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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

la voz de mi amo

Los museos de Héroes del Silencio (7)

El segoviano Óscar Ortega cuenta con una excepcional colección que sobrepasa el millar de objetos: salvo caso contrario, es el mayor coleccionista del mundo.

Óscar Ortega ante una parte de su colección en una foto tomada por su padre.
Óscar Ortega ante una parte de su colección en una foto tomada por su padre.
Óscar Ortega

Estamos, sin duda, ante la mayor y más completa colección de piezas de Héroes del Silencio y Bunbury: 714 de los primeros, entre discos de todo tipo, libros, fanzines, casetes, acetatos, monedas, merchandising…; y 418 de Bunbury, algo increible. Y me temo que insuperable, por encima probablemente del número de piezas que posee el mexicano Miguel Esquivel, quien, según una ‘televisora’ de su país, tal y como se recogía en el primer capítulo de esta miniserie, a punto de finalizar, está considerado como el mayor coleccionista del mundo de Héroes y Bunbury conjuntamente…, mas tampoco es cuestión de entrar en competiciones numéricas y mucho menos pasionales: los dos están extremadamente surtidos de ambas cualidades.

Parte de la colección de Óscar Ortega de Héroes del Silencio.
Parte de la colección de Óscar Ortega de Héroes del Silencio.
Óscar Ortega

El propietario de estas 1.132 piezas es Óscar Ortega, un segoviano de 41 años que comenzó su colección en 1989, justamente con la salida del primer álbum del grupo, El mar no cesa. Se compró el casete y el LP porque, según confiesa, “en aquella época se escuchaba El mar no cesa en la radio, y decían que el guitarra era de Segovia, ciudad donde vivía y de donde es Juan Valdivia, y a todo ello se unía que un primo mío de Burgos tocaba algunas canciones de dicho disco, por lo que me hizo que me enamorara del grupo”. Hoy, el citado vinilo está completamente rayado y repuesto en más de una ocasión por el uso.

Obviamente la manera pecuniaria con que empezó a hacerse con aquellas primeras piezas fue modesta, como correspondía a un niño de once-doce años: “La paga o propina que me daba mis padres, la usaba para comprar los casetes y los vinilos que salían de Héroes del Silencio, así como los maxi-singles”. Y a partir de ahí, una carrera de fondo y resistencia, obviamente colmada de pasión: “Pocos años después, empezaron a salir piratas, y con unos años más, me acercaba con algún amigo a la feria del disco de Madrid, para seguir ampliando mi colección”, añade. La autopista al cielo de los Héroes era ya tan ancha como larga, aunque si no con retorno, sí con parada.

Parte de la colección de Óscar Ortega de Héroes del Silencio.
Parte de la colección de Óscar Ortega de Héroes del Silencio.
Óscar Ortega

“Creo que en el año 2007 era una de las mayores colecciones que existían, mas a partir de aquella fecha y por motivos personales, no pude dedicarle el tiempo y el dinero necesario para continuar”. Razón por la que desde entonces no sigue invirtiendo en la adquisición de nuevas piezas, aunque habría que plantearse una pregunta lógica que también explique el parón: ¿y qué puede todavía adquirir que no obre en sus estanterías? Complicado y vastísimo mundo el del coleccionismo.

Pese a esta parada de 2007, Óscar tiene completamente fichada su colección en sendas hojas Excel, una para Héroes y otra para Bunbury, y sobre todo a buen recaudo: no solo discos y fetiches varios están bajo siete candados sino que desde el año 2006 están protegidos monetariamente con un seguro de la Compañía Allianz por un valor superior a 30.000 euros.

Y una prueba más de que, pese al parón de 2007, la fiebre sigue, ahí está el proyecto inmediato de Óscar: “Lo último que tengo en mente, es poner en el fondo de la piscina de mi casa, que está en construcción, el logo de Héroes del Silencio. Cuando esté terminada, lo publicare en el Facebook. Todo el mundo sabe de mi fanatismo por este grupo”. ¿Alguien no había caído en la cuenta? ¿Lo pone en duda?

Óscar, es por cierto, según dice, “uno de los cargos del club que formó el llamado ‘El tesoro de los Héroes’, grupo que empezó con coleccionistas que tenían en su colección la caja de terciopelo del Espíritu del vino (de dichas cajas tenía 2, ahora solo 1)”. “Hacemos que la llama de HDS siga viva. Nuestro principal objetivo es realizar un libro con toda la discografía disponible, que, según los listados de Excel [que Óscar solicita que no se publiquen] es amplia y extensa”.

Por último, un dato emotivo que uno valora por su carga afectiva y por el apoyo familiar que Óscar ha sentido en su larga trayectoria como coleccionista de Héroes. Las fotografías que ilustran esta entrada del blog fueron hechas en 2007, antes de la gira de la reunión: “Son fotografías a las tengo un especial cariño, ya que el fotógrafo fue mi padre, que al poco tiempo falleció”. Óscar permíteme que dedique esta entrada a tu padre: en esas fotos adivino mucho cariño y un poder de comprensión por su parte a tu gran pasión por los Héroes, algo que para muchas otras personas, especialmente familiares, me temo, resulta difícil de comprender.

Para saber más de Óscar y de su colección, he aquí la entrevista que le realizó Heraldo en octubre de 2007, poco antes de los dos conciertos masivos de La Romareda.

Un recorte de 'Con nombre propio', de Heraldo de Aragón.
Un recorte de 'Con nombre propio', de Heraldo de Aragón.
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