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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

En el paraíso 'rompecorazones' de Tom Petty

Se edita una caja con sesenta canciones del rockero de Florida, fallecido hace un año.

En el paraíso 'rompecorazones' de Tom Petty
En el paraíso 'rompecorazones' de Tom Petty

Le preguntaron a Tom Petty, en sus primeros días de fama, de dónde sacaba la inspiración para componer canciones, y modestamente respondió: “Bueno, son simplemente canciones que Springsteen ha abandonado”. Hay que echarle timidez y modestia… Porque para entonces el de Florida ya había grabado cuatro álbumes y figuraba en la tabla de las nuevas promesas del gran rock americano.

Lo de Springsteen no extraña, porque ciertamente su nombre ha estado siempre muy ligado a él debido al espíritu sonoro que no literario –Petty ha huido de cualquier reivindicación social o política- que impregna sus discos, y él mismo se ha declarado admirador de la estrella de New Jersey. O sea, el legado del rock americano pasando de una mano a otra.

Lo curioso es que allá por mediados de los setenta, cuando editó su primer disco, a Tom Petty se le descubrió y se le metió en la oleada inicial del ‘power-pop’, esas soleadas canciones de tres minutos. Recuerdo el largo artículo que le dediqué al género en la página de discos del Heraldo a finales del 78, prácticamente hace 40 años. Aún no se había inventado el término ‘new wave’, o no se utilizaba en la prensa especializada española, y yo inventé el mío para encuadrar a todos aquellos nuevos grupos que traían aire fresco y remitían al pop sesentero de los tres minutos: ‘la nueva onda’. Acertado o no, allí aparecían nombres como el de Graham Parker, Elvis Costello, Jonathan Richman, Rubinoos, Mink Deville, Blondie… y dos nombres asociados, y casi se podría decir que inventores del ‘power-pop’, la maravillosa Dwight Twilley Band y Tom Petty & The Heartbreakers. La culpa de esta asociación de Petty con el nuevo género eran sus dos primeros discos publicados en el 76 y en el 78 respectivamente y de canciones como ‘American Girl’, ‘You Are Gonna Get It’,‘Listen To Her Heart’, ‘Magnolia’…  por las que fluían básicamente los ecos de The Byrds.

En el paraíso rompecorazones de Tom Petty

Luego, cuando fueron llegando nuevos discos, especialmente aquel rojizo y formidable ‘Dam The Torpedoes’, ‘Hard Promises’, ‘Long After Dark’, ‘Southern Accent’…, todos recibidos con gran alborozo de estrellitas en el Heraldo (bueno, menos ‘Southern Accent’, que solo se llevó tres por aquella incursión en el funk y los teclados sintéticos que no le iba mucho de la mano de Dave Stewart de Eurythmics), se comprobó que Tom Petty estaba más en lo que luego se llamó cursimente ‘americana’ que en el ‘power-pop’, que era un artista global, de raíces profundas en el rock americano de siempre, empezando por Woody Gutrie y siguiendo  por Chuck Berry, Elvis, Roy Orbison, Otis Redding, Dylan, The Byrds, Neil Young, Bob Seger, J. J. Cale, la Creedence… y obviamente Springsteen. Un talento que se reivindicó más tarde en solitario, acompañando a Dylan o formando parte de aquel maravilloso e insólito pack de lujo, los Travelling Wilburys.

Lamentablemente, hace un año, exactamente, el 2 de octubre de 2017, se nos fue por una sobredosis de medicamentos. La heroína, el alcohol, sus depresiones, su ‘mentalidad tendente a la oscuridad’, como lo definió el guitarrista Warren Zanes, de la extinta banda The Del Fuegos, en su elogiada biografía publicada a principios de este año, una mentalidad quebradiza forjada desde niño por el maltrato al que se vio sometido por un padre borrachuzo, sus fracasos matrimoniales, su testarudez para acudir a los médicos… seguramente que fueron dardos venenosos que le empujaron a la tumba, perdiéndose así, sin que públicamente se supiera apenas nada de su vida oscura, uno de los nombres más gloriosos del rock americano.

Naturalmente, parafraseando a Garci que una noche en TVE dijo que los actores no se van, se salen de plano, a los músicos les pasa igual: se van del escenario pero no de los discos, de ese maravilloso legado plastificado que dejan cuando desaparecen físicamente, y que en el caso de Tom Petty, siendo ya de por sí bien grueso, va a engordarse en el futuro mucho más, dada la gran cantidad de horas que dejó grabadas, tanto en estudio como en directo.

Por lo pronto, acaba de publicarse una caja con 62 canciones extraídas de directos, álbumes oficiales, tomas alternativas e inéditas. Se titula ‘An American Treasure’. Una golosina imprescindible para sus seguidores que en España, a dónde nunca vino a tocar, son muchos. Quizá excesiva para neófitos, por lo que lo más recomendable es hacerse con el extracto de la caja resumida en un doble CD de 26 canciones o con su antología del año 2000 con 37 piezas. En cualquier caso, ingeniénselas como sea para llegar hasta ‘Louisiana Rain’, ‘Refugee’, ‘Free Falling’,‘Listen To Her Heart’, ‘Here Comes My Girl’, ‘The Waiting’, ‘Deliver Me’, ‘Rebels’…, a ese paraíso de grandes canciones ‘rompecorazones’ que nos dejó el rockero del sur con cara aniñada y melena rubia.

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