Blog
Suscríbete por 1€

Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Solidaridad con Ucrania

Canción para Putin

La guerra ha tenido innumerables muestras de protesta en el mundo musical. Una de las más señeras: la versión de War por Edwin Starr, luego recreada por Bruce Springsteen. Tiempo cruel que obliga a desempolvarla. 

El cantante soul Edwin Starr alcanzó fama mundial en 1970 con su versión de War
El cantante soul Edwin Starr alcanzó fama mundial en 1970 con su versión de War
Ric-Tic

Aunque suene extraño, y más aún en estos días malditos de guerra, esta era una canción de baile, de discoteca.

En los primerísimos setenta, War, de Edwin Starr, sonaba en discotecas progres y en sinfonolas, se oía con insistencia, aunque aquí no llegara a ser un éxito arrasador como lo fue en Estados Unidos, de donde venía. No saber inglés, en aquel momento e incluso hoy, con la profundidad para entender las letras de las canciones y su significado era una frustración, pero tenía su parte positiva: la música. Si esta tenía pegada comercial o resultaba atractiva se adhería al oído y poco importaba la letra. En realidad, era lo habitual. A ver, mano levantada por todos aquellos que conocían lo que transmitían las letras de Los Beatles, por poner el ejemplo más fácil de traducción instantánea, y más en una época primera en la que no existía la edición de libros dedicados a recoger exclusivamente las letras de los ídolos pop y su traducción al español.

Pero War, con su base rock-soul, tenía un ritmo trepidante y una rabia vocal que percutía el cerebro y las piernas. Se quedaba de inmediato, era muy apetecible tanto escucharla como bailarla. La letra, sin embargo, no era precisamente un canto para corear y danzar en la pista de baile, sino más bien en un mitin o un escenario político de protesta. Hablaba, claro, de la guerra:

Guerra, eh, sí / ¿Para que sirve? / Absolutamente para nada /Todos, decidlo de nuevo / Guerra, eh (buen Dios) / ¿Para qué sirve? / Absolutamente para nada, escúchame / Guerra, la desprecio / Porque significa destrucción de vidas inocentes / Lágrimas para los ojos de miles de madres / Cuando sus hijos se van a pelear / Y perder sus vidas…

Oh, la guerra es un enemigo de toda la humanidad / La idea de la guerra vuela mi mente / La guerra ha causado malestar / Dentro de la generación más joven / Inducción y luego destrucción / ¿Quién quiere morir?… / No es nada más que un rompecorazones / La guerra ha hecho añicos los sueños de muchos jóvenes / Los convirtió en discapacitados, amargados y malos / La vida es demasiado corta y preciosa / Para pasar peleando guerras cada día / La guerra no puede dar vida / Solo puede quitarla…

Toda una sarta de afiladas verdades que Edwin Starr escupía con rabia, rompiéndose la garganta cuando pronunciaba la palabra guerra, mientras la batería, la percusión, incluido un primer plano distintivo de pandereta, los coros y las guitarras se desbocaban en un torbellino de sonido para acabar la canción con un difuminado bramido en fade out de Levántate y grítalo.

¿Una canción de discoteca? Pues sí, lo fue, aunque conociendo el texto parece increíble. Incluso en la España de los años 70-71. Lo curioso es que esta canción, que alcanzó el número 1 en las listas americanas del Billboard, fue creada y grabada por The Temptations, en el año 1969 en plena era hippy y furor contra la guerra de Vietnam. A mitad de 1970 vio la luz en su álbum Psichedelyc Shack, pero pasó sin pena ni gloria, seguramente por su falta de gancho rítmico, de pegada y de furia, hasta que Edwin Starr, con la dirección del mismo productor de The Temptations, el crucial Norman Withfield, la repescó y explotó. Fue su mayor éxito y uno de los himnos antibélicos más pugnaces e históricos del mundo pop.

El mismo Springsteen, concienciado con el desatino americano de Vietnam y teniendo muy cerca a amigos muertos en combate, la incorporó a su repertorio con tanta o más fuerza que el mismo Edwin Starr. La interpretó cuatro noches seguidas en el Memorial Colisseum de Los Angeles durante la gira de Born In The USA, un aperitivo que, sin embargo, se convirtió en plato nutritivo e infaltable en la mesa de los 97 conciertos de la gira del 88, la de Tunnel Of Love, enlazándola con Born In The USA.

Dos versiones, indudablemente, antibelicistas que estos días restallan en el pensamiento de tantos y tantos millones de personas de todo el mundo menos en el de este malvado Putin. Ay, si por ese agujereado cerebro suyo entrase un hilo de razón, sensatez, humanidad… Lo que está haciendo en Ucrania, ‘país hermano’ de Rusia, es de una brutalidad inconmensurable. Esa imagen que hoy ha mostrado la televisión de un niño de cinco años, caminando solo, sin rumbo, con una bolsa y llorando, parte el alma. Y todo, para nada, como dice la canción. Cuánta irracionalidad. Esperemos que, mirando al futuro, y contradiciendo el postulado de Toynbee, la historia no se repita y esto acabe en una guerra nuclear planetaria. ¡Qué horror!

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión