Fiestas del Pilar
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La mercadotecnia pilarista se renueva pero los turistas "apenas se rascan el bolsillo"

La ausencia de tenderetes ambulantes ha impulsado las ventas en las tiendas clásicas de ‘souvenirs’. Este 2021 el Ayuntamiento ha tenido que renunciar al reparto de caretas de los cabezudos por los protocolos anticovid.

Algunos de los productos típicos más vendidos esta semana.
Algunos de los productos típicos más vendidos esta semana.
Heraldo

Cada edición de las fiestas tenía su cacharrete pilarista. Allá por 2010 arrasó el ‘brachirulo’ y en el último Pilar prepandemia fueron los globos de pompa de jabón, con lucecitas dentro, lo que se vendieron como rosquillas. Este año es más difícil encontrar un producto que destaque y se pueda identificar con la presente semana cultural, si bien las mascarillas de tejido de cachirulo son bastante significativas de los tiempos que corren.

“El pasado fin de semana las compras estuvieron muy animadas y el día 12 yo creo que batí el récord de ventas desde que estoy abierto”, explica Raúl de Jesús, responsable de la tienda de Paturros de la calle de Espoz y Mina, 7. Dado que ha sido uno de los últimos en desembarcar en el Casco Histórico, no puede hacer una comparativa con los datos de otros Pilares, pero -insiste- “el pasado martes me tuve que quedar al mediodía en la tienda porque era un ir y venir de gente”. En su comercio, además de patos de goma con cachirulo y mantón, “también se venden bien los llaveros y las figuras de Monge”, que son una versión en chiquitito de la gran escultura que en los últimos meses se ha podido ver en la avenida de Goya y en la plaza de Aragón.

Ofrenda a una Virgen de Monge Joyeros, en el escaparate de Paturros.
Ofrenda a una Virgen de Monge Joyeros, en el escaparate de Paturros.
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“Aún falta más animación, pero sí que estamos trabajando bien estos días”, comentan en la 'boutique' de recuerdos Alfonsina, donde despachan -entre otras decenas de productos- las clásicas piedras del Ebro. “Se siguen vendiendo bien, al igual que las frutas de Aragón y los adoquines. Supongo que a algunos les dará nostalgia o les recordará a la infancia. Son tradicionales pero aún tienen vigencia”, explican en la tienda regentada por Isabel Vicente. A pocos metros, en Qué Majico, otro de los establecimientos clásicos del entorno del Pilar, despachan pastas artesanas de nata y chocolate que han dado en llamar ‘Mañicas’. En este comercio, abierto desde 1941, también funcionan bien los ‘teterulos’ y otros artículos de bebé relacionados con el Pilar y la protección de la Virgen.

Todos los negocios de ‘souvenirs’ han atravesado largos meses de incertidumbre por la ausencia de turistas consecuencia de las restricciones por la covid. Incluso tuvieron que echar la persiana algunos de los más veteranos -véase El Mañico- tras más de medio siglo vendiendo cachirulos y figuras de la Virgen.

Ahora, gracias al tirón del visitante nacional, parece que se atisba algo de luz al final del túnel. “También puede tener que ver que hay menos puestos callejeros, menos tenderetes y reclamos en las plazas o la ribera, que siempre suponen una competencia a la hora de rascarse el bolsillo”, comentan los comerciantes. Este 2021 Zaragoza Cultural, que es la entidad encargada de las licencias de venta ambulante durante la semana del Pilar, no ha concedido permisos municipales, dado que se entiende que las fiestas -propiamente dichas- no se están celebrando. Así, no hay puestos en el paseo de la Independencia y, a diferencia de otros años, no es posible hallar en el corazón de la ciudad ni atrapasueños, ni ocarinas, ni pulseras mágicas. ¿Habrá acabado la pandemia con ese himno oficioso de las fiestas que era ‘El cóndor pasa’?

Los globos de helio son una apuesta segura y si tienen luces, más.
Los globos de helio, una apuesta segura en el Pilar, brillan por su ausencia este año.
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“Se echan en falta puestos callejeros, sobre todo, porque aportaba ambiente festivo. Este año también se están dando estampas extrañas en otros sitios como las ferias, donde, por ejemplo, no se ven ni manzanas de caramelo ni algodón de azúcar”, comenta Álex Alba, peñista del Bullizio, que gusta de coleccionar objetos con motivos pilaristas. “Sí hay un espacio con mesas donde puedes degustar una manzana asada -aclara-, pero lo que no puedes es ir comiendo por el recinto. Todo lo itinerante y lo ambulante se ha perdido este año”.

Muñecas chochonas, monitos que se cuelgan al cuello, peluches del arcoíris… Tampoco Valdespartera se descubre este año como un refugio para la venta de productos de las no fiestas, por más que aquí sí se vea un puñado de globos de helio. Los de formas de dibujos animados y unicornios siguen triunfando, así como los ‘squishy’ antiestrés o los llamados ‘pop it’ de colores que tanto gustan a los niños y que tienen forma de animales o de iconos de Whatsapp que nada tienen que ver con Zaragoza ni sus fiestas.

Sobre recuerdos zaragozanos divertidos, además de los paturros, también se despachan a buen ritmo las figuras de la Virgen antiestrés que están hechas de látex, ternascos de Aragón de peluche o las carcasas para teléfonos móviles con la imagen del Tragachicos. Los turistas “buscan algo más gracioso, algo diferente al recuerdo típico o la imagen clásica”, cuentan tras los mostradores de las tiendas de regalos, al tiempo que añaden que “muchos buscan un detalle de 2 o 3 euros cuando antes la factura media era de unos 10. ¡Bien podrían rascarse más el bolsillo”, bromea De Jesús. En la web de Zaragozapop y en la tienda Arte&Sello (Unceta, 71) se venden camisetas con un original diseño de los cabezudos en versión del videojuego de los ‘Among Us’. 

Lo poco que se ha podido ver a la comparsa esta semana cultural es una de las amargas quejas de los zaragozanos, que entienden que por la covid estos días son un tanto desangelados. No ha habido carreras delante de las trallas de la comparsa, y desde el Ayuntamiento informan que tuvieron que renunciar al contrato por el que habitualmente fabrican hasta 50.000 caretas del Morico, Azutero, la Forana y demás personajes. Fueron “los protocolos covid” los que impidieron que se pudiera hacer “cualquier apoyo de papelería”, y este es también el motivo por el que no se imprimieron ‘no programas’ de las ‘no fiestas’ de los que solían repartirse en el Torreón Fortea.

El único elemento que sí permanece contra viento y marea (y pandemia) y cuya demanda parece no decaer nunca es la cinta de la medida de la Virgen del Pilar. A pesar de los muchos intentos de las tiendas por hacerse con ellas, las cintas solo se consiguen en la sacristía de la basílica porque han de estar bendecidas, explican en el Cabildo. Hay once medidas de distinto color, incluidas las banderas de España y Aragón, y “apenas se espera un donativo de un euro” por cada unidad despachada. Entre los muchos rostros populares que han lucido con garbo y orgullo sus cintas del Pilar figuran Rafa Nadal, Carmen Sevilla o Concha Velasco.

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