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Luís Auserón, las versiones dispares del bajista de Radio Futura

Matías Uribe Actualizada 01/10/2011 a las 02:46
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Luís Auserón, el que fuera bajista de Radio Futura, tiene nuevo disco en solitario. Con el título de “I've lost control again” y catorce canciones entre propias y versiones, lo presenta hoy en Zaragoza, en el complejo Monkey Business, del polígono Tecnum, en La Cartuja (ver plano). Antes de llegar a la ciudad que le vio nacer, hago con él un repaso a este disco así como a otras cuestiones referentes al estado de la industria musical. Cómo no, no puede faltar una evocación de Radio Futura. Su retorno se antoja casi imposible.

¿Qué circunstancias empujan a grabar un nuevo disco, máxime no estando muy lejano el anterior, 'Rubbish…'?

Es muy simple, no tenía conciertos  y no soporto estar sin hacer  nada. Por otra parte, también me quedaban versiones que no salieron en 'Rubbish...' y alguna composición propia que tenía interés  en darle salida. Como el mercado discográfico no existe, no es necesario seguir sus leyes. Un artista  puede hacer lo que quiera, es la única  ventaja que tiene la crisis musical.

Es un disco de una austeridad instrumental espartana, todavía más que el anterior. ¿Por  filosofía de sonido o por carencia de medios?

No es que ande muy 'sobrao' de medios pero tampoco me gustan las producciones  saturadas  de arreglos. Me gustaría  alcanzar  la  sencillez   esencial  de los discos  que me gustan: Joan Wasser, Micah P. Hinson, Mark Lanegan, Woven Hand, Dead Weather, Buddy Miller, los últimos discos de Johnny Cash, Elliot Smith, The Bevis Frond, David Bazan...

¿Y por qué eliges nombres tan dispares y distantes como Rufus Wainwright, Trent Reznor o Rick Ocasek?

Son autores que realmente me satisfacen, tanto su sonido como sus textos. También me gusta Gus Kahn cantado por Sinatra  (por ejemplo, 'Making Whoopee') o Brian Molko de Placebo, aunque parezcan distantes en principio. Iggy Pop, otro fan de Sinatra, fue vital en mi formación,  como también Ian Curtis.

Parece que el folk británico te tira. Ahí están Dave Swarbrick y Richard Thompson de los veteranos Fairport Convention…

Fairport Convention fue un grupo muy importante para mi en mi adolescencia y los sigo escuchando constantemente hoy. Siempre digo que podría ser perfectamente feliz cantando solamente repertorio de Joy Division, con Fairport me pasa lo mismo.

Sorprende esta actitud de versionador, ¿a qué se debe?

Normalmente,  los  chicos,  en los locales  de ensayo, siempre  empiezan tocando  versiones para curtirse.  Yo no había  tenido  esa oportunidad porque el arranque de la carrera de Radio Futura fue un tanto atípico. Mi intención, al hacer versiones en estos dos discos, era concretar lo que considero  que es una buena canción.  He descubierto, a mi edad, que no me gusta 'Hey Negrita', de los Stones.

Obviamente, al lado de las versiones están tus temas propios. ¿Es un gran esfuerzo la composición para ti? ¿Cómo equilibras unos y otros temas?

Montar una canción da el mismo trabajo, sea propia o ajena. Componer es otro cantar. He pasado unos años en los que me daban mucho pudor mis composiciones, ya se me está pasando. No sé si hay equilibrio entre  las versiones y los temas propios, a mí me parecen mejor las versiones.

Llama muchísimo la atención ese tono vocal oscuro y grave, a lo Tom Waits o Nick Cave. Sin embargo, de ninguno de ellos has elegido nada.

Quizás sea por respeto. Lo cierto es que los dos están siempre presentes en mi trabajo y en mi gusto personal. Me estoy aprendiendo una de Tom Waits. Grinderman  me vuelve loco.

