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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Gozoso viaje al hard-rock de los 70 con Black Country Communion

El heavy, y no digamos el hard rock, no está urdido exclusivamente con latigazos de dureza y aceleración rockera, sino también con sensibles baladas y hasta incursiones en el folk, como bien demostraron los grandísimos Led Zeppelin. No es cuestión de hacer inventario de los grandes momentos 'delicatessen' del metal y el rock duro, pero sí de revelar que hay uno nuevo –para mí buenísimo- que agregar a esa lista: 'Song Of Yesterday', firmado por Black Country Communion, un baladón que tiene todo para engrosar el catálogo de clásicos: sensibilidad, un arreglo de cuerdas sutilísimo, riff introductoria de guitarra a lo Blackmore, solo también de guitarra a mitad de la pieza de una delicadeza y virtuosismo inmensos y la estupenda conjunción vocal entre sus dos líderes. Ocho minutos de matrícula.

¿Un nuevo grupo metálico? Cierto, pero con integrantes de amplio bagaje e incluso edad, que alguno ya anda cercano a los sesenta. Y es que en realidad, se trata del último 'supergrupo', como no hace mucho lo fueron Chikenfoot o Them Crocked Vultures. Anotemos: Glen Hughes, sí, el bajista y, a veces, cantante de Deep Purple, tras la salida de Ian Gillan y Roger Glover, y componente también de Trapeze. No pilló la época mejor y más gloriosa de la 'púrpura rockera', pero entre el 74 y el 76, que estuvo en ella, participó en tres discos: 'Burn', 'Stormbringer' y 'Come And Taste The Band', el primero de ellos, el más sustancioso. Después siguió una frondosa carrera en solitario o enrolado en grupos diversos –Black Sabbath entre ellos- que explican la espléndida forma que luce en Black Country Communion, pese a sus 58 años.

Otra pieza notable: Joe Bonamassa, guitarrista superdotado de blues-rock, sostén junto a Hughes de BCC. Ahí es nada, con tan solo ocho años fue telonero de B. B. King, lo que revela sus dotes a las seis cuerdas. En la batería está el hijo del zeppeliano John Bonhan y en las teclas, Dereck Sherinian, componente de los progresivos Dream Theater y con carrera en solitario acreditada.

Cuatro columnas de grueso fuste para sostener un excelente álbum de hard-rock setentero y título homónimo, con ecos de Deep Purple y Led Zeppelin, publicado a finales del pasado año, y en el que no solo reluce la mentada balada de ocho minutos sino varias piezas, al final del disco (ojo al largo y colosal cierre de once minutos de 'Too Late For The Sun'), con cierto deje psicodélico y el teclado de Sherinian evocando al John Lord de los Purple.

Si quieres hacer un gratificante viaje al mismo corazón de aquellos años tan fecundos y novedosos para el hard-rock como fueron los setenta, sácate billete para Black Country Communion. Seguro que, a poco que te vaya el rollo hard, lo vas a pasar en grande. Pese a lo efímeros que suelen ser los llamados 'supergrupos', estos ya andan preparando nuevo disco y en verano estarán de gira.

http://www.youtube.com/watch?v=z3XTwkFVYMw

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