Despliega el menú
Fiestas del Pilar
Suscríbete

Comediantes del asfalto a por la medalla de oro

Comediantes del asfalto a por la medalla de oro
Comediantes del asfalto a por la medalla de oro
ESTHER CASAS

Toca cambiarse en la furgoneta, maquillarse entre viandantes e improvisar cuando el público interpela. Puede que el teatro de calle no requiera del método de interpretación diseñado por Konstantin Stanislavski, pero también tiene su miga… y su magia. Si no, pregúntele a cualquiera de los doce grupos que estas Fiestas del Pilar están participando en el certamen Off de Calle, que antaño inundaba el centro de la ciudad y en este 2009 se ha trasladado al frente fluvial. "Las representaciones se están haciendo en la plaza del Justicia, en la plaza Sas y en el Anfiteatro del Náutico, que no son espacios de tanto tránsito como otros años, y eso obliga al público a que venga de propio a verte", explica Javi Usón, del grupo Pixi y Dixi, que el jueves representó su obra 'Casting'.

Allí, los grupos se encuentran con que el Ayuntamiento les ha puesto la toma de corriente para el momento de la actuación, aunque el resto del montaje se lo han de gestionar ellos. "Nosotras echamos mano de una estructura muy aparatosa -explica Yolanda Gutiérrez, de la compañía Capicúa- porque ofrecemos un espectáculo con trapecios, malabares y técnicas aéreas… Pocas horas antes de la representación no sabíamos si íbamos a poder montarlo porque ni siquiera habían atendido las necesidades técnicas que especificamos en el dossier", se queja. 'Cabaret', que así se llama su 'show', entremezcla magia y humor con habilidades circenses, y es que en el Off de Calle el eclecticismo es una seña de identidad.

Hay payasos, mimos, malabaristas, bailarines y 'shows' de danza alternativa. También clown, mucho clown, una disciplina que parecía desterrada del teatro de calle y abocada a malvivir en las salas, pero que resulta idónea para 'jugar' con el público que se arremolina en las plazas. Clara Lapetra, de la compañía La Ballena, explica que "aunque ya habíamos representado anteriormente en La Almozara y Garrapinillos este montaje -un espectáculo de clown familiar que se llama 'Angelita y Lucio Fernando'- es la primera vez que lo sacamos a la calle. En sala, acostumbrábamos a bajar al patio de butacas para provocar al público y ver cómo reaccionaban".

"La gente sí colabora, si se han quedado a verte un rato y no se han ido, es que tienen interés y puedes 'interactuar' con ellos. Digamos que el público es 'colaboracionista'", bromea Usón, que también presentó su 'Casting' en una pequeña sala de La Romareda, aunque para este Pilar se ha 'tuneado' la obra con un nuevo principio y un mejor final.

 

De todo, como en botica

Para hablar del Off de Calle, urge, por supuesto, discernir entre los mil y un mimos callejeros, el puñado de 'breakers' o los imitadores de Mayumaná, y los auténticos participantes en este concurso oficial convocado por el Ayuntamiento. Diferencias las hay en lo tocante a calidad de la propuesta y el montaje del espectáculo, aunque los sufridos artistas -a pesar de aparecer en la programación oficial- comparten una similitud con los antes citados: no cobran un céntimo.

Ni siquiera el premio es económico. El ganador participará en la programación oficial de las Fiestas del Pilar de 2010 y los otros dos grupos 'distinguidos' tendrán la oportunidad de colaborar en la Feria de Artistas Callejeros de Humor de la localidad vizcaína de Lejona, en el Festival Internacional de Teatro y Animación de Viladecans (Cataluña), así como en las próximas fiestas de San Mateo de Logroño.

"Aunque no hay retribución económica, lo hacemos para que el espectáculo se conozca. ¿Nos compensa? Bueno, sí, tienes ilusión, estás en tu ciudad…", comenta Lapetra. Así las cosas, con estos rigores consecuentes de la crisis, se vuelve a echar mano de un elemento esencial de la animación callejera: la antigua práctica de pasar la gorra. "No nos da vergüenza, son muchos años ya… Recuerdo que el primer año que participamos en el Off de Calle, entonces con la 'marca' de Teatropello, no estaba permitido pasar la gorra y la gente protestó", cuenta Usón, para quien actuar en estas condiciones significa, incluso, perder dinero.

Tanto él como la otra mitad de PixiDixi, Javier Lázaro, desearían que el teatro de calle no fuera sinónimo de mendigar, pero es cierto que el 'amateurismo' les obliga a tener que 'ir de prestado' pidiendo ayuda a los amigos y familia. "En algunos otros certámenes sí nos han dado pequeñas ayudas, pero lo general es volverse 'autogestionarios' e intentar no gastarse un duro. Si sacáramos algo con la gorra, ya sería un lujo", explican.

Sus compañeros opinan que "se abusa de la buena voluntad y de las ganas que tenemos de actuar". Unos podrán incluir en su 'currículo' que han participado en el certamen zaragozano -tuvieron que superar una criba con centenares de propuestas-, y otros tienen previsto, incluso, grabar la actuación para que les sirva de tarjeta de presentación en un futuro. "Está bien que el premio del concurso sea poder participar en otros festivales, montarlo aquí igual requiere esfuerzo y sacrificio, pero también es nuestra ciudad -de dos de las tres Capicúas- y tenemos mucho afán en actuar", afirma Gutiérrez.

Sobre la falta de incentivo económico, estos 'teatreros' se solidarizan también con sus colegas del mundo de la música "porque hay muchas bandas locales que también están tocando en las carpas por cero pesetas. Los técnicos y las orquestas sí cobran por su trabajo, pero los músicos no. A los políticos se les llena la boca diciendo que el 40% de los artistas que actúan estas fiestas son aragoneses, pero, claro, con estas confianzas…", se quejan.

Unos se colocan la nariz de payaso, otros pulen un guión sobre un ángel y un demonio, y el tridente Capicúa, se encomienda a los santos para que el cierzo no sople el día que ellas actúen. "Es todo imprevisible, como hacemos malabares y trapecio, nuestro mayor temor no es que la plaza no se llene o que la gente no colabore, no. Nuestro miedo es el cierzo", comenta Gutiérrez.

 

Entre máscaras, sayas, decorados ambulantes y mil y un bártulos de dudosa utilidad, también habrá de alzarse estos días un grupo de expertos que determine qué 'show' se lleva el gato al agua. Aunque en algún año se ha intentado experimentar con la 'votación ciudadana', los 'cazatalentos' y programadores culturales venidos de otras comunidades son los que tienen voz y voto, y los que decidan el nombre de los ganadores. El sobre se abrirá el domingo.

Etiquetas