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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Green Day: la boutique punk sigue abierta, incluso a los vampiros de la saga 'Crepúsculo'

No es que ocurra a menudo, pero suele ocurrir y aún así sigue siendo un fenómeno extraño. Me refiero a conocer a un artista o a un grupo en pleno despegue, e incluso antes de ser nada, y en un soplo, pluff, verlo encumbrado en la cima del éxito. El mundo del pop especialmente permite estos centelleos tan urgentes y rápidos.

Vi estos rayos en no pocas ocasiones y aun así asombran. Héroes, Amaral, Sabina… o los mismos Green Day. Los recuerdo en el Piramys, aquel bar cutrón pero repleto de actuaciones, o en la misma sala En Bruto, allá por el 93 o 94, cuando todavía no habían sacado 'Dookie'. Tocaban de forma casi familiar y eso les permitía salir del camerino nada más actuar y ponerse a charlar con la gente. Recuerdo al rubísimo batería Tree Col subido en la estrecha tarima posavasos de un lateral de la sala En Bruto, riendo todo el rato, no sé por simpatía natural o si por efecto de alguna sustancia, y soltando 'paridas': “¡ah!, ¿eres periodista? Hazme una entrevista, jijiji…”. No le tomé muy en serio, quién me iba a decir que aquel mocoso iba a vender en nada 10 millones de copias de 'Dookie'. El fulminante rayo del éxito.

Luego, ya se sabe, junto a NOFX y Offspring, se convirtieron en cabeza de un nuevo movimiento neo-punk que mezclaba el rubio oxigenado con la bisutería de los grandes almacenes y los latigazos sexpistolianos. Tocaron en estadios y grandes festivales, los adolescentes americanos de la segunda mitad de los noventa los convirtieron en vacas sagradas y uno de sus discos más elaborados, 'American Idiot', una especie de ópera-rock, hasta se convirtió en un musical de Broadway.

El pasado año, el trío emprendió una insólita aventura, cual fue la de publicar en plan fascicular tres discos seguidos con los que quería bajar el listón de 'seriedad' dejado por 'American Idol' o su secuela de '21st Century Breakdown' y volver al power-punk y el punk acicalado (de boutique, encañonaran sus detractores) de sus primeros tiempos. Es lo que ha hecho.

Pese a los sopapos que le han caído en algunos medios a estos discos, hay que señalar que en absoluto el trío californiano murió en el empeño. Si el primero y el segundo, pese a algún gazapo y la salvedad de 'Amy', desprendían el optimismo y el descaro buscado, el tercero, editado a mitad del mes pasado, sigue esa senda aunque con un par de sorpresas: la bonita balada sixties con la que abre ('Brutal Love') y el poema sinfónico con el que cierra ('The Forgotten'). La boutique punk sigue abierta.

Aquí, el cierre del disco, 'The Forgotten', banda sonora a su vez de una de las pelis de la saga 'Crepúsculo', en concreto 'Breaking Dawn - Part 2'. Punk domesticado y vampiros. El asunto tiene su miga.

http://www.youtube.com/watch?v=5Rs2m3lhg-k

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