Fiestas del Pilar

Revolcones, quiebros y saltos en la segunda mañana de vaquillas

La jornada ha terminado sin incidencias graves, aunque se han registrado un par de traumatismos. En la grada no ha faltado la música y el buen ambiente.

Las vaquillas dan comienzo a la esta segunda jornada.
M.S.

Emocionante segunda mañana de vaquillas en el Coso de la Misericordia, que ha registrado media entrada -este lunes es día lectivo, por lo que la presencia de niños ha sido muy escasa- y se ha saldado con un balance final de dos traumatismos, confirmados por Cruz Roja, y varios revolcones. El exceso de confianza ha penalizado a algunos. En otros casos, un quite en el momento oportuno ha evitado un destino seguro. Las reses de la ganadería de Rafael Alarcón han visitado por tercer año la capital aragonesa y no han defraudado.

En un nuevo capítulo de uno de los actos con más tradición de las Fiestas del Pilar, no han faltado sudaderas a modo de capote -abandonadas a su suerte si el peligro asomaba demasiado cerca-, apretadas carreras y buenos recortes y quiebros que han arrancado los aplausos del público. De entre todas estas arriesgadas acciones, ha destacado por su singularidad la voltereta con la que un joven ha adornado su salto a la vaca, que además ha grabado en vídeo gracias al dispositivo portátil que llevaba acoplado al pecho. Otros mozos también han realizado espectaculares acrobacias sobre las astadas, como saltos del ángel o saltos a pies juntillas por encima del animal, o han intentado demostrar su habilidad deslizando anillas entre sus pitones.

La adrenalina se ha dejado sentir desde que el festejo ha comenzado, a las 8.00,  y ha continuado en varios escenarios. Por un lado, el tablado de madera situado en el centro del ruedo ha dado mucho juego, provocando en varios ocasiones la desbandada de los mozos que allí se apostaban, creyéndose seguros. Además, una saltarina vaca ha incursionado hasta dos veces en el callejón de la plaza tras intentarlo previamente sin éxito, donde ha merodeado a sus anchas durante algunos instantes ante el desconcierto general.

Por lo que respecta a las gradas, las peñas, animadas por las charangas y sus típicos pasodobles y canciones populares, han inundado de color y alegría la Misericordia. Algunas de ellas acompañando con trabajadas coreografías. Conforme avanzaba la mañana, el papel albal ha hecho acto de aparición. El hambre apretaba tras una larga noche de fiesta y los bocadillos de tortilla, jamón o los churros han contribuido a calmarla.

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