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La psicología también cuenta

Bebé
Bebé

Después del nacimiento del niño, el estrés físico del embarazo que afecta al sueño es reemplazado por las demandas de la lactancia. El horario de mamar varias veces por noche incrementa los despertares nocturnos, lo que exige volver a regular el sueño.

Después del parto, es necesario que la mujer descanse lo suficiente y trate de dormir bien. Los trastornos del sueño, en esta etapa, muchas veces se asocian a la depresión posparto.

Y es que, además de los factores hormonales, existen otros de tipo emotivos o psicológicos que también influyen en el ciclo del sueño de la mujer embarazada. En ocasiones, se trata de temores lógicos que se agudizan cuando la fecha probable de parto se va acercando.

Otros temores son aquellos derivados de pensar en la situación que ocupará la mujer una vez finalice el embarazo. Es decir, la preocupación de saber si podrá desempeñar correctamente su rol de madre.

Ambas inquietudes son naturales, pues se corresponden con el temor hacia lo desconocido que todos hemos tenido en algún momento ante una etapa de cambio.

Ningún ser humano nace con conocimientos, estos se adquieren con el paso del tiempo a medida que vivimos, y lo mismo ocurre con el embarazo y el parto, hasta que no se vive esa situación, no se conoce.

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