Despliega el menú
Blog

Blog - Cuarta dimensión

por Carlos Bogdanich

cuarta dimensión

De profesión, Faquir

La voz árabe 'faquir' tiene como significado "el que necesita", el que depende enteramente de la providencia divina.

La resistencia mental y física son la principal cualidad del faquir.
La resistencia mental y física son la principal cualidad del faquir.
Pixabay

Históricamente entendemos por "faquir" a un asceta que ejecuta retos de resistencia física y mental, sin aparente perjuicios, tales como introducirse cuchillos, caminar sobre el fuego, acostarse en camas con clavos, etc... Sufrimientos que, salvando las distancias y cambiando los métodos, suelen sufrir la clase media y la obrera en Occidente, pero esa es otra historia...

Pero vayamos a sus orígenes, por que nos sorprenderá el porqué de su existencia. La voz árabe 'faquir' tiene como significado "el que necesita", el que depende enteramente de la providencia divina. El término, originalmente islámico, se extendió a la cultura india.

En los países árabes, el faquir es un religioso mendicante que pertenece a una cofradía, como aquí los "sindicatos", que pide limosna para subsistir, pero sin llegar a realizar las "cruentas" actuaciones circenses de las que hacen gala los faquires musulmanes de la India. En su mayoría llevan una vida de oración y de gran austeridad, viven de la limosna realizando actos de mortificación. La resistencia mental y física son la principal cualidad del faquir, y en la antigüedad ser faquir implicaba adoptar un tipo de vida místico, por lo que se les veneraba como santos, ya que conseguían, por medio de la meditación de origen divino, un control absoluto de su cuerpo. Para ello deben de llevar a cabo una ardua preparación a nivel físico y mental. Consideran que deben recorrer ese camino para lograr "la iluminación", despojándose de los bienes materiales y los placeres de la vida.

En Occidente lo hemos traducido a modo de "espectáculo", no hay circo que se precie en no tener un "faquir" en nómina, y nosotros los espectadores, aplaudir con entusiasmo la representación circense, para luego dormir tranquilos y soñar, en una "cama de clavos"...

Felices pesadillas.

Etiquetas
Comentarios