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Aragón

Chesús Yuste: "El Parlamento es una fuente inagotable de inspiración"

El exdiputado de las Cortes de Aragón y de las españolas publica su novela ‘Asesinato en el Congreso’, que presenta hoy en el museo Pablo Serrano de Zaragoza.

Chesús Yuste
Chesús Yuste, apasionado de Irlanda y de la novela negra, desarrolla un crimen político.
Aránzazu Navarro

"Mi estancia en el Congreso de los Diputados fue la experiencia más importante de mi vida. Es un lugar donde se toman decisiones y viví un momento histórico decisivo, de 2012 a 2014, en el que la crisis económica y social agotó el sistema político de la Transición", dice Chesús Yuste (Zaragoza, 1963), que presenta esta tarde su novela ‘Asesinato en el Congreso’ (Xordica. 500 páginas).

¿Eso piensa?

Sí, claro. Lo que está por ver es si al final los partidos mayoritarios son capaces de regenerar el sistema y que siga funcionando otros 30 o 40 años, o si la gente acaba votando a los que propugnan un sistema nuevo.

¿Como escritor qué aprendió?

El Parlamento es una fuente inagotable de inspiración. Estás en contacto con los problemas de la gente. Ahí ves el dolor en primera fila y tu labor es defender y apoyar a la gente ante el Gobierno. En un escenario con mayoría absoluta como aquel es difícil alcanzar acuerdos y se produce una frustración. Ahora, a pesar de haberse perdido un año, se está en la mejor disposición para dialogar, ceder y llegar a acuerdos.

¿Cuándo decidió escribir ‘Asesinato en el Congreso’?

Yo me decía, pensando en José Antonio Labordeta, que no iba a escribir mis memorias pero sí una novela policiaca. Desde el primer día, fui recopilando datos, pensando en tramas y seres, y hasta que no dejé el Parlamento no quise sentarme a escribir… Lo hice luego, durante año y medio.

¿Es una impugnación general?

En cierto modo. Yo quería hacer una radiografía de España y de la sociedad de nuestro tiempo, siguiendo el modelo de Manuel Vázquez Montalbán, de Petros Márkaris y de Andrea Camilleri, a quienes considero maestros. Aquí se habla del desahucio, de la banca, del terrorismo, del rodeo al Congreso, del 15-M… Al otro lado está la vida de la gente. En esta novela –más allá de Nora Murúa, Bruno Mairal y el comisario Robles–, también son protagonistas las personas que aparecen y que se oponen a esta etapa de clara involución.

¿Por qué le cambió el nombre a Rajoy por Manolo Rajón?

Ese leve cambio me permite crear, fabular, imaginar. Los personajes, sean reconocibles o no, son de ficción. ‘Asesinato en el Congreso’ posee las claves de una novela con una mirada social, crítica, no exenta de humor.

¿Cómo son la diputada Nora Murúa y el periodista Bruno Mairal?

Lo que quería era plantear una conexión intergeneracional. A veces hablamos de la vieja o nueva política, y resulta que no tiene nada que ver con la edad, sino con la actitud. Nora es una chica que ‘nace’ tras el 11-M, que se gana la proyección social por su calidad intelectual y su oratoria y por su trabajo político y parlamentario; por otro lado, Bruno es un periodista curtido que ha tenido el olfato de ver que el mundo que venía había cambiado las reglas del juego. Y está al acecho.

¿Cuál es la relación entre política y periodismo?

Para mí ha sido estupenda, llena de complicidad. Los periodistas son fundamentales: cuentan lo que hacemos y decimos. Si no lo hacen somos invisibles. Pero además aquí Nora y Bruno son decisivos en la investigación del asesinato del diputado del PP, Palacios, el tema central de la novela.

¿A quién se parecería Palacios, todo un seductor?

Es una criatura imaginaria que se siente muy sexy y fomenta ahí su sed de poder.

¿Qué importa más en política: el poder, el dinero o el sexo?

El motor de la historia seguramente será la lucha por el poder, pero eso no pasa solo por tener más o menos dinero, éxito profesional, influencia, sino que también entran en juego decisiones personales. Y quizá algo de eso sucede en el libro. El sexo da mucho juego literariamente, también con la política de fondo.

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