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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Luna Lunera: admiración y envidia

Me pregunta Carlos, en el Tablón, sobre la nueva edición del Festival Luna Lunera de Sos del Rey Católico, cuyo cartel se ha hecho público hoy en los medios. Se me adelanta así Carlos a la intención de escribir sobre el asunto. De entrada y con rotundidad, simplemente puedo decir que siento admiración y envidia.

Admiración, porque, en efecto, esta edición es excepcional, con un cartel de lujo, que sorprendería en una gran ciudad europea, por lo que mucho más aún en una localidad modesta del territorio aragonés. Y es que contar con Costello, con Nick Lowe, con Ben Harper (aunque este abre fuego en Zaragoza capital),  con Drive By Truckers, Marah, Jakob Dylan, Eli Paperboy Reed, Imelda May..., amén de Loquillo y otras glorias locales y nacionales, desde Pereza a Drexler o Bigott es para frotarse los ojos, más en una etapa de crisis como esta.

Luna Lunera tiene una línea musical muy clara, apostando por el pop, el folk, el blues, el soul y el rock de dentro y de fuera, quedando, aunque parezca extraño, casi como un festival único y singular en España, donde los carteles de los festivales de más ringo rango tiran en su mayoría por las músicas étnicas, o por el rock duro o el pop independiente, naturalmente con excepciones como el Sonar electrónico, el Cazorla blues... o ese parque temático del Rock In Río. Esta décima edición pues del Luna Lunera solidifica y consolida no solo esa línea sino también su categoría, a la vez que proyecta a la localidad zaragozana al exterior (algunos  conciertos incluso los pasa luego la 2 de TVE).

Así que ante tan suculento banquete musical, uno siente también envidia. Celos cochinos de que un programa así no se realice en Zaragoza capital, una ciudad que en treinta y pico años de democracia no ha sabido crear una actividad cultural de enjundia para los locales y para los de fuera, un festival con marca propia. Todo ha sido un repizcar aquí y allá, vaivenes, incertidumbres, cuando no tumbarse a la bartola, por lo que la ciudad sigue sin una política cultural programada, pensada y estructurada, sin que se sepa a donde se quiere ir y sin un sello diferenciador como, en lo musical, lo ha encontrado, sin ir más lejos, Sos del Rey Católico.

De ahí, mi pataleta hoy en la columna de opinión adjunta a la información sobre el festival que ha dado Heraldo de Aragón. Pataleta quizá injustificada pues debiera haberme centrado más en sopesar el cartel que en disparar hacia otro lado -aunque en mil caracteres poco se puede decir-, pero inevitable cuando me topo con realidades tan crudas, evidentes y recurrentes. Que don Alberto, don Jerónimo y, sobre todo y pese a todo, mi buen amigo Michel Zarzuela me perdonen y, si pueden, me comprendan.

Esto fue lo que escribí:

SIN MARCA CULTURAL

Es una de esas grandes paradojas -por decirlo de forma venial e incruenta- de la política cultural y municipal de esta ciudad: mientras se mira al cielo, buscando grandes fastos, que después se difuminan como la cola de fuego de un cohete, o se derrochan 34 millones de pesetas en un sonrojante tocomocho (el famoso logotipo), Zaragoza ha sido incapaz de crear una marca cultural perdurable y con proyección exterior en cualquier parcela de las artes. En tiempos, y cuando fuera no había nada al respecto, existía un Festival Internacional de Música Popular, que, de haberle dado continuidad y aperturismo estilístico, hoy sería una de esas marcas consolidadas. Pero incomprensiblemente se le guillotinó.

Acuden al cerebro estas percepciones de inmediato, nada más toparse con carteles como el que presenta Luna Lunera. Echa para atrás. Increíble. Fastuoso. Uno desconoce los hilos económicos que lo sustentan, pero su categoría sube año a año a niveles estratosféricos. El de esta edición es de absoluto cuño internacional. Insólitamente, Zaragoza ha sido barrida por localidades aragonesas más modestas. Sigue sin marca cultural. Algo muy grave está ocurriendo en el cerebro amurallado del Fortea.

Espero, al menos, haber dado respuesta a Carlos. Y mi pregunta y mi duda, no sea que esté desbarrando: ¿Debería Zaragoza contar con un gran evento cultural como Vitoria posee un festival de jazz, San Sebastián uno de cine,  Benicassim uno de pop independiente...?

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