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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

la voz de mi amo

"Somos hijos de la revolución digital y queremos aprender de cualquier forma de expresión"

El dúo analiza con valentía las canciones de su nuevo disco, ‘Salto al color’, con un basamento electrónico, excesivamente trillado, que no favorece su recorrido musical.

Eva y Juan aseguran que su nuevo disco gira en torno a la búsqueda de la identidad y la felicidad.
Eva y Juan aseguran que su nuevo disco gira en torno a la búsqueda de la identidad y la felicidad.
Javier Soto Azpitarte

Amaral ha saltado al color de la música. Para otros, al vacío, en un nuevo disco, el octavo en estudio de su carrera, que transita por caminos trillados como el del house y la electrónica más convencional. Canciones en algunos casos irritantemente machaconas, caso de ‘Señales’, pero potencialmente arrasadoras para el baile. Que, en esencia, según ellos mismos confiesan, esto es lo que les gustaría escuchar y bailar. Afortunadamente dos grandes canciones, ‘Peces de colores’ y ‘Nuestro tiempo’, se salen de esas rodelas averiadas. El disco, y duele señalarlo, más decepcionante de toda su carrera, pero ellos están muy satisfechos y lo defienden con uñas y dientes, contestando valientemente a unas preguntas directas y nada contemporizadoras, poco amables si se quiere, pero destinadas a estimular la autorreflexión que todo artista o creador debe mantener constantemente en movimiento, un test que Eva y Juan aceptan con placer y respeto y que, según ellos, les servirá como “un buen ejercicio de revisión y psicoanálisis”. Aquí se reproduce al completo la extensa entrevista que mantuve con el dúo días atrás, vía correo electrónico, y que el pasado domingo 8 apareció en Heraldo-papel y que obviamente hubo que recortar (los diarios no son todavía un chicle que pueda estirarse).

Pese a los muchos hijos que alumbró ‘Nocturnal’ –sesiones solares y directos-, la realidad es que desde 2015 no hay disco nuevo de Amaral en estudio, mucho tiempo, especialmente para unos músicos que vienen de tiempos de feraz productividad discográfica. No parece que semejante interregno se deba a la falta de canciones…, ¿cuál o cuáles son los motivos de esta dilación?

Juan: Siempre intentamos grabar tan pronto como tenemos las canciones terminadas. En ese caso nos embarcamos en ‘Nocturnal’, la gira mas larga y ambiciosa que hemos hecho por búsqueda sonora y sobre todo por el montaje visual. La vivimos como un gran reto y acabó con la grabación de un concierto en directo.

Eva: También creo que debemos aprender del pasado, de lo que han sufrido otros músicos y bandas que acabaron separados, psicológicamente destrozados, bailando al son que dictaba la industria o la prensa y gestionando bastante mal sus egos. Sin vidas propias para algo tan sencillo como leer, pensar, estudiar cosas nuevas, viajar o estar con la gente que quieres. Para hacer música lo primero que hay que hacer es vivir.

La gran sorpresa del disco, pese a escarceos anteriores como la misma ‘Estrella de mar’, es el basamento electrónico-house del disco, con la canción ‘Señales’ a la cabeza. ¿Qué ha determinado este nuevo camino, ya transitado profusamente y previamente, verbigracia, por Fangoria, por no bajar mucho más el nivel de nombres?

Juan: creo que ha sido una evolución natural. Hay infinidad de música de todos los géneros que hemos descubierto y que nos entusiasman. La revolución digital ha ampliado el espectro sonoro. Para mí ha sido una aventura excitante utilizar instrumentos y formas de escribir nuevas. Tecnología mezclada con todo tipo de guitarras. Para nosotros lo más importante son las canciones y lo que necesitamos expresar con ellas. ‘Señales’ habla de vivir en una ciudad como Zaragoza mientras esperas que pase algo que suponga un cambio vital. La imagen de observar el espacio exterior esperando encontrar vida en otros planetas es una forma de explicar esos deseos de evolución, de cambio, de ir más allá. Me alucina la energía del bajo y el sonido de los teclados. Intenté poner varias capas de guitarras que están inspiradas en guitarristas africanos o brasileños que me encantan.

