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En Panamá

La odisea de Milagros, una zaragozana víctima del 'jarabe tóxico' en Panamá

Cientos de personas han muerto en Panamá y miles han enfermado por tomar un medicamento con glicerina industrial. Entre ellos hay una zaragozana.

Alfredo Maluenda. Zaragoza 18/03/2013 a las 06:00
16 Comentarios
Milagros muestra todas las medicinas que toma.IRENE LARRAZ

Todo comenzó en 2006, como consecuencia de una maldita casualidad. "Aquel día no me podía atender el médico de la clínica privada, así que me acerqué al seguro social para que me trataran el resfriado. Ójala nunca lo hubiera hecho. Me recetaron un jarabe que sabía a rayos y me dijeron que venía de España, por lo que lo tomé, aunque dejé de hacerlo por el mal sabor. Era espantoso. Sólo eso evitó que ya haya muerto".

Así arranca el triste relato de Milagros Rey, una zaragozana de 63 años que pasó su infancia jugando en las calles del Picarral. Marchó a Panamá en 1975, junto a su marido, panameño, que había llegado años antes a Zaragoza para estudiar en la Facultad de Veterinaria. Esta aragonesa es una más de los miles de afectados por el caso del Dietilene Glycol, un fármaco que ha causado cientos de muertes y ha provocado una legión de enfermos crónicos en el país centroamericano. Una cuestión de extrema gravedad que ha pasado prácticamente desapercibida en España, a pesar de que el fármaco, de origen chino, hizo escala en una distribuidora de Barcelona antes de aterrizar en las farmacias panameñas.

Al otro lado de la línea telefónica, desde su piso en la capital del país, Milagros repasa los dolores que le acechan a diario: "Esto es un sinvivir, es un dolor de cabeza constante. Los que hemos sobrevivido al 'jarabe tóxico' soportamos ahora muchísimas enfermedades, no te lo puedes ni imaginar. Los médicos me han dicho que los nervios se están quedando sin mielina y tengo disfunción gastrointestinal, lo que me provoca hernia hiatal y reflujos. También se me han alisado, en parte, los pliegues del intestino, por lo que me resulta más complicado retener. A veces me quedo dormida sin razón, incluso cuando estoy sentada en la mesa a la hora de comer".

A muchos de los supervivientes al 'jarabe tóxico' les pronosticaron fallos multiorgánicos y les dieron diez años de vida. "Llevan siete años mareándonos. Por momentos te caes, te quedas sin fuerzas. Cada vez que voy al médico me hacen un montón de pruebas, pero nunca me dicen nada. No quieren declararnos positivos, porque eso implicaría pagarnos una pensión. ¿Cómo no voy a estar intoxicada si antes de tomar aquel jarabe jamás había tenido ningún problema de salud?. Los chequeos que me hice hace diez años demuestran que nunca he tenido ningún problema en la columna, ni en ningún órgano. Y si no soy una víctima del tóxico, ¿por qué me han medicando durante siete años como positivos?".

Milagros se queja amargamente de la poca atención que les han prestado los sucesivos ejecutivos panameños. "Como le dije al representante del Gobierno en la reunión que tuvimos con ellos esta no es manera de morir, no tenemos calidad de vida, y es por su culpa. Primero por su negligencia al distibuir la medicina sin comprobar que era mortal y segundo por no querernos tratar correctamente. Para ellos solo son positivos los que se han muerto. Yo enfermé, no me lo reconocen oficialmente pero los médicos me recetan muchísimos medicamentos. Tantos, que si los comprara todos no podría ni comer". Esta zaragozana tiene una pensión de 730 dólares al mes, que se queda en 500 por el pago de un crédito que le concedieron para pagar una enfermedad de su marido, que murió de cáncer hace tres años.

"Ojalá me pudieran tratar en España"

Debido a su precaria situación económica, Milagros no puede costearse el vuelo y la estancia en Zaragoza. "Ojalá me pudieran tratar en España, ahí los médicos son más serios. Aquí te llevan en un desgaste continuo que no sé hasta cuándo aguantaré. Allá tengo a mi madre y a una hermana, a las que no quiero pedirles. Sé de la situación que está atravesando España y no sé cuánto tiempo podría vivir allí. Aquí viven mi hijo y mi hija, a los que no puedo pedirles nada porque suficiente tienen con mantener a sus familias. No puedo hacer nada".

