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Quique González, el Springsteen español que ni era ni es

Llegó hace más de una década a Polygram (hoy Universal). Lo presentaron como el  Springsteen español… Eso, para los mandamases de la discográfica, significaba vender discos por un tubo y estrellato inmediato. Lástima de tarjeta tan sobrevalorada y equivocada. González salió por piernas de la multinacional, tras no comerse un felú con ninguno de sus tres discos con Polygram: 'Personal' (1998), 'Salitre 48' (2001) y 'Pájaros mojados' (2002).

Lejos de arrojar la toalla, este cantautor rockero ha ejercido de francotirador, se ha autofinanciado e incluso ha vuelto a las multis, siempre intentando mantener en pie un tipo de música, identificable a la primera, untada en clasicismo rockero, sin novedades espectaculares, pero bien tramada y ejecutada. De esta manera ha llegado a su noveno álbum, 'Delantera mítica', polémico por el título: en las redes sociales pensaron que se refería a una delantera femenina y se armó la marimorena. Equivocadamente, porque, en efecto, era el consabido término futbolístico con el que González quería evocar sus años de niñez y el fútbol como motivo de amistad y pertenencia al grupo. Pero es que el personal cavila que no veas…

Aun grabado de nuevo en Nashville junto al productor Brad Jones, no quedará este disco para los restos, probablemente, como 'delantera mítica' del rock español, pero el madrileño ha configurado aquí un equipo de canciones –once, el título obliga- de una sonoridad y un toque impecables. Obligado, se diría, cuando se toma como espejo ese Barça de la canción popular que es Dylan. A su etapa de mitad de los setenta, a la de 'Desire' y 'Street Legal' (ya es significativa la revisión de 'Is Your Love In Vain' como bonus), acude a buscar mimbres e inspiración. Y bien que la encuentra.

Si a ello se añade una rancherita en plan Secretos, su evocación a Tom Petty en 'La fábrica', su melancólica voz en línea con la de Antonio Vega (ay, si tuviera un poco más de grosor y rajo), el cuidado de las letras, el rico revestimiento instrumental y, salvo el aguijonazo rockero de '¿Dónde está el dinero?', el tono general 'lay down' que se respira a lo largo de las once canciones restantes, se llega a un álbum quizá no mítico en el futuro, pero sí con ínfulas de clásico.

Springsteen sigue quedando muy lejos, pero imagino que no era esa la intención de Quique González ni cuando llegó a Polygram ni después. Más bien, creo que su ilusión era componer, tocar en directo y vivir dignamente de ello. Es en lo que está, con un buen puñado de seguidores a los que les gusta el rock clásico y las baladas en español. Lo que explica su número 1 durante una semana, con este disco, en las listas de ventas.

http://www.youtube.com/watch?v=7Hdj6mS_Qy8

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