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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

la voz de mi amo

La canción de los balcones

El Dúo Dinámico publicó ‘Resistiré’ en 1988, no como proclama social ni con intenciones políticas, sino como lavatorio personal y su música.

El Dúo Dinámico se mostró en plena forma en el Sonorama de agosto
El Dúo Dinámico se mostró en plena forma en el Sonorama de agosto
EFE/Paco Santamaría

Es el himno colectivo de entereza popular ante a esta maldita pandemia del coronavirus: Resistiré, una canción del Dúo Dinámico, estupendamente empastada en las voces (marca de la casa) y con versos tan poéticos como inspirados, pero nada más lejos de la mente de Manolo y Ramón de entonar un himno social, y menos político. Su génesis y la forma en que llegó a la popularidad hablan por sí solas.

Esta canción de los balcones, que ahora cantan a coro miles de personas de toda España como grito de repudio y de esperanza, nació en 1988 después de una larga travesía de silencio discográfico del dúo iniciada en 1971. Me contaban el camino ellos mismos hace casi treinta años, en octubre de 1990, en la entrevista más cordial y emotiva que personalmente he mantenido en mi larga vida de oficio periodístico. “Cambió la música y se hizo otro tipo de canción y lo tuvimos que dejar en el 71, o, mejor dicho, nos hicieron dejarlo porque privaba otro tipo de sonido, otras letras con contenido más social”.

Desde el 66, el dúo ya no grababa discos sencillos y menos aún álbumes. España los había arrumbado, era el tiempo de los conjuntos y aunque en 1970 trataron de adaptarse a los tiempos, grabando un LP a lo grande en Londres, para el que contaron con grandes músicos británicos, incluido Jimi Page y hasta el mismísimo productor de los Beatles, Georges Martin, no hubo manera. “Era la repera, pero se trataba de un disco que en realidad no era nuestro, sino más bien un remedo de cosas raras que nosotros nos vimos obligados a hacer creyendo que ese era el camino, peros nos equivocamos y el disco no tuvo eco. El Dúo Dinámico simplemente ya no interesaba”, me contaban Manolo y Ramón con gesto agrio pero con naturalidad y con una entrega en la entrevista como jamás he experimentado en mi vida ante un entrevistado.

Vamos, que fue acabar el multitudinario concierto, lujoso en sonido, con una gran banda que dirigía el zaragozano Benjamín Torrijo, un concierto que ofrecieron ante 10.000 personas en la carpa que se levantó en la antigua Feria de Muestras, ya derruido el Pabellón Francés, y por mediación del promotor Félix Cartagena, recibirme con una cordialidad inaudita en la autocaravana que hacía las veces de camerino. Junto a ellos estaban sus esposas, la inglesa Shura Hall, a la que Ramón conoció en Mallorca durante el rodaje de Búsqueme esa chica, y la colombiana Cali Myrna, divorciada y con una hija, con la que Manolo se casó en Barcelona en 1972, pero de inmediato, elegantemente, pidiendo disculpas a sus esposas, ellos se levantaron de su lado y me llevaron a un rincón y allí se explayaron ante mis preguntas y el casete. El viernes 2 de noviembre, por decisión del inolvidable Ricardo Gil, que tenía un tacto especial conmigo y con la música pop, aparecían en la portada del Semanal del Heraldo, en el ‘colorín, como le llamábamos familiarmente en el periódico, y en el interior la larga entrevista de cuatro páginas con fotos que cedió la CBS y que tuvo un breve preludio a los dos días de la actuación en las páginas especiales del Pilar’90.

Tras el malogrado disco londinense y un accidente de coche, liaron el petate y cada uno se dedicó a sus labores… dentro de la música. Manolo, componiendo para otros artistas y dirigiendo su propia editorial musical, y Ramón, convirtiéndose en la mano derecha musical de Julio Iglesias. Pero en el 78, una vez remansadas las aguas de la canción política y los cantautores, y por petición popular, volvieron a unirse. “No pensábamos volver… Nos habíamos retirado para toda la vida…, pero la verdad es que no paraban de pedirnos que actuáramos aquí y allá. Nosotros nos negábamos e incluso cuando alguien se ponía pesado le decíamos al mánager: “Cuánto cobra el que más?... Bueno, pues pídele tanto más”, para ver si así no nos incordiaban. Pero al rato te llamaba el mánager y te decía ¡oye que ya está, que pagan lo que se les pida!, y entonces ya nos pusieron entre la espada y la pared y decidimos volver a los escenarios”.

