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La industria cultural, una palanca para el crecimiento económico y la innovación

Las jornadas del foro Innovate han concluido con la entrega de premios a emprendedores culturales.

Entrega de premios en el congreso Innovate, en Zaragoza.
La industria cultural, una palanca para el crecimiento económico y la innovación
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La cultura es un sector de importancia estratégica para cualquier economía desarrollada, según se ha puesto de manifiesto durante las dos jornadas del foro INNOVATE, organizado por la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento, y que se ha desarrollado durante esta semana en el Centro de Arte y Tecnología Etopia.

El profesor de la Universidad de Valencia Pau Rausell, uno de los mayores expertos en Europa en análisis de la economía de la cultura, presentó algunos de los resultados de su grupo de investigación y señaló que "hay una fuerte evidencia estadística en todas las economías europeas sobre la correlación entre el aumento del empleo en el sector cultural y creativo y un aumento de la renta por habitante del país en su conjunto".

En otra de las intervenciones más destacadas de las jornadas, el comisario e investigador cultural José Luis de Vicente, del laboratorio de innovación cultural ZZZINC, puso el énfasis en otro aspectos menos conocido sobre el papel de la cultura y el arte en las sociedades modernas, como es el de actuar de catalizador de nuevos procesos de investigación y experimentación creativa que terminan ayudando a los avances tecnológicos y científicos. En su conferencia, De Vicente aludió al ejemplo de cómo la revolución cultural e ideológica en la California de los años sesenta del siglo pasado fueron el sustrato del que surgió una forma "disruptiva" de abordar la innovación tecnológica, que ha dado paso a la revolución digital con la que Silicon Valley domina la escena mundial.

La cultura como derecho

Pero más allá de esos dos grandes argumentos "pragmáticos" sobre la utilidad social y económica de promover las industrias culturales, durante las jornadas de INNOVATE se ha puesto de manifiesto también, como señaló el propio Pau Rausell, la necesidad de defender la cultura como "un derecho social básico que debe ser protegido por el Estado" -más allá de cualquier consideración económica- para garantizar el acceso a la cultura, la preservación de la identidad colectiva y la defensa del derecho individual a la libre expresión.

En esa misma línea, en otro de los paneles de este viernes, el veterano gestor cultural Javier Anós, llamó la atención sobre las graves "amputaciones" que ha sufrido el mundo de la cultura en España en los últimos años -fuerte caída del consumo cultural por la crisis, reducción aguda de las ayudas públicas, subida del IVA, etc.- "en una combinación de adversidades que ha dejado al sector cultural a merced de una tormenta perfecta". Varios profesionales del sector insistieron, en ese contexto, en la "necesidad de reconocer y resolver la precaria situación económica" en la que se mueven los profesionales y las empresas.

INNOVATE 2015 también ha servido para asomarse a diversos aspectos relacionados con la mejora de la gestión en la industria cultural y creativa como paso imprescindible para enfrentar un futuro "algo más optimista". Desde el punto de vista de la financiación, el panel dirigido el jueves por Pedro Mata, responsable de la Fundación Aragón Invierte, puso sobre la mesa algunas ideas como la conveniencia de profesionalizar la búsqueda de fuentes de financiación para ajustarse a las verdaderas necesidades de cada proyecto y entender cuáles pueden ser objetivamente sus posibles proveedores de financiación. "Nunca busques financiación donde no te la van a dar", fue el expresivo consejo de Pedro Mata a los emprendedores culturales.

Complejidad de los modelos de negocio

La creciente complejidad de los modelos de negocio en el ámbito de la cultura digital fue otro de los temas abordados durante las jornadas. Para Javier Celaya, que dirigió el Congreso Iberoamericano de Cultura que se celebró en Zaragoza en 2013, esa complejidad debe ser vista como "una oportunidad para posicionarse si se sabe adaptar el proyecto al modelo de negocio más adecuado". En ese sentido, abogó por dar por terminada una industria basada en contenidos unitarios -un libro, un disco, una película- y pasar a modelos de pago por usos fragmentados, precios dinámicos según el día y la hora, y por suscripción.

Finalmente, Angel Mestres, en la conferencia inaugural, se inclinó por no olvidar que los proyectos culturales -y los de cualquier empresa o institución- hoy en día ya no se pueden entender sin ser conscientes de que, más allá de su misión y su visión, deben pensar en la emoción que suscitan en el usuario o cliente. "Para tener éxito, todos los proyectos necesitan hoy tener una historia que contar", subrayó este conocido consultor cultural.

Premios del II Campus Iberoamericano

La parte final del foro INNOVATE 2015 estuvo protagonizada por los veinte emprendedores culturales -cada uno de un país distinto- que han participado en el II Campus Iberoamericano Etopia, que organizan la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento y el Ayuntamiento de Zaragoza. Tras una intensa semana de formación en habilidades de gestión, los emprendedores presentaron sus proyectos a los asistentes de INNOVATE y después un jurado de expertos decidió otorgar las siguientes menciones honoríficas:

Premio a la idea más innovadora: Reharq, de Libe Fernández (España) Premio al proyecto más innovador con menos de tres años de vida: Pop TV, de José Alonso (Uruguay) Premio al proyecto más innovador con más de tres años de vida: Maeztro Urbano, de Erick Zelaya (Honduras) Premio al proyecto más social: ENEA, de Mercedes Villalobos (Perú) Premio al proyecto emprendedor joven: Cantos del Río, de Martín Beleño (Colombia) Premio al proyecto emprendedor senior: Espacio de Vinculación Artística, de Silvia de la Cueva (México) Premio al proyecto elegido por los propios finalistas: KURMI, de Pablo Andrés Barra (Chile).

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