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Fiestas del Pilar
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PILAR 2009

La Virgen surcó el cielo zaragozano

Varios espectadores observan el momento en el que la Virgen se alza hacia el pedestal de hierro. J. M. MarcoVarios espectadores observan el momento en el que la Virgen se alza hacia el pedestal de hierro.
La Virgen surcó el cielo zaragozano
J. M. MARCO

Dos minutos y cuarenta segundos. Este es el tiempo que la Virgen del Pilar permaneció suspendida en el aire ante la mirada sorprendida de decenas de espectadores que presenciaban cómo se colocaba en la parte más alta de la estructura de metal que el próximo día 12 de octubre se llenará de toneladas de flores.

Como todos los años, la escultura de fibra de poliéster, que pesa alrededor de 400 kilos y mide más de tres metros, salió de los almacenes municipales de Cogullada a las 9.30. De nuevo, fue Miguel Ángel Pérez la persona encargada de acercar la figura hasta el centro de la plaza del Pilar.

Allí, desde primera horas de la mañana una docena de operarios de diferentes brigadas municipales (herreros, electricista, carpinteros) ultimaban los detalles para que todo estuviera perfecto. Al frente del equipo un veterano en esta historia, Francisco Martínez Barea, jefe de Brigadas de Arquitectura del Ayuntamiento y responsable del montaje.

"Mira pesa más por delante que por detrás. A ver si se inclina y verás". "Yo no lo tengo muy claro". "¿Habrá algún repuesto por si se cae?". Estas eran las observaciones y comentarios de algunos de los espectadores que presenciaron el montaje. Unos muy tranquilos pero otros, inquietos ante la posibilidad de que hubiera incidencias en el viaje aéreo.

"Está todo perfectamente controlado. El sistema de anclaje, los cierres, las sujeciones. Todo esta milimétricamente revisado para hacerlo rápido y con seguridad. Es imposible que pase nada", apuntó Barea con la seguridad que dan más de diez años controlando y vigilando este momento.

Un momento único

A su lado, un grupo de turistas de Elche recién llegados a Zaragoza sacaban las cámaras digitales de sus bolsos y disparaban una y otra vez para captar "un momento único y excepcional", según palabras de Noé, el guía que les acompañaba.

Varios de ellos compararon la ascensión con la bajada del Ángel de su ciudad natal. La gran diferencia es que aquí la figura no descendía, sino que subía gracias al buen pulso de Antonio Navarro, el conductor de la grúa de más de 30 metros, que lleva una docena de años aupando a la Virgen para que alcance su trono de metal. "El montaje es muy sencillo, y el acoplamiento es perfecto. Pero, siempre tienes esa inseguridad de pensar que algo pueda salir mal", apuntó Navarro.

Su trabajo se vio recompensado con el aplauso tímido de una pareja de latinoamericanos, que estaba de visita en la plaza del pilar, acompañados de su hijo y su futura nuera, una zaragozana tímida que se sonrojó ante las muestras de entusiasmo de su familia política. "Diles a tus padres que no aplaudan, que parecen guiris", apuntó Cristina. Pero sus suegros no hicieron caso a la observación y aplaudieron emocionados hasta que la Virgen enfiló directa hacia el pedestal.

El contraste entre el cielo plomizo de ayer por la mañana y el brillo de los resplandores (pieza que se coloca detrás de la Virgen y que algunos confunden con la corona) hizo que varios fotógrafos aficionados se despistaran viendo sus imágenes digitales y no se dieran cuenta del momento exacto en el que la Virgen tocó suelo. Lo hizo ayudada por Alberto Clos, encargado de la brigada de Herrería y tres compañeros suyos. Balanceándose a derecha e izquierda, había tardado en hacer su recorrido dos minutos y cuarenta segundos.

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