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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Los primeros hielos cubren las plantas

Bajo cero. El frío ha llegado y el invierno está a la vuelta de la esquina. Son muchas las plantas que soportan las heladas fuertes y que permanecen igual de vivas una vez el sol derrite la capa de escarcha. La mayoría de silvestres que podemos ver en descampados de la ciudad, como la rabaniza blanca, la maravilla, bledos o cardos se conservan vigorosas e incluso agradecen los fríos, ya que otras plantas más delicadas como las malvas terminan por morir y les dejan más agua y nutrientes. En el jardín y la terraza, sin embargo, hay que tener cuidado con las heladas, las plantas que hemos elegido suelen ser más delicadas que las silvestres y pueden sufrir con temperaturas bajo cero. Hibiscus sinensis, aptenias, solanum, buganvillas o cítricos son sensibles a las heladas y si las hemos elegido tendremos también que cuidar de ellas: cubrirlas por la noche con un plástico o llevarlas a un invernadero aireado. Lo mejor, sin embargo, es elegir especies que soporten los inviernos con heladas fuertes: árboles de hoja caduca, trepadoras 'todoterreno' como la hiedra y arbustos duros como los viburnum.

EL FRÍO SE ADUEÑA DEL PAISAJE

>> Gramíneas heladas. La imagen está tomada en el cañón del río Mesa, en la comarca de Calatayud. Las gramíneas son la única nota verde del conjunto. Estas plantas sobreviven en las condiciones más extremas y por eso han colonizado medio mundo: pueden crecer en el desierto o en la estepa más helada.

>> Silvestres afortunadas. En la imagen se ven las flores de la maravilla, hermana de la caléndula. La maravilla es una flor muy lista: soporta temperaturas frías (no las heladas fuertes) y sus flores son visitadas por los insectos que todavía pululan en invierno. Sin apenas competencia, crece muy a gusto.

>> Verónica, la planta del mes. Las hebes o verónicas muestran ahora su mejor cara. Surgen las flores violeta y lo que era una planta un tanto gris y sin vida se convierte en la reina del mes de diciembre. La verónica no es difícil de cultivar, pero sí es caprichosa: tiene la manía de morirse cuando menos lo esperas.

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