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Cuando llega la inspiración

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¿Por qué limitarse a lo que ofrecen los comercios?La jardinería es un arte vivo en el que bullen las ideas y solo hay que proponérselo para que el hogar tenga un toque de originalidad que refleje nuestra imaginación

En un terreno, hay tantas necesidades como jardineros. Cada uno de nosotros haríamos las cosas de forma diferente y para ello necesitaríamos unas herramientas que muchas veces no están en el mercado. Y no se trata de ideas disparatadas, sino de complementos de sentido común que por desgracia nadie quiere comercializar.¿Por qué no hay jardineras triangulares para poner en las esquinas?¿Todas las macetas han de ser anchas y bajas en lugar de altas y estrechas?¿Por qué no hay un aspirador de hojas con boquilla estrecha para meter entre las macetas? Tantas preguntas y ninguna respuesta.

Aún así, aunque el mundo de la jardinería evoluciona muy lentamente, en los últimos años ha comenzado a llegar la creatividad. Yno solo en establecimientos selectos o webs de diseñadores, sino en los viveros más populares. Ya es habitual encontrar kits de huerto urbano, bolsas de cultivo, herramientas prácticas... Una de las novedades más curiosas son los recipientes para colgar de paredes y techos. Conscientes de que los pisos son cada vez más pequeños y el espacio es limitado, los diseñadores proponen cultivar especies decorativas o culinarias en el techo. No se trata del clásico portamacetas de macramé, sino de recipientes especiales que evitan escapes en el riego y a los que se adaptan las plantas a la perfección.

Manos a la obra

Aunque la creatividad está cada vez más presente, nuestro consejo es que el jardinero no se limite a lo que encuentre en los establecimientos, sino que innove y experimente por su cuenta. Si necesita un macetero de una forma determinada, lo mejor es comprar un recipiente similar y convertirlo en jardinera. Puede servir un paragüero, una caja de plástico de almacenaje, cajas de fruta de madera, regaderas...

Los hay que incluso cultivan plantas... ¡en libros!  La idea es japonesa, pero no se puede adquirir en Europa, por lo que algunos manitas los fabrican por su cuenta. Solo hay que tomar un libro que ya no sirva (bien grueso y de tapa dura es mejor) y cortar con cuidado las hojas hasta dejar un espacio. Lo más fácil es hacerlo redondo para que quepa un recipiente de plástico similar a los que se utilizan en el reparto de comida china a domicilio. Si se ponen plantas crasas y se riega muy poco, ni siquiera habrá que hacer agujeros al envase para que salga el agua.

Los hay que encuentran un recipiente en cualquier objeto, incluso en una bombilla. Lo único complicado es vaciarla (hay páginas web que explican cómo), pero una vez limpia, será el sitio ideal para crear un jardincito de hierbas. Con un poco de tierra y regando con mucho cuidado para que no se asfixien, se pueden sembrar semillas de trébol o de gramínea y comprobar cómo van creciendo. Al ser el 'suelo' transparente, incluso podremos ver cómo las raíces se desarrollan y lo ocupan todo. Perfecto para enseñar a los más pequeños.

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