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Fiestas del Pilar
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Un caracol, campeón del desfile

Un caracol, campeón del desfile
Un caracol, campeón del desfile
HERALDO

A las siete y cuarto de la tarde, con una puntualidad tan británica como los caballos que tiraban del onmnibus de La Zaragozana, Manolo, Ramón y Diego, sus guías, enfilaron el paseo de María Agustín precedidos por la Policía Local. Eran la cabeza de lanza del desfile del Pregón Oficial de las Fiestas del Pilar, en el que participaron un total de doce compañías de teatro y animación y más de cien artistas. Un animalario ambulante donde un león (símbolo de la ciudad), una oruga, gallinas, y otros insectos menos agradables pretendían convertirse en los protagonistas de la tarde.

Todos tenían en mente el mismo objetivo: escuchar el pregón de Labordeta. Pero del dicho al hecho hay un gran trecho, o, mejor dicho, menos de un kilómetro y 35.000 peñistas que ralentizaron el avance de la cabalgata. Y lo hicieron hasta el punto de que a las 20.50, diez minutos antes del inicio de la lectura del pregón, el único integrante de este recorrido que divisaba el Pilar era Leo, el shire inglés que tiraba del autobús del siglo XIX que abre este reportaje.

Al grito de "Alcohol, alcohol.... Hemos venido a celebrarlo, el resultado nos da igual", los peñistas de Rolde Zuiza, de Casetas, enfilaban a las 20.40 hacia plaza de España ante el cabreo generalizado de la multitud congregada. Nadie entendía el retraso y, al contrario que la letra de esa canción, si que estaban preocupados por el resultado que tendría tanta demora. La mayoría querían ir a ver el pregón, y algunos ya lo daban por perdido.

"Estas son las fiestas del talante, así que señores tienen que esperar y confiar en que lleguen a tiempo al pregón". Esta era la respuesta que un policía local le dio a una joven, Ana, que agotada después de tres horas y media de pie no se dio cuenta de que a su lado pasó el caracol más rápido que había visto en su vida.

Como si de un Fernando Molusco Alonso cualquiera se tratara el caracol se saltó el orden de llegada a la torera y pasó por delante de un ejército de gallinas y gallos de la compañía Scura Splats, afectados por la 'peste de las plumas'.

"Mamá, que no tenemos prisa y, además, nos regalan caramelos", anunciaba Nerea Vallejo, una joven que demostró tener tanto talante como anunciaba el policía.

Dos horas y media después de su salida, la cabalgata de Zaragoza Capital Europea de la Cultura 2016 llegó a la calle de Alfonso. Sobre la plataforma varios actores, que se habían puesto en la piel de Goya y Buñuel, intentaban hacer entender que la representación que ponían en escena era una "simbiosis onírica" entre ambos artistas". Al menos así lo definían los organizadores.

Pero el público lo que retuvo en sus retinas fue al caracol motorista que, por muy poco, no llegó el primero a la meta. Eso sí, para conseguirlo enfiló el paseo de la Independencia a más velocidad de la permitida. Un exceso que le valió un par de reprimendas por parte de la Policía Local, que le amenazó con quitarle varios puntos. Era el noveno de los participantes, pero como en las fábulas con moraleja, llegó de los primeros.

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