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Blog - El buen jardinero

por David Navarro

Campanillas silvestres en los bordes de las acequias

Las mañanas frescas de verano no solo son un descanso del calor, sino la oportunidad para dar un paseo y disfrutar del campo. Aunque muchas de las plantas de temporada ya han desaparecido, otras disfrutan del calor de julio. La campanilla (convolvulus arvensis) es una de ellas y abunda junto a las acequias, donde se asegura el agua suficiente para trepar y alargarse metros y metros hasta florecer en los rincones más insospechados. Le gusta trepar por las cañas y regala al paseante numerosas flores efímeras, que apenas duran un día. Cada flor, tras ser polinizada, guarda en su ovario las semillas, muy fértiles, y que aseguran que la zona esté ocupada por campanillas durante años.

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