Eva: También es una manera de expresar que hay músicas increíbles y válidas más allá del mundo anglosajón. Además, siento que los ritmos house son como una explosión de vida y un vehículo para expresar amor. Hay algo físico en compartir el pulso de un ritmo y la cadencia de las guitarras con el público como si desaparecieran las distancias entre el escenario y una enorme pista de baile.

El disco posee un enfoque que en estos tiempos generará pingües beneficios comerciales, pero resulta un enfoque obsoleto, demasiado trillado, por no achacarlo a una falta de imaginación, que precisamente no es la norma de Casa Amaral…

Juan: Cuando estamos grabando o escribiendo solo pensamos en aquello que necesitamos escuchar. No nos importa si es arriesgado o si no lo hemos hecho antes. De hecho, nunca hemos repetido fórmulas sonoras por el hecho de que hayan sido exitosas. No hay mayor placer que llegar a un lugar por primera vez. Y una vez allí, compartirlo con la gente. Es una manera de devolverle a la música y al público todo lo que nos ha dado.

Eva: El enfoque era hacer el disco que nos gustaría escuchar y que nos gustaría bailar.

En ‘Peces de colores’, la más sensible y bella, son las cuerdas las que suplantan a las programaciones, pero aún así hay un leve atisbo. Como ocurre en otra de las mejores melodías del disco, ‘Nuestro tiempo’, cabalgando a ritmo marcial, cuerdas naturales pero con cierto reflujo sintético y ese injerto de beat metálico… Suena a fijación electrónica…

Juan: La esencia de ‘Peces de colores’ surgió antes de un concierto en Málaga. Recuerdo que la melodía principal se nos ocurrió en los camerinos. Tocando por primera vez una guitarra flamenca que compramos en el taller de un constructor malagueño. Tiene que ver con la inocencia de poner las manos por primera vez en un instrumento que no conoces. Así surgió “si tú supieras el poder de mi interior, si comprendieras el lenguaje de mi cuerpo, no tratarías de parar lo que no tiene remedio”. 

Eva: La letra de la canción esta inspirada en la lucha de Gabriel, un adolescente transgénero valiente y con las ideas muy claras. En él nos vimos reflejados a la hora de escribir la canción con la idea de que todos somos mucho más de lo que se ve por fuera. 

En ‘Peces de colores’ hay, por cierto, un piano inadecuado, cuando la canción, como en ‘Lluvia’, está pidiendo uno de cola en toda su sonoridad…

Juan: Cambiamos la guitarra flamenca por un arreglo de piano que es la columna vertebral de la canción. Nos encanta cómo se mezclan el piano y la orquesta de cuerdas con los sonidos metálicos e industriales de la base. Personalmente creo que es una de las interpretaciones más espectaculares del disco por parte de Eva.

Hasta la pseudo rumba de ‘Bien alta la mirada’, pasa por la batidora de los beats graves y las programaciones…, ¿Rosalía a la vista?

Juan: La canción surgió hace tiempo durante la gira de 2017 con la idea de mantener la mirada alta y limpia frente a un mundo a veces desconcertante. Es imposible tocarla sin sentir ganas de bailar. Habla del orgullo de defender tu identidad frente a un mundo cada vez más global. La voz flota sobre un ritmo de ‘dancehall’. Empezamos a escuchar artistas de reggae y dub durante un viaje por Argentina. Durante ese viaje descubrimos a Walter Ferguson, un músico portorriqueño tradicional que nos alucinó. En ese viaje pasamos también por Panamá. Fue maravilloso caminar por sus calles y sentir ritmos que nunca habíamos escuchado de ese modo.

Eva: Nos recordó a la primera vez que grabamos en Brixton, un barrio en el sur de Londres de mayoría jamaicana. Allí fue la primera vez que entramos en contacto de lleno con la música electrónica y los ritmos de R&B y jamaicanos. Rosalía es una gran artista. También nos encantan Silvia Pérez Cruz, Lorde, The XX London Grammar, Charlie XCX, Hot Chip, Burial, Robyn, Disclosure. Bandas y artistas que utilizan todo tipo de instrumentos, donde mujeres y hombres conviven de una forma natural y donde las fronteras entre los géneros han caído. Son propuestas muy lejanas a la cultura rock clásica de bandas compuestas casi siempre por hombres donde los esquemas sonoros se repiten de forma a veces aplastante.