“A los escenarios”. Hay que enfatizar estas palabras. Porque eso fue lo que hicieron Manolo y Ramón durante diez años, aparecer exclusivamente en los escenarios, y esporádicamente en la radio y la televisión, hasta que, por insistencia de CBS, en 1987, y más en concreto de su director Manolo Díaz, volvieron al estudio de grabación y 18 años después de su último LP, el denominado ‘disco londinense’, en 1988, salió el álbum En forma. Un disco atacado por la fiebre de los sintetizadores ochenteros, no muy atinado, pero allí estaba Resistiré. Poco pasó con el disco e incluso con Resistiré, que apenas se oyó y ni se le prestó atención. El Dúo Dinámico estaba ya perdido para la gente joven y para el consumo discográfico masivo en una época en que los oros y los platinos iban que volaban. Pero en estas, apareció Almodóvar cerrando su película Átame (1990) con Antonio Banderas, Loles León y Victoria Abril entonando la canción en un ‘cuatro latas’, y entonces Resistiré empezó a sonar como un gran hit del Dúo Dinámico...

Una trampa. Porque el éxito difundido a través de la película fue una pantalla con la que se tapó el esplendoroso pasado del dúo. La gente joven se quedó con la sintonía y la mayor se acopló a ella al rebufo de Almodóvar. Y no como proclama política o social, que nada más lejos de las intenciones de Manolo, su compositor, que la escribió junto a Carlos Toro, tras escuchar a Cela la famosa frase “el que resiste gana”. En realidad, ese maravilloso verso, “soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie”, hacía alusión a su vida personal y artística, a dos gladiadores de la música que habían aguantado perfectamente las embestidas del éxito y del fracaso y que estaban dispuestos a seguir aguantándolas: “Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré, y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré”.

Mas ya se sabe que las canciones tienen la vida que el público quiera darle, y no la de sus autores. Y ahora ha adquirido una nueva vida y un nuevo sentido que cuadra perfectamente con la grave situación que el mundo está viviendo. Un gozo oírla en los balcones de España. Un hermoso clavo al que agarrarse para no caer en el desaliento y la derrota. Aunque, como ocurrió cuando Almodóvar recurrió a ella, se convierta en otro nuevo y más grande pantallazo para tapar aquel pasado tan glorioso y valiente que el Dúo Dinámico rubricó en el primer lustro de los sesenta en la España dictatorial y cerrada.

Manolo y Ramón fueron los artífices del nacimiento en España de la juventud, de una nueva clase social, se diría, bien lejana de sus procreadores, como ocurrió en los USA con Elvis y en Inglaterra con Los Beatles. Una sonrisa feliz dispuesta a divertirse y a divertir a la gente joven, a arrancarla del pasado gris de la posguerra y a establecer un puente muy grande entre padres e hijos. “Fue una ruptura muy grande”, reflexionaba Ramón en la citada entrevista que les hice en el 90. “Fue como un huracán. No era rock lo que hacíamos, pero parte rock y parte calypso-rock, más el vestuario que llevábamos, produjo un contraste y un choque mayor que el que los punkis pudieron provocar varias generaciones después”.

Ellos, así lo han declarado recientemente, están felices y contentos de que el público ahora entone su Resistiré como emblema contra el sufrimiento que está padeciendo el mundo. En lo que seguramente no han reparado es que en Spotify la canción está cerca de los diez millones de escuchas, inauditamente siete más por encima de la segunda de ellos más escuchada, aquel hit que tarareó y bailó la juventud española en los sesenta, Esos ojitos negros. Otro pantallazo al pasado, aunque ahora sea lo de menos y ellos así lo valoren. El junco sigue en pie. Y que sea por mucho tiempo.   

Escuchar 'Resistiré'.

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