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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Miel rockera desde Guadalajara, Eva Ryjlen

La cantante de los fenecidos Idealipsticks visita Zaragoza con su debut en solitario y su hatillo de canciones tan sedosas como punzantes.

Eva Ryjlen
HA

Eva Ryjlen.¡Alto! No pongan pies en polvorosa con tan solo leer este nombre… No, no estamos, por ejemplo, ante una aborigen finlandesa que se dedica a hacer folk tribal de su tierra o eso tan trillado de ‘músicas del mundo’ o músicas de raíz. Estamos ante una pop-rockera peleona, de cuajo y bajo las reglas estrictas del género. Y en su carnet de identidad, pese a apellido tan complicado, figura nacionalidad: española. Sí, mismamente, de Guadalajara.

Ninguna sorpresa para quienes en su momento siguieran los pasos de un grupo denominado Idealipsticks. Servidor mismo los siguió y así recibía en 2009 su primer álbum, titulado Radio Days: “Canciones hirvientes que la cantante femenina traslada al escenario con evidente sex-appeal. Darán guerra”. Y antes de este comentario, señalaba que  el grupo –más bien dúo formado por ella misma y su pareja sentimental– tenía los anclajes sonoros tanto en The Pretenders como en PJ Harvey, Garbage, Joan Jett e incluso la misma Patti Smith y The Kinks,  pero con vigencia en el tiempo presente, tirando hacia el indie-rock y hasta el punk.

Al año siguiente, en 2010, el dúo editaba su segundo álbum y rebajaba expectativas al intentar  la busca de un sonido más personal, loable intento -comentaba uno en la página de discos de Heraldo-, si bien el intento no cuajaba del todo, debido a cierto manierismo en las canciones, a que Eva Ryjlen confundía garra con grito en celo y a que a las melodías les faltaban más instinto. Mas, pese a ello, el disco -importante- seguía oliendo a rock.

Entonces les perdí la pista. Puse ciertas esperanzas en el dúo, pero lo cierto es que, pese a que aún editaron dos álbumes más, a mí se me desvanecieron. Y no, no alcanzaron el éxito y el reconocimiento masivo que yo creía que podrían logran en el rock nacional, e incluso fuera, cantando como cantaban en inglés, tras escuchar su primer disco, el citado Radio Days. En 2017 el dúo se disolvía.

Y hete aquí que a finales del pasado año, su cantante, Eva Ryjlen (uff, sigue costando escribir el apellido, ¿de dónde vendrá?), apareció en solitario con el álbum Violencia posmoderna y cantando exclusivamente en español. No estaba mal. Había canciones con fuste en las que lo mismo se desmadejaba en el terreno rock como se encerraba en el cascarón del ensimismamiento baladístico, evocando mucho a Christina Rosenvinge, aunque Lou Reed seguía  siendo uno de sus máximos inspiradores creativos. O sea, combinando miel alcarreña con cicuta rockera. Caer era uno de los temas estrella del disco.

Había más, no obstante, como la languidez arrulladora, al modo bluesero de un Clapton o una Allman Brothers, de Un día normal o Quédate, frente a la rasmia de Sonrisa vertical o la misma pieza que daba título al disco, Violencia posmoderna, azote, según ella, a la intimidación consentida que ejercen sobre los ciudadanos los poderes fácticos. Todas ellas con trabajados y brillantes arreglos de guitarras, órgano Hammond, batería y el espíritu rock, aunque más calmado, de los orígenes con Idealipsticks, pero no me convencía el tono afectado de la voz, por no decir ñoño, que a veces emitía la cantante.

Y, sorpresa, hace unos días, la alcarreña se dejó ver en Zaragoza actuando en La Bóveda del Albergue y presentando su disco de debut en solitario. El colega Gonzalo de la Figuera escribía positivamente de la actuación, “apostando hasta la camisa”, señalaba, “a que en el futuro próximo oiremos hablar más de ella”, titulando su crítica como ‘Féminas al poder’. Pues ojalá. El rock español está necesitado de más estrellas y de más chicas guerreras, como esta Eva Ryjlen que se las tiene muy bien con las guitarras eléctricas y con la composición y la voz, aunque para ello habrá que pulir esos dejes afectados e inyectarle aún un poco más de bravura a las canciones, como ya lo hizo en Idealipsticks. A ver.



 


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