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Venta de oro y joyas

La crisis modifica el perfil de los clientes de los montes de piedad

Parados, comerciantes o pensionistas que buscan ayudar a sus familiares son los nuevos usuarios de estas casas de préstamos que han duplicado sus operaciones.

P. Cortés Ferrández. Zaragoza Actualizada 21/05/2012 a las 17:47
2 Comentarios
El Monte de Piedad de Zaragoza ha incrementado el número de clientesP. C. F.

La crisis económica ha modificado considerablemente el perfil de los clientes que utilizan los montes de piedad como fórmula para obtener dinero en efectivo a cambio de sus joyas. Así, de un usuario perteneciente a clases marginales y sin capacidad para acceder a otro tipo de crédito, se ha pasado a clientes de clase media que, por causas derivadas de la crisis, han tenido que recurrir a este tipo de préstamos.

Este cambio ha provocado una alteración en la actividad del Monte de Piedad de Zaragoza, situado en la calle de San Jorge, número 10, que ha visto cómo su labor, plana en las últimas tres décadas, ha ampliado su espectro. “En los últimos 20 y 30 años había una clientela muy estable que eran personas necesitadas, normalmente pertenecientes a clases marginales, que para sufragar gastos imprevistos acudían aquí porque no tenían acceso a otros créditos”, recuerda Jesús Gracia, director del Monte de Piedad de la capital aragonesa.

La historia y la realidad económica marcaban este patrón que se descompuso con el estallido de la crisis económica y su consecuencia más cruenta en España: el paro. “Las dificultades ocasionales producidas por la crisis han provocado que ahora vengan desde comerciantes en dificultades, personas en paro o sin prestación, hasta pensionistas que tienen que ayudar a sus hijos a pagar las hipotecas”, señala Gracia. Estas clases medias y trabajadoras antes no acudían a esta institución para prestar sus joyas, sin embargo, las cifras demuestran que los clientes, no solo se han incrementado sino que también se han renovado: “En este último año hemos tenido más de 1.500 usuarios nuevos que nunca habían tenido ninguna operación aquí”, apunta Gracia.

A pie de calle, frente a la puerta del Monte de Piedad de Zaragoza, se observa esta nueva realidad en la que están inmersas miles de familias. A la salida de empeñar un puñado de joyas, María Ángeles, una española de 44 años, destapa su desesperación: “Tengo 44 años y vivo en un limbo total desde hace dos años”. Fue en ese momento cuando perdió su trabajo autónomo de delineante. “Ahora mismo no estoy cobrando absolutamente nada, ni prestaciones ni nada”, comenta con la voz entrecortada. Este es el motivo que la ha llevado a acudir, en varias ocasiones, a esta institución. “Lo hago porque necesito dinero en efectivo para poder sobrevivir y porque luego quiero recuperar las joyas que tienen un gran valor sentimental. Algo hay que hacer”, lamenta.

Más clientes igual a más operaciones

La entrada de nuevos usuarios trajo consigo un incremento en las operaciones realizadas. “Fue lo primero que se notó terriblemente con el estallido de la crisis y ahora mismo estamos haciendo el doble de volumen que antes del 2008”, estima Gracia. De esta manera, en Zaragoza el Monte de Piedad ha realizado este último año casi 19.000 operaciones.

Además de la necesidad por obtener efectivo también se ha incrementado la exigencia de obtener la mayor cantidad posible. “El aumento en el importe de las operaciones todavía es más acusado porque también ha coincidido con la subida en el precio del oro”, indica Gracia. Actualmente, el Monte de Piedad está en una media de 500 euros por operación. Sin embargo, las operaciones que realiza una persona a lo largo del año también se han multiplicado. “Tratamos de fomentar que cuando viene un cliente y hace una operación con un número significativo de joyas lo haga en varios préstamos”, explica el director. El motivo de este consejo es que a la hora de devolver el préstamo y sacar las joyas es más “fácil pagar un poco cada mes e ir poco a poco”.

Este factor permite acudir con cierta frecuencia a la institución a diversos clientes. Entre ellos también se ha incrementado la gente joven procedente de Sudamérica. “En esos países tienen mucha tradición este tipo de instituciones, de hecho en México trabajan más de 200 personas en el Monte de Piedad”, explica Gracia.

“He dejado un tercer préstamo esta vez porque tengo que comprar comida y pagar la luz de alguna manera hasta que me llegue el subsidio”, indica con un baño de realidad Roberto Franco, un cristalero ecuatoriano de 31 años que lleva dos años en el paro. “Creo que es mejor venir aquí que a las tiendas que compran oro porque aunque te dan menos dinero, luego puedes recuperar las joyas”.

Las condiciones

Este es sin duda uno de los motivos esenciales para los usuarios del Monte de Piedad. “La operación de préstamo tiene un año de duración con un interés social del 8%. El cliente deja sus joyas y le adelantamos el dinero, pero tiene ese plazo para recuperarlas, más un mes de cortesía que se le ofrece”, explica el director de la institución. Si pasado ese tiempo el cliente no ha retirado sus pertenencias o renovado la operación, se acude a una subasta a través de internet. Sin embargo, el porcentaje de alhajas que acaban lejos de las manos de los propietarios es bajo: “A subasta pública en la red solo llegan el 3%, es decir, un 97% de las joyas son recuperadas”, cifra Gracia. Además, en el caso de que las joyas se pierdan en la subasta, el sobrante que se obtiene revierte en el propietario original.

Estas facilidades permiten a muchas familias tomar esta decisión que, en ocasiones, es muy dura por el valor sentimental de los productos. “En las tiendas además te cobran unos intereses muy altos y por eso decidimos venir aquí”, sostiene Dina Ramos, colombiana de 33 años. Ella y su marido están en el paro desde hace un año y medio, y la necesidad urgente de dinero en efectivo les ha llevado a recurrir, de nuevo, al Monte de Piedad. “Antes trabajaba en una fábrica de caramelos en Cuarte de Huerva y ahora tengo dos niños que sacar adelante con mi marido en paro”, lamenta.

Conforme se acerca el final del mes, el incremento de las operaciones crece. Igual que en fechas como el cobro del paro o las pensiones es cuando más recogida de joyas se producen. “A final de mes aumentan los préstamos, aunque antes era más acusado que hasta ahora”, señala el director de la institución.


  • Ernesto21/05/12 00:00
    Sin haber leido la noticia me arriesgo a afirmar que no aparece ningún político ( ni siquiera del menesteroso PSOE) haciendo uso de sus servicios. Salud, camaradas.
  • Jorge21/05/12 00:00
    En serio este articulo es real? ha releido el escritor una de las historias? María Ángeles, una española de 31 años, destapa su desesperación: ?Tengo 44 años y vivo en un limbo total desde hace dos años? 31 años o 44.....


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