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PILAR 2009

Mensajes antitaurinos y tensión en La Misericordia

Mensajes antitaurinos junto a la plaza de toros de Zaragoza.
Mensajes antitaurinos y tensión en La Misericordia
HERALDO

Zaragoza. Más de 3.000 antitaurinos llegados de todos los rincones de España, sobre todo del País Vasco y Cataluña, se reunieron ayer en la plaza del Portillo para manifestar su condena unánime a la "vergüenza nacional", nombre con el que Felicidad Osta, portavoz de Amnistía Animal, definió lo que otros conocen por fiesta nacional. La cita estaba programada para las 16.30, justo una hora antes de que los diestros Morante de la Puebla, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante se enfrentaran a seis toros de Núñez del Cuvillo.

"Podían haber venido al principio de las fiestas, así a lo mejor hubieran evitado las corridas de estos días pasados", apuntaba María Luisa Sobrino, una vecina octogenaria de la zona, que miraba asombrada a una docena de jóvenes vestidos de 'toreros asesinos', 'vacas viudas' y 'toros huérfanos'.

A su lado, otros manifestantes portaban pancartas en las que se leía: "Nosotros no matamos", "Si quieres ver sangre córtate las venas y si quieres ver cuernos, mírate al espejo". Estos mensajes también fueron coreados por los antitaurinos, aunque los eslóganes se fueron recrudeciendo a medida que los alrededores de la plaza se fueron llenando de aficionados.

Durante más de una hora, los gritos y descalificaciones a uno y otro lado se fueron sucediendo cada vez que los antitaurinos coreaban frases del tipo: "No estamos todos, falta Paquirri" o "Toreros al paro, o a meterse de peones". Este último grito de guerra fue rebatido por varios defensores de la fiesta que les recordaron a los antitaurinos "que no están los tiempos para mandar a más gente al paro", señaló Juan Ortiz.

Alrededor de 40 efectivos de la Policía Local y Nacional evitaron que no se pasara de las palabras a las manos y que la manifestación transcurriera con normalidad hasta la plaza de España. Allí leyeron un manifiesto escrito por el gallego Julio Ortega. Por la calle de Conde de Aranda, los vecinos, muchos de ellos inmigrantes que no han visto un toro bravo en su vida, salían a las ventanas mientras los manifestantes, animados por el sonido del grupo de batuca que les acompañaba, les gritaban: "No nos mires, únete".

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