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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Aragonian, la jota dice hola al jazz

Lamentablemente el jazz no pasa por este blog con la intensidad y frecuencia que yo quisiera, pero me temo que no es materia, salvo alguna excepción que todos los asiduos tenemos en mente (hola Woodyalle), excesivamente seguida y querida, aunque ojalá me equivoque.

Me salto este supuesto tan dañino y abro compuertas, que se lo merece. ¿Quién? Aragonian. Un grupo que rompe una idea que más de uno tenía asentada, especialmente desde que Carmen París publicase el año pasado su magnífico 'Ejota con jazz'. Pues no. No es ella, Carmen París, la pionera en la fusión de jota y jazz. Desde 2010 lo viene haciendo Aragonian, grupo fundado por el trompetista oscense Gerardo López, “diplomado en música clásica en el Conservatorio Municipal de Huesca y primer licenciado en trompeta en música moderna en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC)”, según consta en su currículo.

En 2010, Aragonian publicó su primer álbum, '5 jotas', que no sé si hacía referencia al cuerpo de las cinco piezas que configuraban el disco (aunque se añadía una intro y dos bonus) o quién sabe, aunque fuese falsa modestia, era su autocalificación, en plan gastronómico, a su trabajo. Que quizá fuera excesivo pero no inmerecido, porque sonaba estupendamente, con piezas como 'Habanera de Ejea', 'Maño funk' o la archipopular 'Pulida magallonera'.

Ahora, siguiendo las mismas directrices de aquel disco, y estimulado López por el cariño que dice sentir a la zona geográfica en la que se ha criado así como al jazz, Aragonian ha publicado su segundo disco, '... y 7 son 12', en el que le acompaña un grupo con diferentes miembros, por el contrario del primero donde había una formación estable.

En este segundo, entre otros, aparecen Miguel Ángel Royo 'Wally' (saxo), Óscar Carreras (teclado), Jesús Martí (bajo), Pablo Posa (batería), Humberto Ríos (piano), Julio Salazar (congas), Milena Casado (voz), músicos algunos de ellos bien conocidos en los ambientes jazzísticos aragoneses. Rafa Domínguez hace de técnico de sonido y se abordan piezas como 'Aragrooving', 'Tardiexia', 'Las cuatro esquinas de Aguarón', 'Cabezudos y candela', 'Ya vienen contentos y cantando' o 'Palomicazz'.

Pero no se piense, pese al localismo y las referencias de estos títulos, en una intersección de géneros de igual a igual: lo aragonés se revela aquí, como ocurría en el disco primero, en dosis pequeñas, más sugiriendo fraseos y dibujos que pintando lienzos completos. Es la jota diciendo hola al jazz, pero no amigándose con él, menos aún matrimoniándose.

En cualquier caso, en ambos discos, pero sobre todo en este segundo, el resultado final es altamente gratificante, con unas piezas elaboradas, muy ricas, de sonido brillante y muy bien tocadas, que tanto recurren al latin jazz como al dixie, el cool o al bop. Y con un Gerardo López virtuoso y muy versátil que lo mismo se acerca a los espacios sonoros de Miles Davis como a los de Gillespie, Arturo Sandoval, Freddie Hubbard o Wynton Marsalis, cuando no introduce un curioso vibrato, o algo parecido al wah wah, al sonido de la trompeta absolutamente inédito ('Aragrooving'). Una producción realmente inventiva y extraordinaria. Y eso: un poco de jazz nunca hace daño, bien al contrario, alimenta el espíritu.

Aquí se puede escuchar el primer álbum en Spotify. El seguno aún no está disponible.

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