Juan: Lo mismo ocurre con ‘Ruido’. “Tú y yo hemos sobrevivido a tanto ruido”. En este caso el ruido es una metáfora de todo aquello que nos desvía de lo más importante: el amor, la vida, en sí misma y todo aquello que la potencia.

¿Y la irrupción del flamenco más visible que nunca en Amaral, tras aquel ‘No soy como tú’ con Morente, con ‘Bien Alta la mirada’ y remachado con ‘Soledad’? Hay como una subrepticia renuncia o solapamiento de Aguirre a sus guitarras de siempre (excepción notable: ‘Entre la multitud’).

Juan: no es la primera vez que el ambiente flamenco aparece en nuestros discos. ‘Pájaros en la cabeza’ es de 2005. En él había un ritmo de tanguillos en ‘Días de Verano’ y tuvimos el honor de recibir la visita del maestro Enrique Morente que cantó en ‘No soy como tú’. Tenemos un respeto inmenso por la cultura flamenca, amigos que son flamencos por derecho y que forman parte de ese mundo. Si algo de ese mundo nos influye lo dejamos que fluya con respeto y sabiendo que nosotros crecimos con el rock y el pop. En ‘Soledad’ la guitarra flamenca aparece en una parte de la canción de la mano de Víctor Iniesta, un guitarrista amigo que fue miembro de El Bicho. Su guitarra suena en primer plano junto a la mía que hace ambientes con eco por debajo. Para mí todo ello está al servicio de la voz inmensa y emocionante de Eva. Estoy deseando tocarla en directo.

Curiosa entrada con coro en ‘Juguetes rotos’, que se piensa: oh, el modelo Rolling de ‘You Can’t Always Get What You Want’… para enseguida desplomarse, estallar en un castillo de ritmo a lo Status Quo de ‘Forever You Want’ con electro batería…

Juan: La verdad es que tenemos una gran tradición de música coral en nuestro país. No creo que haya que ir a buscar referencias corales a ninguna banda británica. 

Eva: En concreto el coro de ‘Juguetes rotos’ es el Diversity Youth Choir, un coro de jóvenes entre 12 y 17 años. Forman parte de un proyecto social que integra culturas a través de la música. Fue una experiencia preciosa invitarlos a nuestro pequeño estudio en Madrid. Nos contagiaron de ilusión y energía positiva para el resto de la grabación de ‘Salto al color’.

Claro que la sorpresa mayor es ese delicado guiño vigués del inicio, que luego no cuadra en absoluto con el resto del disco, ¿a qué se debe? Morriña gallega y no aragonesa…

Eva: ‘Ondas do mar de Vigo’ es una cantiga medieval del trovador Martín Códax. La conocíamos a través de nuestro grupo de amigos gallegos pero fue el mismísimo Carlos Núñez quien nos planteó hacer una versión de la misma. No pudo ser en aquella ocasión pero aproximadamente un año más tarde, cuando estábamos terminando de grabar el disco, nos pareció que un fragmento de la cantiga sería una bonita manera de introducir ‘Mares igual que tú’. Lo hicimos a nuestra manera y con máximo respeto y admiración por esta espiritual melodía y por toda la tradición musical celta que nos fascina. Fuimos muy afortunados de que Carlos aceptara nuestra invitación de vuelta y viniera a grabar flautas en ‘Ondas do mar de Vigo’ y en ‘Halconera’. Vivimos momentos mágicos en el estudio. Yo no podía contener las lágrimas de emoción escuchándolo. Es uno de los músicos más grandes que he conocido además de un verdadero estudioso de las músicas antiguas.

¿Y el haber investigado en la electrónica siguiendo otros caminos menos tópicos, no ya de King Crimson o Tangerine Dream, como sugiere ‘Halconera’, pero sí en el de Mike Oldfield en ‘The Songs Of Distant Earth’ o Flaming Lips en ‘The Soft Bulletin’ o ‘Yoshimi Battles The Pink Robots’, por no olvidar los sagrados rieles de los Floyd de la primera etapa psicodélica y la gloriosa intermedia?

