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Blog - Al Alba

por Mariano Gistaín

La carta de Rato está mal redactada

La carta de Rodrigo Rato está mal escrita. Mal redactada.

Eso quiere decir que se la han dictado mal, aprisa y corriendo. Y que la han escrito en un iPad (gobierno táctil, conceptos deslizantes).

La primera en la frente:

"Como presidente de Caja Madrid, desde enero de 2010, y después como presidente de Bankia, hemos afrontado (...)"

¿Hemos? ¿Quiénes? Esto es ya teología. Sabíamos que los banqueros se creen divinidades, más que nada por lo que cobran. El sujeto es el mismo (Rato, se supone): aunque haya ocupado dos cargos sucesivos no puede convertirse en plural:

Yo y yo hemos.

¿No quedaba algún conserje en la sede de Bankia que supiera redactar una frase?

Es lo que pasa cuando se entra en la hiperrealidad transformer: de cajas a bancos y de bancos a bankias. ¿Y ahora?

La carta de despedida es metafísica pura, mundo binario hecho carne, código máquina.

Tras el repaso de éxitos numéricos, la carta de despedida se convierte (transformer) en una designación de sucesor (no, no hay primarias):

"Una vez cumplidos todos los anteriores hitos, he decidido pasar el testigo a un nuevo gestor por estimar que es lo más conveniente para esta entidad."

Cambio de género. Del cese a la designación.

Los números ya sabemos que están mal: tendremos que poner siete o diez mil millones. hasta esa cifra es cuántica.

Los números bailados se plasman en un texto freudiano. Yo y yo hemos.

¿Qué dirán los mercados?

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