Y todas las canciones, como en el álbum anterior, en inglés. ¿No te has planteado traducir  algunas de las versiones al castellano?

He intentado traducir 'Sweet Nightmare' y no me ha gustado el resultado. Estoy trabajando una colección de canciones en español en colaboración con Fernando Macaya (Chiktones, Del Tonos) en la que estamos poniendo mucha ilusión y mucha energía. Espero que vean la luz pronto. Es lo mejor que he escrito en mi vida.

¿Cuesta tener que adoptar el papel de cantante a alguien que ha tenido el bajo como instrumento de cabecera?

Me ha costado un poco dar el paso, pero en seguida me he dado cuenta de que me gusta más cantar.

Hoy presentas el disco en Zaragoza, ¿cómo lo vas a hacer, en grupo, en solitario? En el disco no hay créditos de músicos...

En estos días es muy difícil y muy caro mover a un grupo con todo lo que conlleva. Normalmente dependo de la taquilla.  Así que todo lo que estoy haciendo este verano lo hago en solitario.  Las ganancias son mínimas y los gastos demasiados. En “I've lost control again” solo toco yo, por eso no hay créditos.

La austeridad conduce a la autoedición. ¿No queda más remedio? ¿Cómo ves el panorama musical actual, tanto en su vertiente industrial como creativa?

He creado mi propio sello porque si no, no podría publicar nada. La industria solo financia artistas comerciales, y  los sellos  independientes  ofrecen  acuerdos abusivos a los artistas, incluso piden porcentajes del directo. Pienso que el panorama musical está muy perjudicado por los abusos de la industria  y las sociedades de gestión de derechos.  Seguramente  nunca conoceremos lo mejor de la música española de hoy. Necesitamos con urgencia una ley de propiedad intelectual al nivel del resto de Europa. Se está enriqueciendo demasiada gente  a nuestro alrededor, mientras que los artistas no vemos ni un duro.

¿Quién está matando el negocio musical? Internet, la SGAE, las operadoras, los propios músicos…?

Es la industria la que se ha cargado todo, cegada por su ambición. Siguen forrándose  y no tienen que declarar  ventas porque se supone que no venden soportes. Los demás, operadores telefónicos, y los corruptos en general, solo se aprovechan del caos producido por ellos.  Internet ya está regulado en todo el mundo, aquí no. Los artistas  no tenemos una ley que nos proteja.

Haber formado parte de uno de los grandes grupos de la historia del pop español imprime carácter, supongo. ¿Se sufre no encontrando el hueco que por la hoja de servicios pasada se merece un músico como tú?

No persigo el éxito económico, sino el artístico, por eso hago discos sin pensar para qué. Últimamente he llegado a la conclusión de que no confió en un artista que no esté dispuesto a pasar hambre por lo que hace. No me importa pasarlo mal una temporada. Me preocupa más llegar a hacer algo bueno. Conozco artistas que saben capitalizar muy bien su trabajo,  yo soy un poco torpe para los negocios.

¿Echas de menos, realmente, a Radio Futura?

Sinceramente, echo de menos el dinero que ganaba en Radio Futura, para qué nos vamos a engañar. Radio Futura estaba bien para ciertas cosas, pero hay otras que están mejor ahora.

Siempre me pregunté por su disolución. Por lo general, los grupos se rompen o bien por malas relaciones internas o porque se cierra su ciclo. En su caso, con 'Veneno en la piel', que no era el mejor disco de Radio Futura, pero era un buen disco, aún estábais en forma  y teníais cosa que decir, ¿por qué realmente se rompió?

Estirar la carrera de un grupo mas allá de lo que da de manera natural,  suele suceder  por razones de negocios. Diez años suelen ser suficientes para desarrollar un proyecto.  Es inevitable que después de ese periodo los intereses artísticos sean divergentes.

