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¿Puede un grupo famoso sobrevivir sin su cantante original?

Matías Uribe Actualizada 28/11/2011 a las 20:52
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¿Puede un grupo famoso sobrevivir, seguir triunfando e incluso elevar el listón del triunfo  sin su cantante original? Un buceo por la historia dice que sí y no, vamos que ha habido de todo en la viña del pop-rock, aunque por lo general, podría decirse, que el saldo es positivo para este tipo de aventuras, si bien algunas han sido y son imposibles, caso de Queen y The Doors, como sería la de unos Rolling Stones sin Mick Jagger o unos U2 sin Bono. No son, sin embargo, pocos los grupos populares en los que se ha producido la fuga del cantante y aun, con tan gran hándicap, el resto del grupo ha seguido adelante con un sustituto, que en ocasiones ha igualado al original e incluso lo ha superado.

Aquí, en España, el caso más notable es el de Olé Olé. Cuando se marchó Vicky Larraz, no parecía factible que alguien pudiera sustituirla tras el éxito de 'No controles', pero hete aquí que Montesanos y compañía encontraron una bomba en todos los sentidos: Marta Sánchez. Y aún siguen cambiando de cantante: tras la marcha de Marta, entró la canaria Sonia Santana y ahora cuentan con Marta Domínguez.

Los Brincos se quedaron sin Juan Pardo y Junior, y pese a ello, con sus sustitutos, los hermanos Morales, siguieron rubricando éxitos –'Lola', 'El pasaporte', 'Nadie te quiere ya'…- que incluso le dieron tanta fama o más que en su fase inicial. Los Bravos se quedaron sin Mike Kennedy pero con Andy Anderson, hermano del líder de Yes, cambiaron de tesitura y dieron con un exitazo: 'People Talking Around'. Tres ejemplos típicos de supervivencia en el patio nacional, a los que podría unirse el de La Oreja de Van Gogh, que, con Leire Martínez, ha encontrado el recambio gemelo a Amaia Montero.

Ha sido fuera donde las fugas y sustituciones han producido más temblores. Deep Purple se quedó sin Ian Gillan pero Coverdale, sin su tesitura, cubrió el puesto dignamente, grabando meritorios discos como 'Burn' y 'Come Taste The Band', e incluso formando después una banda ya mítica, Whitesnake. Genesis se quedó sin Peter Gabriel, pero allí no fue necesario echar mano de gente foránea: en un insólito salto de las baquetas al micro, Phil Collins, redondeó varios discos excelentes con el grupo restante –'A Trick Of The Tail', 'Wind & Wuthering' y 'And Then There Were Three'- hasta que la riada comercial empezó a enterrarlo. ¿Y qué decir de AC/DC y Depeche Mode? Los primeros no tuvieron la más mínima mella cuando Bon Scott dejó el puesto a Brian Johnson y en los segundos, cuando Vince Clarke dejó las riendas a David Gahan y Martin Gore, naciendo el grupo de masas tan crucial en el futuro, y aún perviviendo en la nube del éxito. También Iron Maiden y Judas Priest superaron sus cambios de cantante.

Más curioso, el caso de Fleetwood Mac, que con Jeremy Spencer y Peter Green no salió del círculo del blues-rock y cuando el batería y el bajista se instalaron en Los Angeles y echaron mano de Stevie Nicks, Lindsey Buckinham, Christine McVie... se convirtieron en una fábrica de éxitos y dólares. Uno de los casos más insólitos de mutación. Como mutación fue, en otro orden, la de Joy Division al quedarse sin Ian Curtis: sus miembros formaron New Order y no le ha ido nada mal con su tecno-rock bailable. También sobrevivió Black Sabbath cuando Ozzy Osbourne se marchó y a principios de los 80  entró James Dio, produciéndose a partir de entonces un nutrido desfile de cantantes –hasta el mismo Ian Gillan tomo parte en él- que mantuvo al grupo en pie hasta 2001, con vuelta incluida de Ozzy. El guitarrista Van Halen siguió también perfectamente adelante cuando David Lee Roth dejó el puesto a Sammy Hagar.

En la otra acera hay unos cuantos a los que no les fue bien completamente. Los dos casos más típicos de sustitución imposible, y eso que no se quedaron mancos a la hora de elegir nuevo cantante, han sido los de The Doors y Queen. Los primeros lo intentaron por sí mismos y nos regalaron dos discos, 'Other Voices' y 'Full Circle' (en este último  estaba aquella vacilada del mosquito). Recientemente acudieron a Ian Astbury y, aunque parece que en directo había buena química, el proyecto se cayó por sí solo: Morrison es otro de los insustituibles. Como lo es Freddy Mercury. Paul Rodgers es una de las voces más acreditadas de la historia del rock británico (Free, Bad Company) pero su parecido con Mercury es como el de un huevo a una castaña. No ha prosperado, claro.  Tampoco prosperó el intento de Doug Yule de estirar la Velvet Underground sin ninguno de sus miembros originales con el álbum 'Squeeze'. Como tampoco prosperó el intento de los restos de Grateful Dead al convertirse en The Others One.., y, en fin, por aquí hay ejemplos de menor prosapia como los de Locomía, Objetivo Birmania o Presuntos Implicados de sustituciones más o menos solventes. El último es el caso de Mägo de Oz, que ya veremos en qué queda.

En lo que no hay duda es que si una empresa se queda sin un jefe rutilante no por ello está condenada al cierre fulminante. Es completamente lícito y legítimo que el resto de trabajadores intenten tirar para adelante por ellos mismos o con un sustituto lo más brillante posible. Otra cosa es cómo se acepte el producto que fabrique y su calidad.




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