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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

Muse, ¿vuelve el rock sinfónico?

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Casi me he quedado petrificado escuchando el último disco de Muse, 'The Resistance', recién publicado, no por lo bueno o malo que pueda ser, que en mi opinión está bastante potable e incluso más (temazos 'Resistance', 'Guided Light', 'Mk'), sino por su determinación ¡¡¡sinfónica!!!, por el ramalazo orquestal con que acaba, con ese sorprendente 'Exogenesis', una suite de doce minutos divida en tres tiempos, con títulos como 'Overture', 'Cross Pollination' y 'Redemption', y Chopin dentro.

Desde los tiempos de los Beatles de 'A Day In The Life', los Moody Blues de 'Days Of The Future Passed', los Purple de 'Concerto For Group & Orchestra', los Procol Harum de la Edmonton Symphony..., es decir, desde finales de los sesenta y principios de los setenta, no había oído semejante incursión sinfónica del rock..., bueno, me dirás que el 'S&M', de Metallica, pero aquello fue más apariencia que sustancia (un grupo heavy tocando sus canciones en directo y una orquesta tratando de seguirle al tran-tran los pasos; nada previamente compuesto ni creado para fundir ambas formaciones, aunque jopé qué bien sonaban la intro morriconiana, 'The Call Of The Ktulu'.., no digamos su archiconocido 'Nothing Else Matters').

No ha sido Muse un grupo que haya despertado mis instintos más dóciles para arrodillarme ante sus discos anteriores. 'Black Hole & Revelations' (2006), su álbum anterior, el cuarto de su carrera y el más alabado, no me produjo un especial impacto, pese a contener delicias como 'Soldier's Poem', el balcánico-sinfónico 'City Of Delusion' o el udosiano-genesiano 'Invincible'. Pero me produjo cierta flojera el totum revolutum que allí había -hasta flamenqueo de guitarras en 'Hoodoo' y agitación heavy en 'Knights Of Cydonia'- y sobre todo la voz jeremíaca, entre Thom Yorke y Bono, de su cantante, Matthew Bellamy, ya demasiado explotada (Travis, Coldplay, Keane, Razorlight...)

En este quinto -indudablemente un álbum atrevido, complejo y renovador si se mira la obviedad de muchas bandas nuevas que triunfan- vuelve a ponerse de manifiesto la inclinación del grupo por tirar de todo lo tirable, y lo mismo abre el cajón del glam rock nada más empezar con 'Uprising' que de repente abre el de las músicas orientales ('United States of Eurasia') que tira del  heavy o aparece el espectro de Freddie Mercury..., pero, ¡ay amigo¡, esa mini sinfonía es de caerse de espaldas. Ya digo, por los titulitos, el concepto y hasta el descaro que el trío británico tiene, bueno su cantante, que es el factotum principal (compone, canta, toca la guitarra, arregla...), al apoderarse ni más ni menos que del súper conocido 'Nocturno Op. 9 Nr. 2', de Chopin, y embutirlo en una arreglo propio. Más madera para despertar odios y pasiones: Muse no deja indiferente.

Desde los tiempos en que mataron a aquellos dinosaurios que antes mentaba, no escuchaba cosa igual... Confieso que gratamente. No en vano siempre fui un devoto y un firme defensor -con el peligro que ello acarreaba en el momento, y no digamos en tiempos punkies o nuevaoleros- de aquella unión de rock y sinfonismo de los 60-70, le tengo un cariño especial a la 'Gemini Suite', de John Lord..., por lo que ahora me reconforta ver que grupos contemporáneos desentierran aquella veta. Seguramente sea algo ocasional pero quién sabe si la cosa se extiende y otros grupos actuales se suben al mismo carro. Dicho en plata: ¿y si vuelve el sinfonismo? Pues venga, por mi encantado, aunque seguramente todavía sigan estando muy mal vistas estas devociones. ¿Tú te apuntas? Ah, y de Muse, ¿qué dices?

Por cierto, incluyo un artículo que escribí en 1991, en el Semanal Heraldo, evocando aquellos primeros experimentos de fusión entre rock y orquesta.

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