Juan: Yo siento que ‘Halconera’ es un poema en sí mismo. Queríamos que la letra y la voz estuvieran arropadas por una especie de sonido celestial. No hay guitarras de ningún tipo y personalmente estoy muy orgulloso de haber renunciado a tocarlas en esa canción. El sonido esencial es de teclados que grabó Tomás Virgos, un gran músico, y las flautas de Carlos Núñez. Musicalmente siento que está mas cerca del mundo céltico que de ese mundo de grandes estrellas de rock anglosajón. Creo que la música es un mundo muy amplio con sonidos maravillosos por descubrir en todos los continentes.

Se echa de menos un buen productor, un buen arreglista, un buen guía de escuchas y creación…

Juan: Para mí la producción de un disco tiene algo de misterioso y casi espiritual y se concreta en que la voz te envuelva y los sonidos que van pasando te impacten. En ese sentido siento que ‘Salto al color’ suena grande, abierto, físico y espiritual a un tiempo. Las guitarras portuguesas de ‘Mares igual que tú’ hablan el mismo lenguaje que la introducción ambiental de ‘Ondas do Mar’. La doble cuerda de las guitarras Rickenbacker aparece también en ‘Entre la multitud’. Para mí representa una forma de tocar que une el baile con lo espiritual. Pienso que la música nos ha hecho viajar y nos ha enseñado lugares y culturas distintas. En tu mano está cerrar los ojos a todo eso o intentar devolverle a la gente que lo que la música nos ha dado. Para mí esa es la esencia de ‘Salto al color’.

Es que casi no hay canción que se libre del bombardeo de las dichosas programaciones. En síntesis y quizá no como broma, ¿extrañaría ver de nuevo a Amaral en el próximo Arenal Sound y hasta en el Sonar?

Eva: Pues hombre… fuimos cabezas de cartel en el Arenal Sound durante la gira de ‘Nocturnal’ y lo recuerdo como un gran concierto. El sonido fue estupendo, acabamos bailando encima del escenario en algo así como una especie de gran ritual colectivo. El concierto fue multitudinario pero dada la sensación de que estábamos tocando en una pequeña sala porque la audiencia estaba increíblemente metida en el escenario. Aprovecho para agradecer todos los mensajes recibidos a través de las redes después del concierto. Imposible responder a tod@s, así que un inmenso ¡¡gracias !!

Juan: Sobre la posibilidad de tocar en el Sonar… la verdad es que vemos la música como un océano inmenso donde no hay fronteras ni límites. Cualquier medio es bueno para transmitir emoción, amor, desencanto, belleza, tristeza o alegría, inconformismo, rebeldía, etc. Hay belleza en el sonido de cajas de ritmos legendarias como la 808 o 909, en las baterías clásicas, en una guitarra eléctrica o en una voz desnuda. Somos hijos de la revolución digital y queremos aprender de cualquier forma de expresión.

Más o menos deshilado el disco musicalmente, entremos en las letras. ¿Existe la misma uniformidad de guión narrativo que existe en lo musical?

Eva: El disco entero gira en torno a la búsqueda de la identidad y de la felicidad. A la reafirmación de quién eres y cual es nuestro propósito en este mundo. A caminar sin complejos con la cabeza bien alta más allá de prejuicios.

Eva y Juan: Nunca pensamos en un hilo conductor a la hora de escribir las canciones. Más bien, una vez que el disco está terminado, intentas explicarlo y te das cuenta del espíritu que puede animarlo. En el caso de ‘Salto al color’ hay un intento de explorar sonidos. Y respecto a las letras, muchas de ellas hacen referencia a elementos esenciales de nuestras vidas. Nuestra capacidad para dar amor y recibirlo. La propia identidad de cada uno de nosotros, con nuestro pasado y nuestra manera de estar en el presente. Hay muchas canciones que hablan de defender esa identidad y de mirar al futuro. Imagino que en el futuro nos daremos cuenta de más aspectos de las letras, como si fuéramos al psicoanalista. 

