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Fiestas del Pilar
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Bares de la plaza de toros de Zaragoza: "Tenía que estar todo lleno y solo he servido cuatro cafés"

Las 'no fiestas' son una realidad en el entorno del coso de la Misericordia. Sin feria taurina nada indica que estos días sean festivos.

Una de las zonas en las que las 'no fiestas' lo son literalmente se puede encontrar en el entorno de la plaza de toros de Zaragoza. Nada indica que el calendario haya llegado al Pilar. La falta de acuerdo para contar con feria taurina este año ha dejado sin peñistas ni aficionados en el entorno de La MIsericordia. Y los bares y los vecinos lo notan, aunque los restaurantes mantienen las reservas para comidas. El lugar se convierte en el ideal para los que quieran alejarse del bullicio.

El coso de la Misericordia luce imponente, pero solitario. No hay carteles taurinos ni vida alrededor. No se escuchan charangas ni el barullo de los corrillos. En el pequeño aparcamiento situado a los pies de la plaza no hay problema para encontrar sitio y no ha sido necesario cortar la calle, lo que agradecen los conductores. El porche que forman los arcos de la plaza queda descubierto sin los puestos ambulantes de cachirulos, banderas y demás recuerdos taurinos. Los visitantes que se acercan se detienen a descubrir algunos detalles de la fachada arqueada, como las cabezas de toros negro zaíno que la flanquean.

"Ni churrería"

"Aquí no se nota que hay fiestas. Ahora a las 10.00 sería la salida de las vaquillas", comenta Pilar Campos, vecina de la zona que ha salido a pasear con su amiga Toli García y acaban de parar a desayunar en una de las terrazas. "Por no haber no hay ni churrería", cuenta esta última, señalando el lugar donde suele instalarse, a los pies de la plaza, junto a la entrada del aparcamiento.

"Personalmente no hubiera celebrado las fiestas", afirma Pilar, que este año se ha librado de las charangas a las 7.00 cuando pasan cerca de su casa de camino a la plaza. "Tenían que haber esperado", coincide su amiga, que imagina que celebrar 'no fiestas' o "semana cultural" se debe a que el equilibrio entre salud y economía es difícil. "Yo fui al teatro el jueves y ahí he acabado las fiestas ya que no hay Rosario de Cristal", resume sobre sus planes estos días. Pilar bajará "a ver la Virgen, pero el jueves", buscando que haya menos gente. 

La hostelería de la zona se resiente. Para los bares, la música de la charanga no era una molestia, sino el anuncio de que comenzaba una jornada de mucho trabajo. "Cuando vengo a abrir pienso que es la hora en la que pasaba la charanga y se me parte el corazón de no ver nadie", rememora Claudia Stoian, que lleva nueve años al frente del bar de tapas El Tauro, junto a la iglesia de El Portillo, y no recuerda un octubre peor. "Entones me levantaba a las 5.00 con un subidón total para preparar de todo", cuenta. Los clientes acudían antes de entrar a las vaquillas y desayunaban o encargaban bocadillos, y a la salida a las 10.00. Ahora, abre a las 8.00 como un día normal para los desayunos y el vermú. 

"Yo creo que es la zona en la que más se notan las 'no fiestas'"

"A estas horas tenía que estar todo lleno y solo he servido cuatro cafés", lamenta, detrás de una barra a rebosar de comida, mirando las 12 mesas que tiene en la terraza. "Los restaurantes tienen reservas para comidas, pero esto es un bar de tapas", comenta, sobre las diferencias entre la media docena de establecimientos más cercanos a la plaza.  

"Yo creo que es la zona en la que más se notan las 'no fiestas'", asegura. Estos días del puente están resultando ser "peor que un día normal", confiesa, porque nota que hay mucha gente que se ha ido fuera. "Me siento como cuando volví a abrir tras el cierre por la pandemia", recuerda, por la incertidumbre. El retraso en saber si se organizaban o no festejos taurinos hizo que fuera más difícil hacer los pedidos a los proveedores. En unas fiestas normales hubiera contratado a "cinco o seis personas" y este año sigue sola. Su hija Ángela le ayuda con los recados estos días.

