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Fiestas del Pilar
Fiestas del Pilar 2019

El arzobispo de Zaragoza anima a comprometerse con las causas justas

Vicente Jiménez pide en la homilía con motivo de las fiestas de la Virgen del Pilar no pasar "frívolamente" ante el dolor y el sufrimiento. 

Ofrenda de Flores 2019.
El arzobispo de Zaragoza, durante la procesión con motivo de la Ofrenda de Flores 2019 a la Virgen del Pilar.
Guillermo Mestre

El arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, ha pedido no pasar "frívolamente" ante el dolor y el sufrimiento, sino "comprometer con las causas justas de la humanidad, cuidar a las personas y luchar frente a lo que atenta contra la dignidad humana, para caminar humildemente hacia la verdad y la justicia en el amor".

Así lo ha manifestado durante la homilía que ha pronunciado en la misa solemne con motivo de la Fiesta de la Virgen del Pilar, de la que ha dicho que "el Evangelio es fuente de agua viva para aquellos que lo reciben con alegría y que luego son capaces de anunciarlo y vivirlo con coherencia y valentía".

Esa fe, ha continuado, tiene una dimensión social y servicial, y ha encarnarse en la vida, comunitaria y eclesial para inaugurar "una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría", unida a la misericordia, "para que la Iglesia sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren un motivo para seguir esperando".

El arzobispo ha apostado que la fe sirva para ser "una Iglesia diocesana con corazón: una buena noticia para los pobres", que es el lema de la Programación Pastoral Diocesana para este curso 2019-2020.

"Si el Evangelio que anunciamos no se traduce en buena noticia para los pobres, pierde autenticidad y credibilidad; el servicio privilegiado a los pobres está en el corazón del Evangelio. Para ello necesitamos una espiritualidad que anime el trabajo en el campo social y de la caridad: una espiritualidad de la ternura y de la gracia; una espiritualidad transformadora, pascual y eucarística", ha sostenido monseñor Vicente Jiménez. 

Fuerza de renovación

El arzobispo ha manifestado que la Virgen del Pilar "es fuerza para la renovación de nuestra fe" y "lejos de estar dormida, como canta la jota, vela de día y de noche, se mantiene despierta junto a las orillas del río Ebro, nos sigue refrescando en sus aguas, a veces tranquilas y otras tempestuosas".

La Virgen del Pilar "no está dormida ni callada, nos habla en lenguaje claro y clave moderna constituyendo un elemento importante de cohesión y de identidad en España y en el mundo católico" porque "el Pilar de Zaragoza ha sido siempre considerado como símbolo de la firmeza de fe de los españoles", pero "no olvidemos que la fe sin obras está muerta", ha glosado el prelado.

Además, ha deseado que la fe de los españoles, "sea fecunda y operante, se haga solicitud hacia todos, especialmente hacia los más necesitados, marginados, minusválidos, enfermos y los que sufren en el cuerpo y en el alma". 

El arzobispo ha comentado que en el día grande de las fiestas del Pilar "venimos con las flores de un deseo" y para dejar en el corazón de la virgen "los afanes de quienes, desde la vida pública, procuran honradamente el bienestar de todas las personas", así como "los proyectos de nuestro Ayuntamiento de Zaragoza para el bien común de todos los ciudadanos".

Igualmente, ha puesto bajo su amparo "las tareas de quienes, al servicio de la verdad, informan y forman rectamente la opinión pública; de cuantos, en la política, en la milicia, en las labores sindicales o en el servicio del orden ciudadano prestan su colaboración honesta en favor de una justa, pacífica y segura convivencia".

La misa presidida por el arzobispo, antes llamada pontifical y ahora estacional, ha contado con interpretaciones musicales de la Escolanía de 'Infantes de Coro de Nuestra Señora del Pilar', la Capilla de música 'Nuestra Señora del Pilar', del organista titular, Juan San Martín Guerrero, y de la solista Elena Sánchez, soprano de la ópera de Düsseldorf, desplazada a Zaragoza para cumplir su deseo de cantar a la Virgen del Pilar, bajo la dirección musical de José María Berdejo.

Misa solemne

La Virgen del Pilar es patrona de Zaragoza y de Aragón, y es reconocida como Reina y Patrona de la Hispanidad. De sus columnas cuelgan las banderas de todos los países latinoamericanos y la Plaza del Pilar cuenta con la Fuente de la Hispanidad, que dibuja el mapa del continente centro y suramericano.

Esto es debido a la coincidencia del descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, con el día de la fiesta de la Virgen del Pilar. Bajo el patronazgo de la Virgen del Pilar se acogen todos los pueblos hispanos.

La devoción pilarista sostiene que la columna no ha variado jamás su emplazamiento desde la fecha en que la tradición sitúa la venida de María, aún en vida, a César Augusta, en la que con poco éxito predicaba el Evangelio Santiago el Mayor. Cada 2 de enero, se conmemora la Venida de la Virgen a la ciudad.

En 1596, Felipe II donó, como manifestación de su devoción mariana y pilarista, los dos ángeles de plata que siguen haciendo guardia de honor a la Virgen, y son los únicos elementos artísticos de la antigua Capilla que permanecen en la dieciochesca de Ventura Rodríguez.

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