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Comunicación

Informe de Reporteros Sin Fronteras

Menos muertes y más secuestros de periodistas en 2013, según RSF

Este año han asesinado a 71 periodistas y el número de secuestros ha aumentado un 129%, los lugares más peligrosos son Siria con 10 muertos y Somalia y Pakistán con 7.

Foto de archivo de Javier Espinosa
El periodista Javier Espinosa y un fotógrafo, secuestrados desde el mes de septiembre en Siria

La organización Reporteros Sin Fronteras ha indicado este miércoles que el número de periodistas asesinados en 2013 se redujo pero que aumentó el de profesionales secuestrados en ese periodo, con Siria como punta de lanza de ese incremento.

En su balance anual del año, la organización defensora de la libertad de prensa ha dado cuenta del asesinato de 71 periodistas, lo que supone una caída frente a los 88 del año anterior, calificado por RSF de "hecatombe" para la profesión.

Pese a la bajada, la organización considera "muy alto" el número de muertos y lo ha comparado con los 67 de 2011 o los 58 del año anterior.

Además, RSF ha señalado que el descenso de los asesinados coincide con un aumento de los secuestros y de las agresiones, ligadas a situaciones muy concretas, como las protestas ciudadanas en Egipto, Turquía y Brasil, además de las más recientes de Ucrania.

Entre los principales escenarios donde han matado a periodistas, México y Brasil salen de la lista de los cinco peores, sustituidos en el trágico ránking por India y Filipinas, que se suman a Siria, Somalia y Pakistán.

Pese a ello, RSF ha recordado que cinco periodistas fueron asesinados en Brasil, los mismos que en el año anterior, mientras que en México fueron dos, frente a los 6 de 2012.

Pero, en India murieron 8 en una "ola de violencia sin precedentes" en ese país contra la prensa, en el disparadero de "grupos mafiosos, manifestantes, partisanos políticos y fuerzas del orden locales".

El mismo número de periodistas fueron asesinados en Filipinas, donde RSF ha apuntado a los "políticos corruptos" como principales responsables de estos crímenes que tuvieron lugar "con una impunidad casi total".

Somalia y Pakistán, con siete crímenes de periodistas y, sobre todo Siria, que con diez asesinatos, volvieron a ser los lugares más peligrosos para la profesión.

El régimen de Bachar el Asad, de un lado, y la presencia de grupos cercanos a Al Qaeda entre la rebelión, del otro, convierten en un infierno para informadores a este país que, además, es también uno de los que más periodistas encarcela y donde más secuestros se producen.

En 2013 el número de secuestros se incrementó en un 129% hasta alcanzar los 87, frente a los 38 de 2012. De ellos, 49 fueron secuestrados en Siria, donde 18 reporteros internacionales y 22 locales son rehenes.

La organización ha destacado el agravamiento de la situación para los periodistas en la zona rebelde.

A los secuestrados se suman los 178 periodistas que están encarcelados en el mundo, con China, Eritrea, Turquía, Irán y, de nuevo, Siria como principales prisiones.

Pekín mantiene a 30 periodistas entre rejas, sin contar los que están en las llamadas "prisiones negras", cuyo número se desconoce, pero que contribuyen a la política de "control de la información" del régimen destinada a fomentar la autocensura.

Dos encarcelados menos cuenta Eritrea, donde RSF relata "condiciones carcelarias inhumanas", mientras que en Turquía hay 27 periodistas privados de libertad, pese a las "tímidas reformas legislativas" y a "la apertura histórica de negociaciones con la rebelión kurda".

Irán mantiene encarcelados a 20 periodistas sin que por el momento se hayan visto en los hechos las promesas reformistas del recién elegido presidente, Hasan Rohani.

Damasco ha reducido el ritmo de detención de periodistas, pero dos decenas siguen en sus cárceles, a lo que se une el incremento de los secuestros en la zona controlada por los rebeldes.

RSF ha reiterado su petición de que sean considerados crímenes de guerra los ataques deliberados contra periodistas, para evitar que este tipo de ataques sucedan con impunidad, principal enemigo de la libertad de prensa, puesto que conduce a la autocensura.

Junto a los periodistas asesinados mientras efectuaban su oficio, la organización aseguró que se mantuvo el acoso a colaboradores de medios de comunicación y a "ciberdisidentes".

El informe recoge el asesinato de 39 disidentes que practicaban el periodismo a través de la red y de 127 ciudadanos por haber tratado de informar a través de internet.

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