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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Evocación de la Allman Brothers Band

Se cumplen, este 2011, cuarenta años del doble album 'At Fillmore East', emblema de los discos en directo y señero del rock sureño

Once años después de su último álbum en solitario, Gregg Allman acaba de publicar un disco más que recomendable –'Low Country Blues'- en el que se dedica a reflotar viejas piezas del blues clásico, aunque poco conocidas, de los repertorios de  B. B. King, Junior Wells, Muddy Waters, Bobby 'Blue' Bland, Sleepy John Estes…, aunque no quiero detenerme en este disco, sino evocar, siquiera sea sucintamente, el grupo troncal del que nació Gregg, máxime cumpliéndose este año cuatro décadas justas de un doble LP no solo sustancial en la trayectoria del grupo sino en la misma historia del rock. Me refiero a la Allman Brothers Band y a su álbum 'At Fillmore East'.

Confieso el impacto que me produjo aquel disco, inopinadamente llegado a España en el mismo año de su publicación, 1971, cuando previamente no se había editado nada de la macrobanda de Macon. Aquella doble portada de negro riguroso, con los seis miembros de la banda riendo a carcajada limpia delante de los baúles de su equipo musical en la trasera del Fillmore de Nueva York, y las siete piezas que había dentro, algunas ocupando una cara entera del álbum, en concreto los 22 minutos de 'Whipping Post', me dejaron noqueado.

Cream había abierto el camino de la improvisación y de las llamadas 'jam-sessions', pero aquello era otra cosa, más refinada, más compacta y sutil, una aleación perfecta de blues, rock, country y jazz. Si no se tambaleaba uno de emoción (y se sigue tambaleando) ante la gimiente dulzura de 'In Memory Of Elizabeth Reed' era para tentarse la piel a ver si había algún injerto marciano que la había envenenado. No fue mi caso. Aunque, eso sí, quedé envenenado de 'allmanbrositis' para los restos. Sigue siendo uno de mis grupos de cabecera.

Tras aquel impacto, supongo que muy repetido en aquel momento, fue pisar una de tantas veces Andorra y hacerme enseguida con otro doble, 'Eat A Peace' (1972), mitad en directo mitad en estudio, en realidad un disco inacabado porque justamente, mientras que se estaba grabando, su líder, el gran Duanne Allman se mató al estrellarse su moto contra un camión. Tragedia que, designios malévolos de la vida, se repetiría meses más tarde con el bajista Berry Oakley, en un accidente también de moto y a escasos metros de la curva donde murió Duanne.

El esquema organizativo e instrumental de la banda no podía ser más peculiar ni menos revolucionario para la época, e inclusive para el mismo desarrollo posterior del rock: la Allman contaba, además de con el mentado cantante y organista Gregg Allman, con secciones dobladas en las guitarras y en las baterías. Eso daba lugar a unos entrelazados sugerentes y sutiles entre sus dos guitarristas, Duanne y Dicky Betts, a la vez que los dos baterías –Jay Johanny Johanson y Butch Trucks- llenaban el espacio de fondo de manera carnosa y delicada. Algo que, a su vez, permitía que de una canción de cinco minutos saliera una 'jam-session' de 30 o 40 minutos. Marca de la casa.

Lo que no sabíamos es que antes de todo esto, la Allman había grabado dos discos increíbles, que al poco llegarían a España compilados en un álbum doble de título 'Begginings' (1973), donde estaba la simiente musical del grupo pionero del llamado 'rock sureño', o sea, su manejo del viejo blues y su habilidad para envasarlo en trazas de rock, country y jazz. El segundo, sobre todo, 'Idlewild South' (1970), era una joya.

En 1973, y tras obviamente las sustituciones pertinentes, llegó 'Brothers & Sisters', una pequeña decepción para quienes se habían enganchado al carro bluesero de los álbumes anteriores. Cuasi se evaporó el reconfortante burbon del blues para decantarse por el pop y el country, lo que, por otra parte, según sus efectos comerciales, pareció un acierto. El álbum encumbró mundialmente a la banda de los hermanos Allman debido fundamentalmente a canciones como 'Jessica' o 'Ramblin' Man', pasto de efeemes.

Los más tajantes dirían que allí se acabó el brillante trayecto de la banda sureña y puede que no les falte razón. Drogas, muertes, líos internos, entradas y salidas de músicos, caprichos de divo millonario de Greeg (casado con Cher) y hasta acusaciones judiciales de este contra un 'pipa' que le hacía de camello mermaron fuerzas e inspiración, ofreciendo a continuación un disco muy endeble -'Win, Lose Or Draw' (1975)-, tras el que se disolvieron, en 1976. Volvieron tres años más tarde con un aceptable 'Enlightened Rogues' pero con el punk y la new vave empujando, y con dos discos más endebles todavía –Rich For The Sky' (1980) y 'Brothers Of The Road' (1981)- se vieron obligados a cerrar otra vez.

Luego hubo más resurrecciones y hasta entró Warren Haynes, miembro de Gov't Mule, grabaron algunos discos potables y todavía andan por el mundo del rock llevando el blasón de los viejos tiempos, no hablemos de reediciones y discos piratas a montonadas. Pero hay que dejarlo. Solo volver a recordar el título de un impresionante álbum doble y en directo de rock, 'At The Fillmore', y una banda crucial: The Allman Brothers Band, “un semental negro y sin edad que se torna impresionante cuando lo montas”, según la definió su manager, Bill Graham. Algo sabía el viejo zorro del negocio.

http://www.youtube.com/watch?v=Sp1nyDF9Wak&feature=fvst

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