Fiestas del Pilar
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Unas fiestas sobre ruedas pero con algunos baches

Las personas con movilidad reducida y los usuarios de silla de ruedas ven limitada su actividad durante las Fiestas del Pilar por las aglomeraciones.

Una persona en silla de ruedas en el paseo de la Independencia de Zaragoza
Una persona en silla de ruedas en el paseo de la Independencia de Zaragoza
G. Mestre

El día a día de las personas en silla de ruedas está lleno de barreras arquitectónicas. Cuando caminan por la calle se enfrentan a escalones, bordillos, patinetes o bicicletas. Una situación que se agrava con motivo de las Fiestas del Pilar. “Si ya ven reducida su movilidad diariamente, durante estos días la dificultad aumenta”, dice Patricia Gascón, responsable del centro de actividades socioculturales de Disminuidos Físicos de Aragón (DFA).

En primer lugar, “con las aglomeraciones, la movilidad del usuario en silla de ruedas se reduce. Le es más difícil avanzar por la calle y sufre empujones en los lugares con más número de personas”, explica Gascón. Además, “con tanta gente no se ve si hay bordillos o agujeros en el pavimento”, continúa la responsable de DFA.

“A mí me gustaba mucho ir al pregón pero ya no voy”, dice Marina Joven, una usuaria de silla de ruedas de 28 años. “Cuando iba, siempre atropellaba a alguien y me hacía sentir violenta tener que estar todo el tiempo pidiendo perdón y permiso para que te dejen pasar”, lamenta Joven.

El transporte público, inviable en fiestas y con silla de ruedas

El transporte público es otro de los puntos negros para las personas con movilidad reducida durante las Fiestas del Pilar. A los cambios, cortes y desvíos del servicio debido a los actos de esos días, se suma el aumento de usuarios que registran autobuses y tranvía. “Con la gran cantidad de gente que hay, los convoyes vienen llenos y las sillas de ruedas no pueden entrar”, apunta Patricia Gascón.

“Me encantaría ir a más actividades pero no estoy dispuesta a coger el bus o el tranvía durante esos días”, mantiene Marina Joven. Muchas de las plataformas no funcionan y en las que lo hacen, me resulta agresivo pedirles que me dejen sitio para entrar”, lamenta esta usuaria de silla de ruedas.

Pero “lo que más nos cuesta es el día a día. Ir por las calles del centro y del Casco Histórico, entrar en los bares con la silla o incluso llegar a la barra para pedir una bebida. Son cosas en las que habría que pensar”, asevera la responsable de DFA.

“Yo intento evitar ciertas calles en las que sé que hay mucha gente”, dice Marina Joven. “Al paseo de la Independencia, por ejemplo, o a la calle Alfonso voy a deshora o por las mañanas”, continúa Joven.

Ir al baño fuera de casa, misión imposible

Otro punto importante sobre el que reflexionar es el acceso a los baños de los conciertos. “Es otro inconveniente. Existen baños adaptados en los grandes espacios de conciertos, pero se hace un mal uso de ellos, es decir, no son exclusivos para las personas con movilidad reducida sino que los usa el público general”, relata Gascón. “Si hay pocos y los usan todos los ciudadanos, cuando las personas con discapacidad acceden a ellos, los encuentran muy sucios. No somos conscientes de que estas personas necesitan tocar los elementos interiores de los sanitarios y apoyarse en ellos”, recuerda Gascón.

Tengo que salir de casa calculando dónde podré ir al baño y elijo los bares en función de eso”, explica Marina Joven. “En muchos establecimientos me encuentro con escalones para acceder al servicio, otros no tienen baño adaptado y algunos de los que lo tienen, lo usan como almacén”, continúa Joven. “Tengo que pedirles que me ayuden. Eso me hace sentir como una carga. Tengo que estar todo el rato reeducando a la gente y aunque lo pidas de forma amable, hay una falta de sensibilidad”, constata esta usuaria de silla de ruedas.

Plataformas más grandes para ver los actos

El Ayuntamiento de Zaragoza monta desde hace varios años una zona delimitada para sillas de ruedas en los grandes actos de las fiestas como la Ofrenda flores, el Rosario de Cristal o los conciertos multitudinarios de la plaza del Pilar. Se trata de una plataforma adaptada con espacio para las sillas de ruedas desde donde las personas con discapacidad pueden ver estos actos. Sin embargo, “es pequeña”, apunta la responsable de DFA. “Solo hay espacio para una decena de sillas”.

“No me gusta estar en las plataformas adaptadas porque tengo que estar sola y abandonar a mis amigos que se quedan abajo. Prefiero perderme el concierto y estar con ellos”, señala Marina Joven. “Deberían ser más grandes, dejar que entrasen acompañantes y estar mejor señalizadas porque a veces me cuesta localizarlas”, propone Joven.

El ejecutivo municipal también “nos facilita toda la información referente a la accesibilidad en los diferentes espectáculos de calle y no solemos tener grandes dificultades para entrar, si vamos en grupo organizado, porque como institución, sí tenemos la información”, detalla Gascón.

 “El problema viene cuando una persona en silla de ruedas de manera individual quiere ver uno de estos espectáculos, ya que no cuenta con nada de información sobre accesibilidad”, puntualiza la experta de DFA. “Haría falta un servicio para el ciudadano, donde pudiese consultar si existen barreras arquitectónicas o las condiciones de accesibilidad de cada actividad”, concluye Gascón.

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