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Aragón

VIGILANCIA EN LAS CALLES

Zaragoza estrenará en las próximas fiestas del Pilar una nueva red de control

Durante los meses de verano se van a elegir los emplazamientos de los dispositivos. La mayoría preservarán el patrimonio y, el resto, vigilarán zonas especialmente problemáticas.

En la imagen, una de las cámaras que funcionan en el Parque del Agua.
Zaragoza estrenará en las próximas fiestas del Pilar una nueva red de control
TONI GALáN

Uno de los proyectos más ambiciosos y que más interés ha desatado es la creación de una red de videovigilancia por parte del Ayuntamiento de Zaragoza. El proyecto arrastra un gran retraso, pero fuentes municipales estiman que todas las cámaras que se adjudicaron estarán instaladas el próximo mes de octubre, en concreto, para la celebración de las fiestas del Pilar.

Desde hace algún tiempo, están funcionando varias dentro del Parque del Agua Luis Buñuel, cerca de equipamientos como el Acuario y también en las praderas. Estas han jugado un papel importante sobre todo para controlar el funcionamiento de algunas instalaciones, como la noria.

No fueron colocadas para grabar posibles actos vandálicos ni otras alteraciones del orden público en la capital aragonesa, pero han recibido el visto bueno de la Comisión de Videovigilancia, por lo que se estudia si en el futuro podrían también cumplir estas funciones.

Ahora, el grueso del proyecto se centra en la instalación del resto de las que están previstas en la ciudad. Algunas de ellas (las que menos, según fuentes del Ayuntamiento) se colocarán en enclaves especialmente problemáticos, como zonas castigadas por el botellón o el vandalismo. Estas sí que serán controladas por la Policía Local, que se encargará de las grabaciones y su custodia.

Sin embargo, la mayoría tendrán la función de preservar la conservación y protección del patrimonio de la ciudad. Es decir, enfocarán edificios singulares u obras de arte. En Teruel, por ejemplo, una videocámara vigila el patrimonio mudéjar.

"Se ha demostrado, además, que solo el hecho de que exista una cámara causa un importante efecto disuasorio entre los vándalos", explican las mismas fuentes municipales.

La intención es colocar todas las que están pendientes durante los meses de verano para tenerlas operativas en otoño. No es una tarea fácil, ya que hay que elegir el tipo de cámara más idóneo para cada fin, así como los mejores enclaves. De nada serviría colocar un sistema fijo en una zona donde deben captarse los movimientos del tráfico en varios sentidos, por ejemplo.

Por otra parte, estos días se están resolviendo otros problemas de compatibilidades. Así, la idea es que todas las imágenes puedan recibirse de forma centralizada, pero habrá que atender a las peculiaridades de las cámaras y su funcionamiento.

Este proyecto está dentro de una red de telecomunicaciones denominada Wimax que permitirá la puesta en marcha del futuro sistema de videovigilancia de la ciudad.

Tecnología Wimax

Según dio a conocer el Ayuntamiento, el proyecto, que costará 2,5 millones y se financiará con cargo al Fondo Estatal, permitirá la instalación de unos 150 dispositivos. Además, la tecnología Wimax, un sistema de telecomunicaciones que recurre a ondas de radio, será el soporte de los puntos de acceso inalámbrico a internet en la calle y permitirá el uso de aplicaciones web por parte de determinados servicios públicos.

De las 150 cámaras, unas 120 serán fijas y estarán colocadas en espacios estratégicos, como las 28 que ya existen en el Parque del Agua Luis Buñuel o las que se instalarán en edificios e instalaciones municipales.

Otras 30 están situadas en los coches de la Policía Local. Esos dispositivos funcionarán a partir de ahora con tecnología Wimax en lugar de 3G, que es la que utilizan ahora.

El vicealcalde, Fernando Gimeno, explicó que las cámaras permitirán "preservar elementos patrimoniales" y recordó que "no posibilitan la identificación de personas". En su presentación, achacó el retraso de la instalación a la necesidad de aprovechar el Fondo Estatal para su financiación.

Esta decisión no ha contado con el beneplácito de algunos ciudadanos y grupos políticos que entienden que la apuesta por la videovigilancia resta intimidad a las personas que pasan por las zonas elegidas.

En concreto, Izquierda Unida ha manifestado en ocasiones que la medida pone de manifiesto la incapacidad del Gobierno para dar vida e integrar nuevos espacios ciudadanos, como son las riberas.

Con la instalación de estas cámaras, Zaragoza se sumará a las numerosas ciudades españolas y de todo el mundo que han optado por este tipo de aplicaciones para incrementar la seguridad en determinadas zonas. Como aquí, en casi todos los lugares estos dispositivos han originado cierta polémica.

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