Comunicación

Lalo Tovar: "Homer nunca se leería las 437 páginas de mi tesis"

Alejandro Tovar Lasheras (Zaragoza, 1988) acaba de obtener un ‘cum laude’ con un trabajo en el que analiza científicamente el universo de ‘Los Simpson’.

Lalo Tovar, con su tesis y un pequeño bodegón de los personajes de la serie.
Lalo Tovar, con su tesis y un pequeño bodegón de los personajes de la serie.
Inés Oria

Una tesis sobre ‘Los Simpson’...

La idea se gestó en la universidad, en la asignatura que impartía la que ha sido mi directora, Carmen Marta-Lazo. Presenté un trabajo sobre la serie y ella me dijo: "Deberías doctorarte. Con todo lo que sabes, solo tendrías que pasarlo al papel". Entonces me sonó a broma. ¡Una broma que ha acabado en 437 páginas de ‘tocho’ doctoral!

¡Y con calificación de ‘cum laude’!

‘Los Simpson’ son un fenómeno televisivo mundial. Los miembros del tribunal entendieron mi propuesta de convertir la serie en una asignatura para los colegios porque con sus tramas se aprende de economía, sociología, historia, ética… Y, encima, de una forma brutalmente divertida, con un Homer enorme en el proyector. ¿Quién podría saltarse una clase así?

Analiza cuestiones de género, los medios y el emprendimiento.

Son ejes temáticos con los que puedes hacerte una buena idea de por dónde van los tiros en nuestra sociedad. Cada uno en su ámbito, los tres son fundamentales para saber cómo somos.

A través de Marge y Lisa explica el salto generacional de las mujeres en las últimas décadas...

La serie radiografía la mujer occidental de nuestro tiempo. Marge es una ama de casa tradicional, en la que late un corazón libre, autónomo e inquieto. Ha renunciado a sus aspiraciones por su familia pero se afana en educar a su hija, de espíritu contestatario, para que no repita sus errores y sea una mujer independiente del siglo XXI.

También defiende que Homer es un gurú del emprendimiento...

Parece un desastre... porque lo es. Pero también ha creado una suerte de ‘Homer way of work’, con las claves del buen emprendedor: estudia el mercado, se adapta a él, innova y, sobre todo, es osado y no se deja vencer por el desánimo. Pero lo hace de forma espontánea, sin ninguna reflexión y, por eso, fracasa. Él nunca se leería este trabajo.

Otro de sus ámbitos de estudio es el poder de la televisión.

Hay un discurso sobre los monopolios informativos, el control de los medios, las redes sociales... Kent Brockman es el prototipo de presentador que solo busca índices de audiencia y beneficio económico sin importar la banalización de las informaciones. Y Krusty es un alcohólico tirano pero, a la vez, el responsable de la educación televisiva de los niños, porque sus padres los ‘aparcan’ frente a la tele para que no incordien. Algo muy reconocible, ¿no?

¿Ha calculado cuántas horas ha pasado viendo los episodios?

Imposible... Los llevo viendo desde que tenía dos años. Son 30 temporadas, 650 capítulos. ¿Horas invertidas y disfrutadas? Infinitas más una.

¿Algún personaje del que se haya encariñado especialmente?

Todos tienen sus momentos estelares, aunque sean muy breves. Hans Topo, el anciano del bastón, siempre es un puntazo. Lo mismo que el doctor Nick Riviera, el médico argentino ‘pirata’.

Tras esta inmersión en el universo de Springfield, ¿es capaz de desconectar y ver otras cosas?

Es verdad que veo algunas películas recordando los homenajes que han hecho en ‘Los Simpson’. ‘El Resplandor’, ‘Uno de los nuestros’, ‘Ciudadano Kane’… ¡Son muchas!

¿Y no resulta cansado?

¡Jamás! Dice su creador, Matt Groening, que esta es una serie que te premia cuando le prestas atención. Es verdad: por más que veas reposiciones, siempre encuentras alguna alusión en la que no habías reparado.

¿Cómo cree que se considerará la serie dentro de cien años?

Es un espejo satírico, ácido y certero de la sociedad occidental contemporánea y ha trascendido de la pantalla. Su sintonía fue interpretada por una sinfónica en la Ópera de Viena. Eso es trascender.

Si la tesis tuviera un toque menos académico y más divulgativo...

Estoy trabajando para sacarla en formato de libro. Desde aquí hago un llamamiento: "¡Editoriales, esto es canela fina!".

Ahí, aprovechando. Se notan sus dotes de comunicador...

Trabajo en ‘Las Mañanas’, de Radio Nacional. Es un informativo dinámico e inmediato, con el que arrancas el día. La radio vibra y te hace vibrar. Aunque yo vibro descompasado porque entro a trabajar a la una de la madrugada, así que siempre tengo sueño.

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