¿No están los tiempos actuales, por cierto, más encrespados y atascados como para volver con una nueva ‘Ratonera’? ¿Cómo veis el tiempo político y social en que se ha fabricado y aparece ‘Salto al color’?

Eva: creo que nos enfrentamos como planeta a un reto inmenso acerca de si el mundo que dejemos a nuestros hijos va a ser habitable. Esto que es tan fácil de decir es el mayor reto que tenemos como seres humanos.

Juan: Bosques que arden a gran escala en Amazonía, en Canarias, en Siberia. Calentamiento global y continentes helados que se disuelven como azucarillos. Somos muchos los que sentimos que nos asomamos a un gran precipicio. Es un reto que trasciende fronteras y continentes, por eso creo que debemos aprender a comprender otras culturas, otros idiomas, otras mentalidades y olvidar para siempre nuestro “occidentalcentrismo” y pensar que muchas fórmulas del pasado no solo no sirven sino que nos impiden avanzar. Esto, por supuesto, tiene su reflejo en todas las artes y formas de expresión humanas. Mi madre siempre me decía: “a buen entendedor con pocas palabras bastan”, ahí lo dejo. 

Y el día 11 de octubre en Zaragoza…

Juan: Es el segundo concierto de la gira. Muy próximo a la salida del disco, un mes después. Otras veces hemos tocado todas las canciones nuevas en un teatro o en una sala para todos los que consiguieran entrada. Esta vez va a ser lo mismo pero en un sitio enorme para toda nuestra ciudad. Es una forma de decir gracias por tanto.

Se han alineado los planetas y por fechas, no veíamos mejor manera de presentar ‘Salto al color’ en Zaragoza. Me pongo a pensarlo y ya nos estamos poniendo nerviosos porque queremos dar lo mejor de nosotros mismos en Zaragoza.

¿Hay ya preparada una idea escénica? Eva anda con el ballet…

Eva: La verdad es que comencé a tomar clases de danza contemporánea simplemente por el placer de bailar y como algo personal. Siempre me ha fascinado el mundo de la interpretación y del movimiento. No pretendo ser bailarina pero para mí los momentos en los que bailo son tremendamente liberadores y en este disco queríamos hacer llegar esa sensación al oyente. Tanto en lo musical como en lo visual está muy presente ese concepto artístico. En escena queremos provocar una tremenda descarga de energía a través del color y del movimiento.

Finalmente, el paso de nuevo a una multinacional, ¿a qué se debe?

Juan: se debe sobre todo a que cuando conocimos al gran equipo de Sony nos sentimos muy conectados. Nosotros hicimos Antártida, nuestro pequeño sello porque Virgin, la compañía que editaba nuestros discos desapareció. Para nosotros es mucho más cómodo contar con un equipo para publicar discos. De ese modo nosotros nos dedicamos tan solo a escribir canciones, tocar instrumentos y hacer los mejores conciertos que podamos. En el fondo es lo que nos ha traído hasta aquí.

Canción a canción, según Eva y Juan

C. Tangana ha dicho que “paso de explicar mis canciones”. Dylan, jactándose de los periodistas, manifestaba que cada cual las interpretase como quisiera, negándose también a explicarlas. Amaral, sin embargo, entra gustosamente al trapo. Algo que se agradece. Así interpretan Juan y Eva la temática de sus trece nuevas canciones.

1

Ondas do mar de Vigo

Homenaje a todos los músicos y poetas presentes y pasados que han sentido fascinación por el mar como nosotros. Los dos sentimos que era una introducción perfecta para ‘Mares Igual que tú’. Está grabada con una guitarra barítono. De alguna manera se puede escuchar el espíritu más ambiental de la Velvet Underground o de bandas del ya clásico sello 4AD. Voces que planean sobre una especie de mantra.

