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Blog - Los desastres de la guerra

por Gervasio Sánchez

ALBERT CAMUS, EL EXTRANJERO QUE SIGUE CONQUISTANDO PARIS

“Debemos comprender que no podemos escapar del dolor común, y que nuestra única justificación, si hay alguna, es hablar mientras podamos, en nombre de los que no pueden”.

Sólo por esta bella y contundente reflexión vale la pena recordar que hoy se cumple medio siglo de la muerte de Albert Camus, el gran escritor vilipendiado en vida y amado hasta el paroxismo desde entonces como si siguiese conquistando París cada minuto de la existencia.

Nacido en Argelia en una familia muy humilde formada por un padre francés que murió en la Primera Guerra Mundial cuando Albert no había cumplido un año de edad y de una madre de ascendencia española, su infancia y adolescencia transcurrieron en condiciones muy precarias. En su hermosa “El Primer hombre”, una novela autobiográfica publicada 35 años después de su muerte, el protagonista tiene que escribir la profesión de su madre en unos impresos: “Empezó a escribir la palabra, se detuvo y de golpe conoció la vergüenza y la vergüenza de haber sentido vergüenza”.

En enero de 1982 el escritor Antonio de Senillosa definía a Camus como  “un pensador en constante pelea contra la maldad, contra la injusticia que ahoga al mundo. Un hombre incorruptible con el corazón rajado por tanto rencor y desamor y odio y, en definitiva, por todas esas injusticias de los hombres con los hombres”.

A los 20 años contrajo una tuberculosis cuyas secuelas le persiguieron toda su vida. A los 22 comenzó a militar en el Partido Comunista del que sería expulsado dos años después. Con 26 años tuvo que abandonar Argelia por sus críticas periodísticas contra las autoridades militares del protectorado. En su maleta ya llevaba el manuscrito de El extranjero que se publicaría antes de que cumpliese los 30 años. Un libro que sólo en Francia ha vendido diez millones de copias.

Aquellos primeros años de aclamación darán paso a situaciones de gran polémica por sus decisiones políticas. En 1956 pide una política de reconciliación en Argelia para poner fin a la guerra y es insultado por la extrema derecha. También protesta contra la intervención soviética en Hungría.

La concesión del Premio Nobel de Literatura en 1957 no gusta ni a tirios ni a troyanos.

Camus escribe: “¿Se podría formar el partido de los que no están seguros de tener razón? Sería el mío”. Define el siglo XX como “el siglo del miedo”, afirma que “para el artista no hay verdugos privilegiados” y declara que “ha aprendido la libertad en la miseria”.

Su biógrafo Herbert R.Lottman ha dicho que Camus “era políticamente consciente de que la doble injusticia no resuelta en el fin de la Segunda Guerra Mundial eran el estalinismo en la Unión Soviética y el franquismo en España”. Desde muy joven quedó muy afectado por el desenlace de nuestra guerra e intentó ayudar a los refugiados españoles en Francia. En los años cincuenta Camus llegó a preconizar la injerencia humanitaria mucho antes de que se produjese el surgimiento del movimiento no gubernamental.

Alianza publicó en 1996 sus obras completas. Existe una muy buena traducción de “La peste” realizada por Rosa Chacel. A parte de la fantástica biografía de Lottman en Taurus, existe otra de Oliver Todd en Tusquets. Fue también esta editorial la que publicó en diciembre de 1994 “El primer hombre”. En la contraportada se lee: “Los pobres no tienen historia, o tan sólo aquella que les otorgan las guerras y las revoluciones. ¿Cómo y por qué caminos llegó ese niño indigente a convertirse en Premio Nobel de Literatura”.

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