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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Cómo podar un árbol

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Consejos  Ha llegado la época en la que tomar la tijera o la sierra y liberar a ornamentales y frutales de ramas secas o poco productivas. Pero no se puede cortar a lo loco: un cúmulo de errores llevará a la muerte del ejemplar

Podar o no podar? Esa es la cuestión. Es una práctica a medias necesaria a medias caprichosa. Es cierto que una poda a tiempo supone rejuvenecer un ejemplar, que ganará en salud y vigor. También salvaguarda la seguridad, porque una copa demasiado voluminosa en un pequeño jardín es un problema asegurado. Por otro lado, durante décadas se ha abusado de la poda y muchos ejemplares de la ciudad están deformados por el capricho de jardineros que trabajaban hace ya 40 años. Estos días en ciudades como Zaragoza se están podando ejemplares de olmo, aunque la temporada de poda se alargará más de la cuenta (hasta entrada la primavera), porque no hay recursos suficientes para llevarla a cabo en el momento adecuado: el mes de enero. Pero los zaragozanos podemos sentirnos muy satisfechos con la política del Ayuntamiento, que suele respetar los principios de armonía y equilibrio (excepto en sonadas ocasiones).

En el jardín también habrá que podar algunas ornamentales (hiedra, plumbago, hibiscus, campsis, madreselvas...), y los setos de aligustre. Los consejos son muy parecidos: para los que tengan tronco leñoso, evitar hacer el corte sin tener en cuenta un tirasavias que permita seguir el crecimiento. Mantener siempre limpia la herramienta y si el corte es profundo aplicar una pasta protectora. En el caso de los frutales, la función de la poda tiene otras funciónes añadida:asegurar que las ramas son productivas, que el ejemplar no aumenta demasiado en altura (o será imposible acceder a la fruta superior) y evitar que se enamarañe la copa y circule poco aire (los hongos estarán asegurados). En general, debe predominar el sentido común. Nunca podar por capricho, hacerlo por necesidad. La naturaleza es más sabia que nosotros y nunca ha considerado poda alguna.

Tirasavias.  Siempre que se pode una rama hay que dejar yemas o bien una ramita secundaria al lado del corte, para que la savia no se interrumpa bruscamente. Este consejo sirve también cuando se poda un seto o un arbusto pequeño:si se deja la yema justo antes del corte, se evitarán muchas pudriciones y formas no deseadas. El árbol reacciona de forma desmedida para recuperar su forma y de no tener una yema preparada lanzará demasiados brotes.

Desequilibrio. La intervención en un árbol ha de ser por su propia salud. Jamás se debe podar parte de la copa porque colisione con una pared, por ejemplo. En ese caso, el árbol quedará desequilibrado y acabará por romperse o morir. Si se rompe una rama principal por una tormenta o el peso de la nieve, habrá que podar también parte del resto con el fin de lograr el equilibrio que el árbol necesita. Estas podas mal hechas son muy peligrosas.

Malas épocas. El mejor momento para podar un árbol suele ser a principios de invierno:es cuando está en periodo vegetativo y puede permitirse una temporada sin hojas. Además, la savia apenas circula y se evitará el 'desangre' del ejemplar. Un corte mal realizado (sin un tajo limpio) y en una época no adecuada, dañarán considerablemente la salud del árbol, que puede presentar en esos puntos infecciones de hongos que llevarán a su pudrición.

Muñones. Este es el resultado de la podas no correctas o fuera de época. Son crecimientos exagerados que realiza el árbol con el fin de crear un bloqueo para evitar la entrada de patógenos, o bien porque ha perdido la noción de qué rama debe hacer crecer. Cuando se corta una rama, el ápice deja de producir la hormona que regula el crecimiento, y la planta queda confusa. Hay que evitar por ello las malas prácticas o la salud del árbol se resentirá.

Ramas superiores. Otro de los errores comunes de la poda es cortar las ramas principales. Esto tiene lugar cuando se intenta reducir su poda por razones de seguridad. Sin embargo, nunca deberían cortarse las ramas de más de 10 centímetros de grosor, porque el tirasavias que crecerá después será mucho más débil, ya que habrá crecido sobre un soporte no adecuado. Bajo el tirasavias se creará un bulto para sostener el peso, y acabará por ceder.

La poda adecuada. El resultado final ha de ser una poda aireada (para no acumular humedad que dé lugar a enfermedades), libre de ramas muertas y perfectamente equilibrada. El árbol es un ser vivo muy 'inteligente' y sabe cómo debe crecer, en qué dirección y cuánto peso es capaz de sostener su tronco. Si el ser humano interviene en ese proceso, ha de ser únicamente por razones de salud. En el caso de la poda ornamental, debe ser poco agresiva.

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