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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

CURIOSIDADES DE LA BOTÁNICA

¿Por qué son los árboles tan tímidos?

La llamada ‘vergüenza’ de los árboles es un mecanismo natural mediante el cual las copas no se tocan en las alturas. De esa forma, cada ejemplar consigue crecer sin problema.

Los árboles parecen mostrar respeto por la presencia de compañeros y sus copas ni se rozan.
Los árboles parecen mostrar respeto por la presencia de compañeros y sus copas ni se rozan.
Refractor

La llamada ‘vergüenza’ de los árboles es un mecanismo natural mediante el cual las copas no se tocan en las alturas. De esa forma, cada ejemplar consigue crecer sin problema. Suele ocurrir entre ejemplares de la misma especie. Creemos que las plantas son estáticas pero están en continuo movimiento. Eso sí, a un ritmo muy diferente al nuestro. De hecho, los árboles van cambiando de forma durante toda su vida: son afilados de jóvenes y redondeados cuando son maduros. 

Pero, ¿por qué ocurre esta 'timidez' de los árboles? Aquí van cuatro explicaciones.

Es natural: Una ‘poda’ producida por el viento y las ramas vecinas.

La razón por la que las plantas crean ramas y multitud de hojas es porque tienen la necesidad de captar luz para hacer la fotosíntesis. En un laborioso trabajo de ingeniería, las ramas se van desplegando para no hacerse competencia unas a otras. Las plantas no solo detectan la luz a través de una serie de hormonas; además, pueden saber si tienen vecinos cerca ya que detectan un tipo de luz roja dispersada por ejemplares cercanos.

Una teoría considera que la ‘timidez’ de los árboles sería resultado de esa decisión de la planta de no crearse competencias absurdas que le impidan obtener el máximo de luz. Los árboles preferirían crecer a lo alto y ocupar la parte de copa que no colisione con la de ejemplares que tenga alrededor. De lo contrario, desperdiciaría recursos.

Hacia la luz. Competencia por conseguir las máximas horas de sol

La razón por la que las plantas crean ramas y multitud de hojas es porque tienen la necesidad de captar luz para hacer la fotosíntesis. En un laborioso trabajo de ingeniería, las ramas se van desplegando para no hacerse competencia unas a otras. Las plantas no solo detectan la luz a través de una serie de hormonas; además, pueden saber si tienen vecinos cerca ya que detectan un tipo de luz roja dispersada por ejemplares cercanos.

Una teoría considera que la ‘timidez’ de los árboles sería resultado de esa decisión de la planta de no crearse competencias absurdas que le impidan obtener el máximo de luz. Los árboles preferirían crecer a lo alto y ocupar la parte de copa que no colisione con la de ejemplares que tenga alrededor. De lo contrario, desperdiciaría recursos.

Estrategia ¿Una manera de protegerse de los insectos minadores?

La decisión de detectar al vecino y no interferir con él podría también tener otra función: poner las cosas más difíciles a los insectos minadores de hojas. Sería una especie de cortafuegos para que las plagas no consigan arrasar toda una superficie de árboles. Esta teoría explicaría por qué esa ‘timidez’ se da en unas especies de árboles y en otras, no. Todas necesitan luz, todas pueden percibir los obstáculos, pero las especies que dejan estos huecos son los robles, eucaliptos y pinos, sobre todo.

Las plantas han desarrollado, en los cientos de millones de años que pueblan el planeta, todo tipo de estrategias para beneficiarse de los insectos (flores para la polinización) o para defenderse de depredadores (espinas contra los rumiantes, sustancias que aportan mal sabor, hojas que se pliegan...).

Movimiento. Las plantas, ese universo en un desorden muy ordenado

«El bosque auténtico son los árboles desordenadamente ordenados», decía el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. En ese desorden que es un bosque, impera un cierto orden, como indica esta timidez arbórea. En realidad, las plantas tienen una vida secreta muy activa, llena de curiosidades y de extraños movimientos.

Las plantas se mueven e interactuan entre sí, como los animales. La diferencia es que lo hacen a una velocidad que no encaja con nuestra percepción temporal. Si hay una batalla por ocupar el máximo espacio de la copa o bien una defensa contra un insecto depredador, será una guerra silenciosa que a nosotros nos pasará desapercibida.

En cuanto al movimiento, las hojas no permanecen estáticas todo el día, sino que se van orientando para captar el máximo de luz. Existen varios vídeos grabados con el sistema ‘time lapse’ que muestran cómo las plantas de interior tienen su movimiento diario, sin que nos demos cuenta.

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