"Echo de menos mi España, mi Zaragoza... -explica entre lágrimas-. Ojalá pudiera ir, recuerdo la calle donde vivía, San Juan de La Peña. Recuerdo la Basílica del Pilar, el club Helios, donde hacía tantos deportes...".

¿La intoxicación tiene cura?

"Es un tóxico que no se acumula en el organismo. Se ingiere y el propio organismo lo puede expulsar. En principio este tipo de tóxicos pueden producir la muerte, pero si no lo hacen en primera instancia el paciente puede incluso curarse del todo, o curarse pero con secuelas, como sería este caso", señala Ana Ferrer, jefa de sección de la Unidad de Toxicología del Hospital Clínico Universitario, unidad de referencia en Aragón.

"Esta intoxicación tiene un tratamiento inicial, pero si no se aborda habría que acudir a tratamientos sistemáticos en función de los órganos que afecte, incluso se podrían plantear trasplantes", subraya la experta. Ferrer recuerda que el Dietilene Glycol es "un tóxico que ha dado lugar a múltiples epidemias humanas", que en el caso de Panamá "se usó como disolvente sustituyendo a otros como la glicerina".

La conexión española

Antes de que la Caja de Seguro Social (el sistema sanitario público de Panamá) lo dispensara entre las clases bajas, el medicamento recorrió miles de kilómetros en el año 2003. Los 9.000 kilos de glicerina que se usaron en su fabricación encuentran su origen en un laboratorio de Hengxiang (China), aunque fue Rasfer Internacional S. A., una empresa mayorista de productos farmacéuticos con sede en Barcelona, la que sirvió de intermediario entre el país asiático y el centroamericano.

Las víctimas presentaron una querella contra la que fuera gerente de la firma catalana al entender que se incurrió en una irresponsabilidad por no comprobar que la glicerina que desembarcó en España era industrial y no apta para el consumo humano. Sin embargo, la Audiencia Nacional entendió que no estaba obligada a analizar el producto, por lo que archivó la causa. La firma catalana entró en concurso voluntario de acreedores y fue liquidada en 2007. Tanto las víctimas como el propio Gobierno panameño recurrieron, sin éxito, el sobreseimiento.

"Fue un caso parecido al del aceite de colza"

Alejandro Sanvicente es el letrado que defendió a los afectados ante la justicia española: "Fue un proceso muy complicado que duró unos cuatro años. Al final la Audiencia Nacional lo tumbó porque entendió que no hubo causalidad", recuerda. "Las víctimas entienden que la empresa no tenía la obligación de reanalizar el producto, ya que era un mero intermediario, pero consideran que como empresa experta en fármacos tendría que haberlo hecho para comprobar que se trataba de glicerina apta para el consumo humano".

"Fue un caso terrible, parecido al del aceite de colza. Hay mucha gente, sobre todo en determinados estados más pobres, que ha muerto sin saber que es un afectado por el tóxico, pensando que se trata de un problema de salud totalmente ajeno", rememora el abogado.

La plataforma de afectados también apunta hacia la Caja de Seguro Social, a la que acusan de no haber realizado los análisis pertinentes o, al menos, de no haberlos hecho con el rigor preciso. "Hubo un experto que instó al Gobierno panameño a exhumar cadáveres para analizar los riñones de los fallecidos, pero no accedió", indica Sanvicente. El número de muertos baila en función de a quién se consulte. Según la asociación de víctimas se cuentan por miles, pero la versión del Gobierno habla de menos de 200.

Denuncian la falta de fármacos

Tal y como han recogido varios medios panameños en los últimos días, las víctimas denuncian que el sistemo público de salud carece de los medicamentos necesarios para tratar las múltiples secuelas del envenenamiento. Gabriel Pascual, portavoz de los afectados, indicó que esta situación se viene repitiendo desde hace al menos tres meses.


