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Blog - Al Alba

por Mariano Gistaín

Merkel: cinco años más

El sistema ha petado ya. Vivimos en el postcapitalismo. Este esquema elusivo y fantasmal conserva del capitalismo crepuscular usos anacrónicos, jerga académica, frases que ya no significan nada. Para los que manejan los hilos el mundo es Matrix.

La bolsa sería el último vínculo (teórico o imaginario) entre ese ámbito de decisión y todo lo demás. Pero las bolsas son susceptibles de jugar con ellas: pronto veremos apuestas sobre los entes que las gestionan, sobre ellas mismas: la propia bolsa es una apuesta en otro mercado remoto, inaccesible, aleatorio, cuyas reglas varían imperceptiblemente.

La mayoría de la población vive en el mundo antiguo, una máquina que ya no funciona. Merkel dice que faltan cinco años o más. Seguimos hablando de la crisis pero ya no hay forma de describirla o definir sus características. Los análisis tropiezan enseguida con el abismo, un postmundo del que solo sabemos que es de unos pocos, y que los gobiernos han sido excluidos: solo cuentan como agentes o peones de una metafísica que dicta órdenes y se escabulle.

El Estado fue en algún momento el intermediario entre ese núcleo de poder y el resto del mundo; pero el Estado ha sido abducido y sus representantes, o acatan el dogma (indescifrable, caprichoso, etéreo) o son sustituidos arbitrariamente.

Los poderosos del antiguo mundo consumen sus últimos recursos y capturan rentas ante algo que les desborda, algo insaciable que ni siquiera desvela qué hay que hacer para aplacar su codicia. El que tiene alguna esperanza, algún fondo de resistencia, es el más firme aliado de esta dictadura invisible. Pero ante el plazo que ha dado Merkel se pregunta, ¿podré resistir esos cinco años?

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