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Juzgados de Zaragoza

Reabren el caso de maltrato a la joven cuya hija fue secuestrada hace 4 años

Vanesa Murcia interpuso en 2009 una denuncia por malos tratos y otra por el secuestro de su hija en Rumanía, que no prosperaron. Ahora la Audiencia Provincial obliga a reabrir el caso por violencia.

A. Abril. Zaragoza Actualizada 16/07/2013 a las 23:36
2 Comentarios

La joven zaragozana Vanesa Murcia presentó en 2009 una denuncia por malos tratos contra su pareja, Gheorge Claudio Olescu, ante el Juzgado de Violencia de Zaragoza y otra ante el de Familia por el secuestro de la hija que ambos tenían en común. Las demandas no progresaron a pesar de los diferentes recursos que la joven y su madre llevaron a cabo. Cuatro años después, la Fundación Filia y el abogado Francisco Serrano han conseguido que la Audiencia Provincial obligue al de Violencia a reabrir el caso y a llevar a cabo una "correcta investigación del hecho".

El auto de la Audiencia Provincial reconoce la existencia de nuevas pruebas y testigos, y además insta al Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 a realizar "lo procedente sobre el resto de pruebas solicitadas, al igual que sobre la busca y captura" del acusado.

Secuestrada en Rumanía

Vanesa Murcia tenía 17 años cuando tuvo una hija con Gheorge Claudio Olescu, su pareja en ese momento. Cuando la niña tenía dos años viajaron a Rumanía para pasar un tiempo con la familia del padre. Poco antes del viaje, Vanesa firmó bajo coacción y amenazas, un documento privado en el que permitía al padre quedarse con la pequeña Denisa. Un escrito que, según Serrano, no tiene ninguna validez porque "un padre no puede tomar medidas de disposición sobre un hijo".

Allí, la familia dejó a Vanesa sin documentación y la apartó de la niña impidiéndole verla, jugar con ella e incluso darle el pecho. De un día para otro le hicieron las maletas y le compraron un billete de vuelta a Zaragoza.

Durante varios meses Vanesa envió dinero al padre porque este aseguraba querer volver a España pero no poder costearse el billete. Cuando se dio cuenta del engaño, la zaragozana interpuso dos denuncias en los Juzgados, una por maltrato y la otra por secuestro.

Esto, aseguran desde el gabinete del abogado, provocó un problema de competencias que perjudicó a la demandante. "Una mujer maltratada, en shock, sin abogados -explica Serrano- no sabe expresarse con contundencia. Lo que no puede ser es que le digan que ha hecho las cosas mal y no la ayuden, ella no tiene por qué saber de Derecho".

Nuevas pruebas

En el momento de la primera denuncia, Murcia no presentó ningún parte de lesiones y los Juzgados no iniciaron ninguna investigación. Ahora el auto de la Audiencia Provincial reconoce la existencia de nuevas pruebas y testigos, presentados por el abogado.

Serrano asegura que va a demostrar que el maltrato "no fue un hecho puntual sino extendido en el tiempo", ya que cuentan con partes de lesiones, como el del dentista que atendió a la víctima después de que perdiera un incisivo por un puñetazo en el rostro.

Además, existen varios testigos de esa violencia, entre ellos una psicóloga y el casero del piso donde vivían. Según la declaración con la que cuenta el abogado, el testigo acudió a casa de la pareja a cobrar y vio las heridas en la cara y los labios morados de Vanesa por lo que le preguntó por lo ocurrido. Ella reconoció que había sido Gheorge. El casero instó a la mujer a denunciarlo, pero ella se negó reconociendo el miedo a perder a su hija y la confianza en que la situación iba a cambiar.

El abogado de la demandante recuerda que esa es la característica principal de una mujer maltratada: "El miedo, la anulación de la voluntad, el estar totalmente subyugada, solo cuando ya había perdido a su hija se atrevió a denunciar".

Un proceso largo y lento

En mayo de 2013, el caso llegó a manos del abogado, antes juez, Francisco Serrano, quien presentó las nuevas pruebas ante el Juzgado de Violencia, donde fueron rechazadas. No fue hasta el pasado 10 de julio cuando la Audiencia Provincial emitió el auto que obliga a la reapertura del caso de maltrato.

"La Justicia lenta deja de ser Justicia", critica Serrano, quien espera ahora que también se reabra el caso de la custodia en el Juzgado de Familia. "No puede ser que el tiempo beneficie al presunto delincuente. Pido celeridad -añade-, ya que cada día que pasa es peor para la madre pero también para la niña".

La pequeña tiene ahora 7 años, por lo que Serrano asegura: "Ha pasado la mitad de su vida en Rumanía y parece que los tribunales amparen al presunto maltratador. Ahora no pueden decir que la niña ya se ha consolidado en el país, sería como decir que un secuestro después de cuatro años ya prescribe, que si el secuestrado se adapta al secuestrador ya no hay problema".

Serrano reclama una atención mayor para las mujeres maltratadas porque "muchas veces las que no se atreven a denunciar o retiran sus demandas es porque se sienten desprotegidas y no confían en el sistema".

"Vanesa estuvo mal informada y mal asesorada, y ninguna asociación le ayudó. Cuando hablamos de mujeres maltratadas de verdad, con miedo, etc., parece que no interesa ayudarles porque cuestan muchos recursos", concluye.


  • cansado de vosotros17/07/13 00:00
    cuando un juez se comporta como una simple maquina de sumar, donde por un lado metes los datos y por el otro da la respuesta sin pensar, ni valorar cada situacion, sobra ese juez, no hace falta un ser humano, cualquier maquina puede hacer ese trabajo, cualquier PC...
  • mañica17/07/13 00:00
    Es increible como se comporta la justicia muy a menudo.


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