  • Gloria17/04/13 00:00
    Lastimosamente mi madre fue hoy a la embajada de España en Panamá a una reunión con el Consul... y en resumidas cuentas, el resultado es el mismo. No pueden ir contra el gobierno Panameño a menos que se pruebe que hubo negligencia... "obviamente la hubo"... y que no pueden ayudar a mi madre de ninguna manera. La verdad estamos decepcionadas no solo del gobierno del país en que vivimos, sino del nuestro. Es una verguenza que españoles en Panamá reciban ayudas "sin realmente necesitarlo" y que mi madre que la necesita reciba NO en todas partes. Por suerte Dios es grande y su justicia es eterna
  • milagros rey21/03/13 00:00
    LA SOCIEDAD ESPAÑOLA NO AYUDO EN NADA . LA EMBAJADA TAMPOCO. EL RESPONSABLE ES EL ESTADO PANAMEÑO Y EL LABORATORIO PANAMEÑO QUEE CAMBIO EL ETIQUETADO DE GLICERINA COMUN POR USO HUMANO Y HASTA LA FECHA DE VENCIMIENTO. EL CHINO POR VERGUENZA SE SUICIDO Y LA DE PANAMA SIGUE FELIZ POR LAS CALLES COMO SI NADA. Y HABLAN DE VENEZUELA, PERU BOLIVIA ECUADOR,ETC. OJO CON PANAMA.
  • cuidadín20/03/13 00:00
    Habrá que tener cuidado con los medicamentos de esa "empresa" intermediaria catalana a saber donde se producen... apunten el nombre .
  • Rosa Rey20/03/13 00:00
    Hola soy la hermana de Milagros desde aqui les doy las gracias a todos por el interes que estan demostrando tras esta publicacion asi que una empresa tras otra se han lavado las manos y mirado tanto los politicos, como organizaciones mirando paraotro lado y escurriendo el bulto solo les reconocen la enfermedad cuando mueren.
  • Gloria20/03/13 00:00
    Agradezco a los que han demostrado interés en el caso de mi madre. La verdad ha sido muy difícil, sin saber su afectación atendió a mi padre enfermo de cáncer durante 2 años hasta que falleció hace 4 años y eso la desgastó aún más. Y la suma de la pérdida de papa y su afección en un país que no es el suyo con una seguridad social que no le importa, es una desgracia. Lastimosamente la situación nuestra no es tan sencilla como para optar por buscar opciones internacionales y en ocasiones ni a las organizaciones españolas que están en Panamá, muestras interés alguno por estos temas. Como en todo, hay que tener "palancas" o en español "contactos internos" para poder obtener algunas de las ayudas o beneficios que se ofrecen. Cualquier contacto o ayuda que puedan compartir, será bien recibido....
  • hxc18/03/13 00:00
    Pobrecita empresa, segur que tenía que ahorrar costes de fabricación y pagar a sus empleados una miseria para obtener suculentos beneficios. Ante eso, que importancia tiene que mueran unos cientos de personas.
  • No entiendo nada18/03/13 00:00
    Eso digo yo, ¿Cómo se llame el laboratorio chino? ¿Hay detrás alguna farmaceutica de renombre?... huele mal...
  • NOSFERATU18/03/13 00:00
    El poderío económico chino esta haciendo que entren en todos los aspectos industriales y de fabricación del mundo a saco, lo tocan todo, fabrican de todo, pero en china hay unas leyes ridículas, unos controles de calidad casi inexistentes, solo cuenta el fabricar y tener ganancias rápidas, sea como sea, y en productos como esta medicina, que no se quedan en China, si no que se importa a todo el mundo, el peligro es latente, como no hayan controles, este no será el único caso.
  • alberto18/03/13 00:00
    Heraldo debe buscar temas ... ya les doy uno: presos españoles/aragoneses en el extranjero . SON MUCHOS .
  • hxc18/03/13 00:00
    De eso también hay que darle las gracias a las empresas que se van a fabricar ahí, la inmensa mayoría son empresas europeas y estadounidenses que como en sus países tienen que pagar impuestos y tener un mínimo de calidad no consiguen todo el beneficio necesario para saciar su avaricia, entonces se van a fabricar a china, ahorrándose dinero en materiales de fabricación, salarios y percepciones sociales y luego lo siguen comercializando en Europa y Estados Unidos al mismo precio.  Así consiguen aumentar los beneficios: ahorran costes, siguen vendiendo al mismo precio o mas caro y al ser mala calidad venden mas, ya que al romperse la gente se compra otro. Negocio seguro, a la empresa le importa una mierda que te mueras, salvo cuando le denuncian.
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