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¿De verdad tengo que acabar con todas las malas hierbas?

Paciencia. Que no cunda el pánico. Las malas hierbas no son tan malas como las pintan y solo deben preocuparnos si se convierten en una plaga muy invasiva. Cuando damos un paseo vemos que la tierra, en su estado natural, no tiene ningún espacio calvo donde se vea el suelo: todo está cubierto por plantas. Si dejamos las macetas peladas, el agua se evaporará más rápido y las raíces se resentirán en invierno por el frío. Lo mismo ocurre en un jardín: un espacio pelado sufre por la erosión y perderá nutrientes. Hay que aprender a convivir con las malas hierbas y descubrir lo bonitas y decorativas que resultan la mayoría de ellas.

Envíe sus dudas a dnavarro@heraldo.es

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