2

Mares igual que tú

Todo lo que está vivo sobre la tierra surgió de los océanos hace miles de millones de años. Existen desiertos, montañas colosales e incluso selvas que un día fueron mares. Todos nosotros somos todavía una parte de ese mar que nos dio a luz. Cada uno a nuestra manera. Algunos somos aguas someras y otros profundas. Unas veces olas encrespadas y otras calma chicha. Y aunque aparentemente nos separen enormes distancias, en el fondo somos la misma masa de agua que se conecta a través del planeta. La base de la canción son guitarras acústicas y una guitarra portuguesa sobre una base de dancehall.

3

Señales

Eva: Habla de sentir deseos de viajar en todos los aviones que te sobrevuelan. De sentir curiosidad por lugares lejanos, por otros paisajes, otras culturas, otros mundos.
Juan: Es la canción que hemos elegido para abrir los conciertos por su energía.
Hay una melodía hipnótica de guitarra que remite, casi sin darnos cuenta, a grandes músicos de África: Fela Kuti, Ali Farka Touré... Es un sonido penetrante que te exige tocar con gran exactitud sobre una base electrónica.

4

Nuestro tiempo

Eva y Juan: Habla de mirar hacia adelante. Dejar atrás los “fantasmas del pasado” y de vivir el tiempo que te ha tocado vivir con todas sus consecuencias.
Eva: Es como si fueras viajando a toda velocidad y fueran pasando imágenes. Queríamos que las cuerdas se mezclasen con las guitarras de Juan llenas de eco.

5

Bien alta la mirada

Habla del orgullo de ser quienes somos cada uno de nosotros, en esencia, despojados de máscaras y adornos. De nuestra propia identidad, de lo que nos diferencia y nos hace especiales. De la capacidad de dar y recibir un amor de un valor incalculable. Ese amor que desea ver al ser querido entero y realizado en todas sus dimensiones. Volando alto y por encima de todo feliz porque “quien bien te quiera te querrá bien alta”.

6

Peces de colores

Habla de que somos mucho más de lo que se ve y de alguien que defiende su identidad y su derecho a sentirse pleno y aceptado como cualquier otra persona.

7

Tambores de la rebelión

Eva y Juan: Habla de dejar atrás a personas que pagan contigo sus miedos, e inseguridades. Aquellos que necesitan comprimirte para sentirse ellos más poderosos.
Personas que pasan por nuestras vidas como agujeros negros que te dejan sin energía.
La base es un ‘riff’ psicodélico y un ritmo de ‘break beat’ con percusiones.

8

Soledad

Es la mirada a través de los ojos de todas las mujeres a lo largo de los tiempos. De aquellas que libraron pequeñas y grandes batallas, día a día, contra los convencionalismos y las tradiciones que las limitaban. Ellas, incluso a veces sin saberlo, estaban cambiando la Historia. Somos herederas de su soledad, que siempre nos acompaña.

9

Juguetes rotos

Habla de cómo todos nosotros somos frágiles en manos del poder a nivel global. Como si fuéramos muñecos erráticos que intentan ser felices en un mundo lleno de desconcierto

10

Ruido

Eva: Encontrar paz en medio del ruido de fondo que nos rodea. Para nosotros tiene algo de música brasileña.
Juan: Tiene que ver con resistir a todo aquello que te desvía de lo esencial. La capacidad que tenemos todos los seres de amar. Ruido es una metáfora de todo lo que no es importante.

11

Lluvia

La lluvia nos trae historias del otro lado del mundo. Más nos valdría escuchar lo que cuenta. “Lluvia devuélveme a todos aquellos que se han ido, a todos aquellos que amé”. Conviven sonidos de hip hop con percusiones. Fue una de las canciones más difíciles de grabar porque queríamos que fuese un cambio continuo como si pasaras de una habitación a otra.

12

Entre la multitud

Eva: Un momento intenso de esplendor fugaz. Una catarsis de baile y de destellos de felicidad que quedan grabados en la memoria. Una explosión de energía donde se mezclan electrónica y rock con las Rickenbackers de 12 cuerdas de Juan. Nos pedía guitarras muy presentes. Estamos deseando tocarla en directo. Sentimos que va a ser una inmensa fiesta.

13

Halconera

La libertad vista a través de los ojos del halcón en vuelo. La transfiguración del ser humano en espíritu salvaje en una comunión con la naturaleza a la que pertenecemos.

Enlace al disco en Spotify.

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