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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Juan Valdivia, el 'héroe' solidario

A través de la ONG Global Humanitaria acaba de poner a sorteo una de sus guitarras para ayudar a niños sirios refugiados en un campamento de Jordania.

Juan Valdivia toca su guitarra para un niño refugiado
El guitarrista de Héroes del Silencio lleva 20 años colaborando con organismos solidarios
GLOBAL HUMANITARIA

¡Cuánto me gustaría verlo empuñando una guitarra y tocando canciones propias en solitario o en compañía, no digamos con Héroes del Silencio! Confiemos. Juan Valdivia es el guitarrista más personal que ha alumbrado el rock español en toda su historia. No por virtuosismo o por apabullante pirotecnia, sino por algo tan simple pero tan difícil de conseguir como es sonar de forma diferente, de un modo que nadie lo hace, incluso fuera. Si acaso, Metallica se acerca en alguna canción como la famosa ‘Nothing Else Matters’ en el directo ‘S&M’. Es ese sonido cálido pero contundente, confortable aun en medio de la tormenta, identificable como suyo a las primeras de cambio. Su mejor botón de muestra: la intro de ‘Entre dos tierras’.

¿Quién ha sonado o suena así, de manera tan personal, única, en el panorama nacional? Nadie. En una ocasión, intrigado como siempre he estado por saber cómo conseguía ese sonido, que al igual que lo hicieron de otra manera Hank Marvin en The Shadows, Mark Knopfler en Dire Straits o David Gilmour en Pink Floyd, guitarristas únicos, le pregunté por el secreto. Creí que me iba a salir con alguna ecuación matemática o con una fórmula de afinar cuerdas o pisar la pedalera que él guardaría bajo siete llaves como el secreto de la Coca-Cola. “Nada más simple”, me contestó: “eco & chorus”. Puse cara de ignorante y me dije: si es tan simple, ¿cómo los guitarristas no exploran más  esa fórmula y consiguen sonar de manera tan personal como lo hace Valdivia?

Pues no debe ser tan simple, porque ahí están las pruebas: ¿a cuántos guitarristas de pop-rock se les identifica de inmediato nada más poner los dedos sobre las cuerdas? En España, me vienen a la memoria Jorge Ilegales, Antonio Vega, Enrique Sierra…, y no con el sello tan identificador que tiene Juan. Tanto es así que una canción de Héroes sin su guitarra es una canción, sí, pero no de Héroes. Como una Sagrada Familia no sería tal sin Gaudí, aunque la comparación se salga de tiesto.

Pues eso, un campeón de la guitarra y la composición, pero también un campeón como persona solidaria, como individuo sensibilizado con aquellos que tienen necesidades o lo pasan mal en el mundo. “Llevo mas de veinte años en Intermón y Médicos sin fronteras. Ahora, con Global Humanitaria hago estas cosas”, me dice.

Estas cosas son, como ha hecho ahora, viajar a un campo de refugiados sirios y convivir con ellos, tocar de cerca la miseria que les rodea y contribuir modestamente, poniendo a subasta una de sus guitarras. No es mucho, menos para salvar a los miles de niños y adultos que allí viven, pero sí un basilical gesto humano.

Lamentablemente ya no está en activo en grandes escenarios y giras de gran rédito económico como en los tiempos de Héroes del Silencio, por lo que su peculio no debe ser muy copioso, lo que le imposibilita extender cheques con muchos ceros, pero lo hace con lo que puede y tiene: con el corazón y con sus guitarras. Más mérito todavía: desprenderse de objetos tan personales y queridos para un músico como son sus instrumentos, y en el caso de Juan, de guitarras que han estado presentes en discos ya legendarios de Héroes del Silencio, no debe ser emocionalmente tarea grata, pero por encima de su apego a esos instrumentos, a esos objetos que le han acompañado y que incluso le han marcado la vida, están sus sentimientos solidarios, su lucha por ayudar a gente necesitada.

Es absolutamente elogiable, más cuando se mira alrededor y se encuentra el panorama que se encuentra: ‘millonetis’ cargados de toneladas de euros y propiedades y, sin embargo, no sueltan un duro para los demás así lleguen los cuatro jinetes del Apocalipsis. “Después de conseguir cierto éxito con la música, lo mejor que puedo hacer es trasladar parte de ese éxito a ayudar contra las injusticias”, me dice de forma escueta cuando le pregunto por qué motivo hace esto, qué se mueve en su pensamiento.

También le pregunto si esa ayuda suya, si esas subastas realmente tienen un efecto material visible en sus destinatarios. “En eso consiste. Conseguir ayuda de la solidaridad de los que pueden y quieren“, contesta con su proverbial parquedad. Una tarea titánica, aun suponiendo que son muchos los que quieren y pueden. El mundo y la miseria son muy grandes, las calamidades muchas. ¿No es, por tanto, una lucha estéril el que una sola persona intente cambiar una situación dramática, y menos con una guitarra? ¿No se arredra? Al contrario, su razonamiento es más que convincente: “Conseguir sacar de la pobreza a una sola persona ya no es una lucha estéril. Si fuera a ninguna, sí”. Lo que no es el caso, porque, en efecto, el dinero que ha obtenido con las subastas de sus guitarras ha provocado sacar de la penuria a algún que otro niño indio o sirio. Es su lucha de hace dos décadas.

Ahora, ha puesto en subasta una nueva guitarra propia para seguir ayudando, para conseguir sacar la sonrisa a unos niños necesitados, según explica en la carta que ha escrito en la web Melodía por una Sonrisa:

“Queridos amigos: He decidido donar mi guitarra para recaudar fondos para abrir un espacio de musicoterapia en un centro para niños que han sufrido en primera persona la guerra de Siria. He conocido a estos pequeños, y no me puedo imaginar el horror por el que han pasado. Hoy, a salvo en Jordania, necesitan superar sus traumas, volver a aprender y a jugar. Volver a ser libres. Y sabemos que la música es un vehículo perfecto para conseguir esta recuperación. Por eso, te animo a participar en el sorteo de mi guitarra. Haz tu aportación para crear esta aula de musicoterapia en Jordania y devuélveles la sonrisa”.

Juan, según se explica tras esta carta, “compró esta guitarra en Londres en 1990. La utilizó en los videoclips de "Entre dos tierras" y "Maldito duende" y en la grabación de "El espíritu del vino", su tercer LP, con el que Héroes del Silencio ganó un Disco de Oro. Se convirtió en su guitarra de batalla en las giras posteriores a la edición de este disco y la llevó a decenas de conciertos en España, Alemania y Sudamérica”. Quien la gane no solo se va a llevar un pedazo de historia sino que habrá contribuido a una acción noble y solidaria como la que él impulsa. Un caudaloso desbordamiento de humanidad y solidaridad que le engrandece como persona. Yo, modestamente, me he unido a su iniciativa vía la web citada anteriormente. Cuesta muy poco poder arrancar una maravillosa sonrisa a un niño. Ánimo. El plazo acaba el próximo día 20 de noviembre.

Este es el vídeo que se ha rodado en el campamento de niños sirios refugiados en Jordania. La voz de Juan suena emocionante y convincente, su corazón sincero y su guitarra única.

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