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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

¡Qué duro es hacer música! Howler y Tribes

En el escaparate lucen esplendorosos los triunfadores, los que venden, los que llenan estadios, los que se mueven en salas de mediano aforo, los que miman los medios, los que realizan giras de supervivencia, los que editan sus discos en plan doméstico, los que se ganan unas pelillas en garitos de mala muerte, los buenos, los malos, los mediocres,… y hasta los que simplemente se divierten. Un totum revolutum de figuras en el escaparate entre lo desconocido y la fama apabullante, unos en primera fila y otros muy al fondo, casi invisibles. Pero todos, a fin de cuentas, en movimiento, vivitos y coleando, 'alive and kicking', que cantaban Simple Minds.

Porque, en contrapartida, ¿cuántos se quedaron en la trastienda?, ¿cuántos ni siquiera fueron desembalados?, ¿cuántos fueron mercancía averiada?, ¿cuántos, en definitiva, fueron apeados o se apearon de un tren imposible?  El triunfo es fácil de contemplar. Vemos a un artista sobre un escenario o publicando un disco, incluso millonario, y miramos u oímos como el que mira al cielo u oye llover, sin darle importancia, como algo habitual y hasta sin valor. Es lo propio, su oficio, pensamos. Y, sin embargo, cuánto esfuerzo y cuánto sueño roto, cuánto grupo varado en el camino.

No hay estadísticas ni podrá haberlas nunca, pero pondría la mano en el fuego y creo que no me quemaría mucho si apostase a que solo uno de cada mil grupos o artistas mundiales logra vivir en el escaparate. Basta con echar una ojeada en el ámbito doméstico para comprobar o aproximar ese porcentaje. Repaso, por ejemplo, la primera edición del concurso 'Muévete' celebrada en 2002, con 63 grupos inscritos: ¡no queda un solo grupo en activo, que se sepa, o si acaso solo uno! Sus ganadores, Karhe, finiquitaron labores hace tiempo, y de The Big City no tengo noticias desde la edición de su último álbum, en 2010, 'Celebrate It All', aunque es posible que sigan en danza. En todo caso, uno. El camino es más largo de lo que parece, la supervivencia aún más dura. Este no es oficio nada fácil, pese a la purpurina del escaparate. Escribir una canción, formar un grupo, salir a un escenario… es mucho más complicado de lo que parece, es duro. Hay que sufrir mucho para no morir en el intento.

Y, pese a ello, cada semana, decenas y decenas de grupos de medio mundo se colocan en la parrilla de salida camino del éxito. Ya digo, como mucho, uno de cada millar llegará a conseguirlo, o al menos a colocarse en el escaparate durante un tiempo razonable. El mundo del pop es, por otra parte, así de cainita y efímero. Traigo hoy al blog dos grupos que acaban de colocarse en esa parrilla, por ser muy recientes y porque la prensa especializada –la británica mismamente- ya los jalea.

Aquí está Tribes, jovencísimo cuarteto británico que si algo especial muestra es que, pese a su juventud, toca muy bien, moviéndose en el rango del pop melódico y las baladas. Influjos: Oasis, Pixies, Bowie, Suede… A la prensa británica ya se le cae la baba, o sea, el típico 'the next big thing', pero la exageración no le resta expectativas.

http://www.youtube.com/watch?v=52QHnUF13hs&ob=av2e

Y aquí está Howler, también jovencísimo quinteto de Minneapolis con su álbum de debut 'America Give Up' y once canciones de pop-rock infeccioso, con sus palmadas, sus guitarras correosas y sus pegajosos estribillos. Evocan a Ramones, Weezer, Jesus & Mary Chain, Modern Lovers, Strokes y hasta a The Seeds con sus ramalazos garajeros. 'Rock sucio' lo llaman ellos.

http://www.youtube.com/watch?v=lKkcBb4EFQs

Dentro de un par de años o de un lustro, quizá menos, hablamos. ¿Llegarán tan siquiera a meta?

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