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El Bajo Martín, una experiencia color ocre

El Bajo Martín, una experiencia color ocre

Los paisajes de esta comarca invitan a recorrerlos a través de las rutas que atraviesan los enclaves con más encanto.

Más de 130 kilómetros unen La Puebla de Híjar con Tortosa a través de una vía verde.
Más de 130 kilómetros unen La Puebla de Híjar con Tortosa a través de una vía verde.
Ricardo Rodríguez / Káralom

Una experiencia color ocre. La comarca del Bajo Martín se presenta como un lugar idóneo para recorrer con el río Martín, afluente del Ebro, como guía. Bellos y característicos rincones, entre estepas y ríos, esperan a quienes se acerquen a visitar sus pueblos que, en algunos casos, conservan vestigios con 8.000 años de historia.

Sus paisajes, compuestos por angostas hoces y profundas barranqueras, invitan a recorrerlos a través de las rutas que atraviesan los enclaves con más encanto. Por este motivo, la comarca ha potenciado sus vías verdes, con el objetivo de que los amantes de la naturaleza puedan disfrutar de sus característicos horizontes, llenos de olivos y sabinas.

Vía verde Val de Zafán

Alrededor de 130 kilómetros unen La Puebla de Híjar con Tortosa –Tarragona– a través de la vía verde Val de Zafán. Una antigua línea ferroviaria, que atraviesa varias comarcas del Bajo Aragón Histórico, convertida en un itinerario perfecto para recorrer sobre dos ruedas.

Son 18 kilómetros los que cruzan la comarca del Bajo Martín, entre La Puebla de Híjar y Samper de Calanda. Casi 20 kilómetros de paisajes áridos donde dos estructuras ferroviarias aportan un cariz de aventura. El puente de la Torica es el primero con el que se encontrarán los inquietos visitantes.

Un acueducto que recibe su nombre de la vieja locomotora de carbón y que se construyó a finales del siglo XIX con el objetivo de salvar la profunda trinchera en la que se encaja la vía del tren. A continuación, el itinerario atraviesa un larguísimo cerro mediante el característico túnel del Montecico.

Singular ornitología

La vega del río Martín rompe la monotonía, contrastando con las singulares estepas. Esta variedad de ambientes otorga un aliciente al territorio al poder observar en un reducido espacio una gran diversidad de formas de vida, como, por ejemplo, a nivel ornitológico.

El territorio destaca por las extensas poblaciones de aves rupícolas, como el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino o el águila real y por albergar algunos de los últimos territorios del águila perdicera. Además, cuenta con una buena representación de aves esteparias entre las que destacan la alondra ricotí, las gangas ibérica y ortega, el sisón o las terreras.

Sede de la Ruta del Tambor

Si algo reviste de especial carácter al Bajo Martín es la Semana Santa. Un ritual que transforma durante unos días las localidades de la Ruta del Tambor y Bombo, que mudan su estampa rodeando al visitante de todo un torrente de sonidos, colores y festejos únicos.

Por este motivo, y con el objetivo de dotar a la ruta de un espacio físico donde turistas y visitantes pudieran conocer lo más singular, se ha creado una sede-museo, en la localidad de Híjar. Una lugar donde visualizar la tradición de todos los municipios de la ruta y acercarse a las sensaciones de esta Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional.

Se trata de una ocasión única en la que escuchar el sonido de millares de tambores y bombos, cuyos ritmos suenan incesantemente durante horas y horas, acompañando a las procesiones, puestas en escena y liturgias. Es esta percusión apasionada la que da lugar a un gran espectáculo, colorista y sobrecogedor, que hace famosa esta Semana Santa. Una auténtica explosión de sonido que envuelve el ambiente y que supone uno de los valores más importantes de su tradición.

Tradición y folclore

La Semana Santa da paso a los meses de abril y mayo, con sus romerías y rogativas, que permiten disfrutar de la naturaleza y de alegres comidas amenizadas por música popular. Después, entre julio y septiembre, de pueblo en pueblo, los habitantes recorren las fiestas patronales, buscando la compañía agradable y el disfrute de las tradiciones.

El folclore es el protagonista de estas fiestas por su variedad y matices. A la música de los dulzaineros y a los dances y soldadescas de Albalate, Híjar e Urrea se une la enorme tradición jotera de Albalate y la de los rosarieros-despertadores de Híjar y Urrea de Gaén.

Huellas de la historia

Pasear por las localidades del Bajo Martín es ser testigo de su historia. Los pobladores prehistóricos, íberos, romanos, musulmanes, judíos y cristianos han dejado su huella en la comarca a lo largo del tiempo. Valiosas muestras del arte rupestre levantino, reconocido como Patrimonio de la Humanidad, se encuentran en el conjunto del Parque Cultural del Río Martín.

Pero, sin duda, la época íbera fue la que dejó una mayor muestra en la comarca, ya que muchos de los municipios cuentan con pequeños yacimientos, destacando por encima de todos el de Cabezo de Alcalá, en la población de Azaila, que es uno de los yacimientos mejor conservados de todo el territorio español.

Una amalgama de culturas y tradiciones coexistieron en la comarca del Bajo Martín. En Híjar, se conserva una sinagoga medieval del siglo XV; en Albalate del Arzobispo, un castillo-palacio gótico, y en Jatiel, es posible visitar una cripta templaria. Unos conjuntos culturales de gran riqueza patrimonial que atraen a visitantes y locales.

El apunte

Emblema gastronómico. El Bajo Martín tiene algunos de los emblemas alimenticios más conocidos de Teruel como son el aceite del Bajo Aragón y el melocotón de Calanda, puesto que sus localidades están acogidas a sus órganos reguladores. Además, cuenta entre sus filas con Samper de Calanda, conocida en la zona como la villa del queso aragonés. Tradición vinícola. Asimismo, los suelos de esta comarca están incluidos dentro de la indicación geográfica Vinos de la Tierra del Bajo Aragón. Se recupera así una tradición vinícola que en otros tiempo tuvo gran importancia. En la zona conviven uvas autóctonas con otras de mayor notoriedad como la garnacha, moscatel, merlot o syrah.No dejes de ver...

Ruta de los íberos en Azaila. En el Cabezo de Alcalá, en las cercanías de Azaila, se localiza un yacimiento arqueológico con restos de pueblos prerromanos. Entre ellos, se encuentra un poblado ibérico de gran importancia para conocer el fenómeno de la romanización de Hispania, pues su origen se sitúa en el siglo IX antes de Cristo, en la llamada Edad del Bronce Final. Parque Cultural del Río Martín. Desde Albalate hasta Muniesa, el cauce medio del río Martín conserva importantes muestras de arte rupestre. A lo largo del Parque se articulan una serie de rutas senderistas, dos de estas, en Albalate del Arzobispo: la que recorre los barrancos de Los Estrechos y Los Chaparros y la que visita la necrópolis medieval de las Lastras de San José.Anota en el calendario

Turismo de dos ruedas. La época estival se presenta como el momento perfecto para que visitantes y locales disfruten de los parajes que presenta la comarca gracias a las múltiples rutas de las que dispone para que senderistas y ciclistas puedan pasar unos días inolvidables. Ruta del tambor y bombo. Declarada de Interés Turístico Nacional, su Semana Santa estremece y cautiva a cuantos la sienten como algo propio y a todos los visitantes que la contemplan.- Ir al especial 'Impulsa Aragón'

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