Enrique Sierra siempre fue un guitarrista imaginativo y con una personalidad tremenda. Sorprende que esté fuera de juego o no se le oiga. ¿Sabes qué ha sido de él?

Enrique tiene problemas muy serios de salud desde que era muy joven. Antes no nos dejaba hablar de ello, prefería que el público creyera que era 'yonqui'. Supongo que ya no le molestará tanto que lo cuente.  'Sir Henry' (como le llamaban en 'Caca –sic- de Luxe') es un auténtico gentleman, he aprendido mucho de él, tanto de técnica musical, como de la vida. Seguimos en contacto, desde luego.

¿Cómo recuerdas aquellos primeros días de la famosa Movida, el hecho de escribir en Disco Express, montar un grupo, aparecer en el programa de Arte de Paloma Chamorro, en La 2, y lanzarse al ring de la moda juvenil?

No pienso mucho en ello pero guardo buen recuerdo.  La lucha era dura en esos días pero gratificante. He vuelto a recuperar el trabajo plástico, me siento más persona cuando lo hago.

¿Nos han contado la Movida cómo realmente fue o se han contado demasiadas mentiras? ¿Cómo la viviste tú personalmente?

La Movida no me interesa mucho, y no estoy muy seguro de formar parte de ella. Hoy se cuenta que éramos todos uno en el mismo movimiento, y realmente no es cierto. Lo que sí era cierto es que España estaba cambiando  y todos queríamos hacer algo. Hasta entonces el poder no nos permitía nada. Los primeros que tuvieron guitarras eléctricas eran niños bien. Yo no tuve mi propio bajo hasta después de varias giras. Nosotros éramos de clase obrera, no es lo mismo.

¿Se ha idealizado ya hasta la exageración? Sorprende mucho ver ediciones del tipo 'La edad de oro del pop español', eliminando de un plumazo la primera edad, que fue la de los sesenta. Parece que este es un país sin memoria musical.

Sí, es un poco exagerado. Smash, Canarios, Lone Star, Salvajes, Pau Riba... no tienen nada que envidiar a la Movida.

¿Hay alguna intención de revitalizar a Las Malas Lenguas?

A mí me parece suficiente con el disco que hicimos.

Y ahora que está tan de moda lo de resucitar grupos, por nostalgia o por el maldito parné, ¿no has pensado nunca en rehabilitar de nuevo a Radio Futura? ¿Es algo totalmente imposible?

Yo no lo haría sin Enrique, no sé que pensarán los demás.

¿Qué fue, a tu juicio, lo más importante que aportó Radio Futura?

Creo que yo no soy el más indicado para decirlo, nunca  los vi tocar.

¿Su mejor disco?

No me decido entre 'La Ley' y 'La canción de Juan Perro'.

¿Ves a Santiago a menudo? ¿De qué habláis? ¿Cómo está?

Siempre estamos en contacto aunque él pasa mucho tiempo en Barcelona.  Solemos hablar de la familia o de discos.

Hablando de la familia, ¿cómo recuerdas la Zaragoza de tu infancia y adolescencia? Siempre llamó la atención lo que Santiago contaba de los billares del Tubo… ¿Tú también te 'formaste' en los billares?

Me parecía una ciudad muy seria y muy dura, me gusta más ahora. Yo no iba a los billares. Mari luz  y yo pasábamos las tardes en un bar cercano a casa en el que nos dejaban echar duros en la máquina de discos. Recuerdo cuando pasábamos todo el día en la Base americana, años antes,  como una época muy feliz.

¿Fue aquí donde te atacó la fiebre musical y lo de tocar el bajo?

La fiebre musical nos la pegó mi padre a todos desde muy pequeñitos. Siempre me interesó la música pero nunca pensé en formar parte de un grupo. Tenía otras metas, quería ser arquitecto o artista plástico. Me costó bastante tomar la decisión de entrar en el grupo. Luego, cuando llegó Enrique, me alegré de haberlo hecho.

 

 

 

 

 

 




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