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Blog - Cuarta dimensión

por Carlos Bogdanich

cuarta dimensión

Ni Platón era Platón, ni el oro tiene su peso

El significado de 'Plato', en griego, tiene mucho que ver con esta negación.

Lingotes de oro.
Lingotes de oro.
Pixabay

Entre la 'Ley de Campoamor' ("Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira"), y aquello de "Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia", nos movemos habitualmente entre creencias, muchas veces alejadas de su real origen.

Uno de los más grandes filósofos de la antigüedad, nacido en el año 427 antes de Cristo, Platón, además de nacer en el seno de una familia noble, descendiente del rey Codro, no se llamaba así, su verdadero nombre era Aristocles. Ni la más pura filosofía, ni su alto nivel de educación y linaje, pudo contrarrestar el seudónimo que, a lo largo de los siglos, mantenemos como "verdadero"... Fue precisamente su maestro de gimnasia quien puso a Aristocles el sobrenombre de Platón por su complexión robusta. 'Plato' en griego equivale a espaldas, al parecer, como buen filósofo, las tenía anchas...

Y como bien dicen que "la información es poder", y el oro pesa lo suyo, acostumbrados estamos a verter la frase "Vale su peso en oro", pero sin contrastar su origen, con un buen analista de minerales. Existen varias versiones sobre dónde nace ese concepto basado en el metal precioso. Uno de ellos nos dice que proviene de los pueblos bárbaros del norte de Europa que, entre sus leyes, castigaba a los asesinos exigiendo compensar a los herederos de las personas que habían matado, con el pago de tantas monedas y metales preciosos, como peso tenía el difunto. En caso de no realizar el pago, y aquí no existía la "triquiñuela" de la insolvencia, éste sería condenado a muerte.

Otra versión es la que se puso de moda en la Edad Media y que consistía en raptar a una persona adinerada y pedir como rescate el peso del secuestrado en oro y joyas. Sea uno u otro el origen, el mayor "peso" se lo lleva siempre la víctima y sus familiares. Pero lo que queda claro es que, para acuñar mucho oro, hace falta tener "un buen plato" por espaldas...

Felices pesadillas.

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