estar pendiente de seguridad y lidiar con la visión reducida que le imponía la máscara de gas con que se protegía de los gases lacrimógenos.

La fotógrafa pamplonesa no es experta en cubrir conflictos o guerras. Su trabajo habitual es acudir a ruedas de prensa y capturar el instante de eventos políticos, deportivos y culturales, seguir el día a día. Con todo, lo que más la gratifica es contar historias íntimas que exigen un cierto grado de intimidad con el fotografiado. Si acudió a Hong Kong es porque Reuters apuesta por iniciativas de discriminación positiva y da la oportunidad de romper barreras invisibles a personas de distinta raza, orientación sexual y género para que informen de los grandes hechos noticiosos del año. El experimento está resultando exitoso. "Aportas cierta frescura, puede que ignorancia, por qué no decirlo, pero todo se compensa porque en mi caso me fijo en detalles que a otros fotógrafos más curtidos quizás les pasen desapercibidos".

Historias sosegadas

En Madrid, Vera, que se considera una "fotógrafa al uso", tan pronto cubre un partido de Champions como una comparecencia parlamentaria. Lo que la distingue de los demás es que siempre que puede cuenta historias de manera más sosegada en las que a veces invierte varios años. "La que más tiempo me ha demandado ha sido la que hice con diferentes familias de chicos y chicas transgénero en los que documentaba su transición. Uno de ellos ya se ha publicado y es la historia de Gabriel Díaz de Tudanca, un chico trans con el que estuve trabajando desde el año 2015 al 2018". Vera también ha hecho un reportaje de largo aliento en el que retrata la vida de un matrimonio de ancianos en La Estrella (Teruel), un pueblo de la España vacía.

La democratización de la fotografía a través del móvil ha infligido una derrota al periodismo gráfico, por cuanto los profesionales ya no son los primeros en comparecer en el lugar de los hechos. "Esa batalla la tenemos perdida porque cuando llegamos nosotros ya hay fotos fijas y de vídeos sacadas por testigos oculares. Me resisto a llamar a ese fenómeno periodismo ciudadano". Eso no obliga al gremio de fotoperiodistas a batirse en retirada, sino, al contrario, les debe mover a conferir mayor profundidad a sus trabajos. "Hemos de rascar la superficie y sacar otras imágenes que den respuesta a por qué se han producido esos hechos".

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