Menos copas y cañas

Tampoco han ampliado plantilla en el Azarina Fussion y el 122, ambos del mismo grupo, situados justo enfrente del coso taurino. En el primero trabajan unas 14 personas y en el segundo, 7, que casi duplicaban personal en las Fiestas del Pilar. "Pensábamos que iba a haber feria taurina", reconoce Javier Colás, gerente. Las reservas para comidas este martes están cubiertas y en las terrazas hay animación con los desayunos de media mañana, pero calcula que ha bajado un 50% el trabajo que se hace en fiestas. "Se ha perdido la mañana de vaquillas y comidas de gente que luego iba a los toros, las copas de los que venían un poco antes y las cañas de la salida", enumera sobre la clientela que no pasará estos días. 

"Si no hay plaza, no hay vida. Esto está muerto"
CAIDA DE CLIENTES POR LA FALTA DE FESTEJOS TAURINOS EN EL ENTORNO DE LA PLAZA DE TOROS DE ZARAGOZA / 11-10-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
Víctor Soriano, portero jubilado de la plaza de toros, almuerza en Azarina Fussion]
Francisco Jiménez

Algunos de sus clientes fijos se quejaban de que no hubiera habido feria. "En el fútbol dejan entrar el 100% de aforo y aquí, no", lamenta Víctor Soriano, de 83 años, mientras espera que le sirvan el almuerzo junto a un amigo llegado de La Rioja. "Si no hay plaza, no hay vida. Esto está muerto", sentencia, como buen conocedor de la plaza ya que fue 34 años portero. "Lo que sabe este", bromea José Martínez, 'el Polo', su acompañante, un asiduo a los festejos, que ha venido aunque no haya toros porque confiesa que a él lo que más le gusta es "el almuerzo" y recuerda los que hacían con la familia con tortillas, chorizo y otras viandas. Saca de una bolsa chorizo de su tierra y lo reparte en otra mesa vecina, con otros fijos del establecimiento que ya le conocen.

No se han privado de almuerzo tampoco un grupo de peñistas que aparecen un poco más tarde en la terraza de El Mosquito. Sus pañuelos de colores se convierten en la única nota de color festivo. "Siempre quedamos a las 8.00 y almorzamos dentro de la plaza, en 'la cuevica' que le llamamos, y cada uno trae una cosa", cuentan Chemi Bernad y Fernando Usón, que este martes también se ha juntado pero en el bar y a media mañana, sin madrugones.

Unos han acudido con el traje completo de peñista y otros solo con el pañuelo o el chaleco. Son 15 peñistas que se conocen de las muchas fiestas que llevan a cuestas, incluido uno de tercera generación, Adrián Magaña, de Adeban. "Me gustan mucho las vaquillas y vengo siempre con mi abuelo", cuenta el chaval de 13 años, que lleva desde que nació poniéndose el uniforme de peñista. Como uno más, pide unos callos de almuerzo, junto al resto de representantes de las peñas El Brabán, La Pasarela, La Forca y La Murga.

Fernando Usón y Chemi Bernad, de la peña La Forca.
Fernando Usón y Chemi Bernad, de la peña La Forca.
Francisco Jiménez

Usán se queja de que no hayan podido abrir las peñas "ni siquiera con las restricciones que tiene el ocio nocturno y la hostelería" . La DGA mantiene la prohibición de abrirlas en la comunidad hasta el 31 de octubre. Le ha dolido más al ver que se celebraban "casi todos los actos". No se han animado a acercarse al barrio rural de Casetas donde se han celebrado vaquillas con precios reducidos para Interpeñas Zaragoza.

En el restaurante, que abrió en mayo tras el cierre del histórico Mesón Campo del Toro, habían tenido en cuenta que no hubiera fiestas. "En el plan de negocio contamos con que no hubiera toros, por enfocarlo de mejor manera", reconocen desde la propiedad. Agosto fue un mes malo, pero en septiembre notan que la gente se anima más. Todavía tienen que mantener el aforo reducido en el interior, pero disponen de espacio para 88 comensales, y una terraza grande. "El público en general tiene ganas de salir", afirman, mostrándose optimistas, aunque tengan que pasar este mes más tranquilos que un octubre normal. "Si no fuéramos optimistas no habríamos abierto", señala.

No todos lo son tanto. Desde El Tauro, Claudia Stoian asegura que tras la pandemia "la gente ha cambiado mucho de hábitos" incluso para tomar café. "Tenía clientela que tomaba el primer café antes de entrar a trabajar, por la mañana o por la tarde, y ahora algunos se han llevado la cafetera al trabajo", pone como ejemplo. Confía en que estas sean las últimas 'no fiestas' y que el año que viene se haya recuperado la normalidad. Además, cree que la plaza se podría "aprovechar más" el resto del año y organizarse más actos además de los taurinos, como conciertos.

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